El vuelo era a las 7:30 p.m. y pasamos toda la mañana en la bonita zona de Notting Hill para disfrutar del famoso Portobello Market que es tan estupendo como Camden pero diferente porque aparte de ropa y complementos hay unas tiendas de antigüedades increíbles y todo tipo de curiosidades, aparte de comidas y caprichos culinarios de lo más variado. De repente vemos unas paelleras enormes y todas distintas: de marisco, verdura, pollo, mixta, etc., y nada de españoles, todos eran
ingleses espabilados y buenos cocineros y aquello olía y sabía a gloria.
Había un montón de gente comiendo este popular plato español y no daban abasto a servir raciones. Lo descubrieron por aquí y se lo han llevado allí. Qué listos estos british.
También había dos chicas con unas grandes planchas redondas que te hacían unos enormes pancakes en un momento. De queso, bacon, fresas con nata, en fin, de todo, así que nos fuimos comiendo una cada una bien dobladitas en cuatro partes. Ummmm, que ricas.
Al igual que en Camden Market, aquí se te pasan las horas sin sentir.
Taylor Swift de compras por Portobello.
Fue un día estupendo y lo aprovechamos bien porque habíamos dejado las maletas en conserjería del hotel y antes de recogerlas comimos en Paddington para después coger el metro a Victoria Station y allí el tren exprés a Gatwick y justo antes de sacar los tickets me da por mirar los billetes, de los que teníamos copias Carol y yo, y vemos "aterradas" queal ser dos compañías distintas, (la ida fue con Aireuropa y la vuelta era con la "gafe" Ryanair), teníamos dos aeropuertos diferentes y no se nos ocurrió ni mirarlo
porque contábamos con que sería el mismo para los dos trayectos.
Total, nos infomaron que el aeropuerto de Stansted estaba a !!38 millas!! de Londres y que la única posibilidad de llegar a tiempo sería con un taxi.
Salimos corriendo de la estación y al llegar a la parada de taxis vemos que hay bastante cola y que venía uno de vez en cuando. Carol y Dora se fueron al final pero yo no tuve esa paciencia y un poco nerviosa me puse delante de todos y dije alto y claro: "señores, ¿alguno de ustedes va a perder el avión?. No sé si fueron las canas o lo seria y sincera que me vieron pero dijeron que podíamos coger el que llegaba en ese momento y así lo hicimos aunque el conductor nos comentó que iba a tratar de hacer el trayecto lo más rápido posible
pero que no nos aseguraba que llegásemos a tiempo porque era más de una hora de recorrido.

!Vaya odisea! Después de pagarle Carol un pastón el taxista, corriendo
las tres hasta el mostrador para la tarjeta de embarque y facturar la maleta grande y resulta que ya no se podía facturar y además ya estaban
entrando por la puerta de embarque. En fin que si no decidíamos algo
rápido perdíamos el vuelo con lo que eso significaba en todos los aspectos y entonces pensé que lo mejor era que por lo menos ellas pudieran embarcar y yo quedarme una noche en el hotel del aeropuerto con la maleta grande y salir por la mañana en el siguiente vuelo. Así que Carol y Dora se fueron corriendo y yo me quedé haciendo las gestiones de hotel, nuevo billete, etc., que le salió por un pico a Carol pero siempre era mejor que habernos quedado las tres.
El hotel del aeropuerto era estupendo, de cuatro estrellas y con un buffet
de auténtico gourmet en el desayuno, así que todo se arregló un poco fuera de presupuesto pero bien y dormí como una reina en una habitación como la que se ve en esta imagen.
El vuelo salía a las 10 a.m. y llegué sin novedad. Subí a casa de Carol para hacer el intercambio de maletas y ahí terminó la aventura del 28 de diciembre, día de inocentadas y a nosotras nos tocó una gorda por el despiste que tuvimos las dos de no mirar lo de los aeropuertos y dimos por hecho que sería el mismo.
De todas formas este Ryanair no me gusta nada y al final resultó "gafe", pero aquí estamos y eso es lo importante.
Y aquí terminan las aventuras de "Tres chicas en Londres"
Han quedado muchas cosas pendientes, como visitar Cambridge, Oxford y Stradford, la Catedral de St Paul, subir en el "London Eye" que me hubiera encantado para ir haciendo fotos y vídeo según va subiendo y ver todo Londres desde arriba, ir por el Támesis en barco y sobre todo pillar unas entradas con descuento en Leicester Square y ver una buena obra de teatro en el West End, pero es que Londres es mucho Londres y en cinco días no se puede ver todo.
!Bye London, we love you!





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