Después de morir la anciana de la que cuidaba pensé en niños a partir de 4-5 años que siempre es más bonito que la vejez y requiere menos esfuerzos físicos.
Además podía utilizar el "plus" de practicar inglés con ellos y así lo puse en el anuncio de Segunda Mano.
Sólo pasaron unos días cuando me llamó una familia para concertar una entrevista.
Y tuve la misma suerte que en mi anterior trabajo porque los padres con los que hablé eran unas personas muy educadas, encantadores y sencillos.
Tenían dos niños de 6 y 4 años, David y Alejandro. Iban a un colegio privado muy bueno y bilingüe y les interesaba que practicasen conmigo por las tardes, aunque nunca llegué a conseguirlo.
Estuve con ellos durante cinco años. Les recogía del autobús de colegio y estábamos juntos hasta que volvían los papás del trabajo.
Merienda, ayuda con los deberes y controlar sus peleas que, como la mayoría de los hermanos, tenían un día sí y otro también.
No eran niños fáciles, pero tan lindos que no tenías más remedio que cogerles cariño, aunque había que reñirles más de lo que hubiera deseado.
Sus dos pasiones, más que los deberes por supuesto, eran los coches y el fútbol. Tenían la colección de coches más increíble y balones por toda la terraza.
Cuando hacía bueno y teníamos tiempo libre, nos íbamos al cercano parque y allí le pegaban al balón y muy bien por cierto. Otras veces patinete y bicicletas. Todo se les daba bien, todo menos ponerse a estudiar en serio.Su madre se sentaba con ellos al volver de trabajar para repasar lo que habían hecho.
El precioso piso y la enorme terraza-jardín que da la vuelta a toda la vivienda, tenía el inconveniente para mí de estar en la zona norte de Madrid, (Mirasierra), y tardaba casi hora y media en llegar, pero estaba contenta con el trabajo y las condiciones y merecía la pena.
Cuando fueron creciendo se añadió a sus hobbies los ordenadores, los juegos de la play, etc., y si te descuidabas se enganchaban antes de darte cuenta.Al llegar las vacaciones el mes de julio estaba todo el día con ellos. Tienen una piscina estupenda en los jardines de la comunidad y siempre bajábamos por la mañana hasta la hora de comer. Algunas veces me llevé a Dora y Carlota y se lo pasaban muy bien los cuatro.
También estuvieron mis dos princesas en la comunión de David y fue un día estupendo. Lo celebraron en Faunia. Comida en el bonito comedor de las instalaciones y luego, ya cambiados de ropa todos los niños, recorrimos ese precioso lugar.
Un día divertido y muy completo.
Vino la familia de León y de Valladolid. Yo ya los conocía por habernos encontrado anteriormente cuando viajé a León con los niños y también a la familia paterna. Con la abuela Tere tengo una buena amistad porque nos hemos visto bastante y me ha invitado varias veces a su bonita casa en el pueblo, (Canillas).
Fueron pasando los años y cuando cumplí los 70 pensé en dejarlo para poder estar más tiempo con mis nietos a los que no veía tanto como deseaba.
Así lo hice y me despedí de esa familia tan maja a los que eché de menos después de tanto tiempo juntos.
Pasados dos años fui a verlos una tarde y encontré a los niños muy cambiados, pero el verdadero cambio que me dejó alucinada fue el año pasado.
Esta vez habían transcurrido más de cuatro años y cuando vi a esos dos guapos chicarrones a los que no llegaba ni al hombro, no me lo podía creer. Me emocioné porque no era para menos.
David había cumplido 18 años y Alejandro 15.
Me hice fotos con ellos que tengo en el álbum y también los llevo en el móvil.
El mayor ya está en la universidad y el pequeño se fue a estudiar un año a EE.UU. y volverá ahora en mayo.
En fin, la vida pasa y muy deprisa.
continuará...

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