jueves, 30 de abril de 2015
Gerardo en Australia-2
Habían pasado unos años y todo iba bien en aquel bello lugar donde vivía Gerardo y su nueva familia.
La niña iba creciendo y a veces se la llevaba a pescar en su barca.
Tenían una casa alquilada cerca de la playa y de la ciudad de Brisbane.
Según me contaron estaba Gerardo arreglando algo en el tejado y subido a una escalera metálica. En un descuido se cayó desde arriba con la mala suerte que la escalera se cerró aprisionándole una pierna.
Le operaron en el hospital pero no pudieron salvársela y tuvieron que amputar por debajo de la rodilla.
Fue una larga etapa muy mala para él y la familia que, aunque le cuidaron mucho, al igual que en la rehabilitación del hospital, es un hecho traumático para cualquiera que le ocurra algo tan serio y grave.
Gerardo siempre fue muy valiente para el dolor, pero tuvo que pasarlo muy mal durante mucho tiempo.
Afortunadamente en Australia atienden estos accidentes de una manera magnífica en todos los sentidos.
Cuando todo fue cicatrizando y curando, le proporcionaron una prótesis de última generación que le permitíó caminar bien, primero con bastón y luego sin él.
Pero la pérdida de un miembro nunca permite que todo vuelva a ser igual que antes, por muy buena que sea la pierna ortopédica y tanto física como psicológicamente, la calidad de vida nunca puede ser la misma.
Aun así, poco a poco fue recuperando activamente sus aficiones. Era fuerte de espíritu y eso es importante.
Unos años después, en 2.006, su vida dio un cambio por la llegada a Australia de su hijo Gerry, al que no veía desde hacía muchos años.
Pero esa es otra historia.
continuará...
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