miércoles, 1 de abril de 2015
Vuelta a Madrid...
...cansada del larguísimo viaje, pero feliz de esos estupendos días en Melbourne.
En la academia todo igual y en orden, funcionando a medio gas y con casi la seguridad de no poder continuar cuando terminase el curso en junio.
Por las mañanas, como no había clases, me iba a pasarlas con mi preciosa nieta Dora y así Carol y Charlie podían irse unas horas a su academia, que seguía funcionando muy bien, y preparar cosas para la tarde.
Me iba andando porque tenían el piso junto al Paseo de Acacias y quedaba a diez minutos del de Delicias.
Dora tenía entonces poco más de un añito y disfruté mucho de aquellas mañanas con ella. Había unos jardines y parque muy bonitos y se lo pasaba muy bien jugando con otros niños de la zona.
Efectivamente tuve que cerrar "English & More" porque los gastos superaban a los ingresos y yo no tenía respaldo económico para continuar.
También dejé "mi séptimo cielo" y pensé en buscar algo económico y que me gustase y lo encontré en Aluche, porque allí vivía Manolita, la madre de Maribel, y ella y Gery me lo recomendaron porque así estábamos cerca una de la otra, además Carol y Charlie se cambiaron también de vivienda y se metieron en la compra de un hermoso y bonito piso frente a la academia y junto a Marqués de Vadillo.
Siempre me llevé muy bien con Manolita. Era ya bastante mayor y muy buena persona. Donde pasábamos buenos ratos juntas era en el chalet de Becerril de la Sierra. Ella iba todos los fines de semana y yo algunos. Cuánto hemos paseado juntas por los bonitos caminos de aquella zona.
El piso de Aluche era un cuarto sin ascensor y estuve a punto de no cogerlo, pero era amplio y luminoso y tenía una terraza enorme que llené de plantas y flores. !!Catorce años estuve viviendo allí!!
Yo empecé a buscar trabajo enseguida ya que, al no tener tampoco los ingresos del realquiler de la pizzería, no podía quedarme parada. La pensión española no la tendría hasta cumplir los 65 años y la de Australia, que era a los 60, faltaba casi un año.
Pensé en el cuidado de mayores y me puse en contacto con una agencia que sólo contrataba a auxiliares de clínica. Yo no tenía el título pero sí la experiencia de mis años en el hospital "Greenvale Village" de Melbourne y así lo expuse.
Me contrataron enseguida y los dos años siguientes fueron realmente buenos y agradables porque la familia de la anciana que cuidé y las condiciones económicas eran inmejorables.
Todavía, después de tantos años, la familia y yo nos hablamos por teléfono de vez en cuando y nos felicitamos siempre en Navidad.
La casa, en Alberto Alcocer, era increíble y ellos, a pesar de su elevada posición social y económica, sencillos y cariñosos. La anciana, Lola, me recordaba mucho a mi madre en lo físico. Nos cogimos cariño mutuamente y aunque tenía un principio de demencia senil, nos entendíamos muy bien.
Así pasaron casi dos años y un fin de semana, cuando Lola estaba al cuidado de la compañera que hacía los sábados y domingos, me llaman para decirme que se había caído hacía atrás y que estaba en el hospital.
Me fui para allá enseguida y el par de meses que vivió nos turnábamos la familia, la compañera y yo para que no estuviese nunca sola.
Siempre recordaré el principio, cuando aún caminaba bien y nos íbamos a pasear por el parque y luego merendábamos en el VIP`s, o ese día de la semana que tocaba peluquería para conservar su pelo y uñas perfectas. Era muy coqueta y como tenía un vestuario precioso y de firma, yo abría el gran armario y le decía: ¿cuál te apetece ponerte hoy?, ella elegía y tan contenta.
Cuando murió, fui con la familia y amigos al entierro en el cementerio de La Almudena. Siempre la recordaré con cariño.
continuará...
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