sábado, 2 de mayo de 2015

Gerry


La relación de Gerry y Maribel se fue deteriorando en los últimos tiempos y ya hubo una separación anterior, aunque volvieron a intentarlo de nuevo.

Pero las cosas siguieron igual o peor.

Dicen que en las separaciones nunca es culpa sólo de una de las partes. Ella siempre tuvo un fuerte carácter, a veces un tanto dominante, pero trabajadora y responsable como pocas personas que yo haya conocido.

Gerry, menos responsable y estable en su día a día, en su trabajo, en las decisiones que tomaba, no demasiado acertadas y acompañadas de problemas de diversa índole que llevaban a enfrentamientos cada vez más asiduos.

Lo curioso es que se querían mucho, pero la situación se fue haciendo más y más insostenible, sobre todo para Maribel.

Cuántos momentos y recuerdos bonitos de aquellos años en la preciosa casa de Becerril de la Sierra, cuántas veces nos reunimos allí la familia.

Las comidas y cenas en el porche o debajo de los dos enormes pinos en verano. Las barbacoas en el jardín, celebraciones de cumpleaños y fiestas señaladas en el salón junto al gran ventanal, Navidades, Nochevieja, Reyes, etc.

Tantos ratos compartidos y que se recuerdan con cierta tristeza cuando la vida y sus circunstancias se imponen y todo eso cambia y se acaba.

Pero así fue. Gerry tenía problemas serios de comportamiento que llegaron a afectar, no sólo a la pareja, sino al resto de la familia también y llegó un momento en que Maribel le convenció de que necesitaba dar un cambio radical a su vida y que un viaje a Australia para ver a su padre y quedarse con él una temporada, podía ser muy aconsejable y bueno para él y para los demás.

Y un 11 de enero de 2.006 salió hacia Australia.

Nueve largos años ya. Me recuerdo en el aeropuerto con él y Maribel. Qué tristes son las despedidas, sobre todo cuando alguien querido se va muy, muy lejos y no sabes cuándo volverás a verle.

En estos años hemos hecho los dos muchos planes para ir yo allí o venir él aquí, pero por una u otra circunstancia, ha ido pasando el tiempo y no se ha realizado.

En mi caso, ese larguísimo viaje de más de veinte horas siempre me ha preocupado por las varices y mala circulación en las piernas y también la espalda que, con la inmovilidad de ir sentada, me dolería y molestaría mucho. Además se lo pregunté al médico y me dijo que él no me lo aconsejaba, en fin, me hubiera encantado pero no ha sido posible y menos ahora con 78 años. Espero que Gerry pueda venir más pronto que tarde.

Eso sí, nos comunicamos continuamente por e-mail y teléfono. Afortunadamente hoy día existen esas tarjetas mágicas para llamadas internacionales y por cinco euros tienes horas para hablar y hacer diferentes llamadas durante tres meses.

En la próxima página escribiré sobre estos años de Gerry en Australia.

                                                                                                     continuará...

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