martes, 14 de enero de 2014
1965-66
Cuando Nacho tenía solo cuatro meses, Carmina se quedó embarazada de nuevo y en agosto de 1966 ocurrieron hechos serios, problemáticos y casi "trágicos" porque de repente nos encontramos las dos ingresadas en el Women Hospital, ella dando a luz y yo con un aborto espontáneo
por querer ser "super woman", hacer el burro y no cuidarme lo suficiente.
Estaba embarazada de tres meses y cuidando a los niños que eran hermosotes y pesadísimos, Carol 14 meses y Nacho un año. Vino Elías a comer y aproveché a salir al super !con dos carritos! porque él se tenía que ir al hospital y no me daba tiempo a hacer dos viajes.
Hice la compra deprisa y corriendo y con los carros hasta arriba, tirando con uno en cada mano y subiendo la cuesta hacia casa, me sentí un poco mareada pero no le dí importancia y en cuanto llegué se fue Elías.
Poco después sentí un dolor terrible, me fui hacia el baño con una hemorragia que dejó reguero por todas partes y cuando estaba a punto de perder el conocimiento escuché que Gerardo abría la puerta. Si se llega a retrasar por cualquier circunstancia, no lo cuento.
El espectáculo que tenía delante le asustó pero fue siempre valiente y resolutivo y en unos minutos me había envuelto en toallas, me llevó al coche y colocó a los niños en la parte de atrás y en poco tiempo llegamos al hospital. Enseguida me llevaron al quirófano. Después le dijeron que era un aborto y que tendría que quedarme ingresada varios días.
Había perdido mucha sangre y me tuvieron que hacer dos transfusiones así que, posiblemente, desde entonces tenga sangre australiana o de algún otro país.
La situación era realmente difícil. Unas enfermeras se quedaron cuidando a los niños mientras que Gerardo localizaba a Elías que cuando supo lo que había ocurrido y que las dos estábamos en el hospital no se lo podía creer.
Para agravar todo aún más, el parto de Carmina se había complicado y el bebé no quería salir porque encajaba la cabeza hacia un lado y a pesar de los esfuerzos de los médicos y ayudantes el parto se alargaba
y estuvo casi dos días con dolores espantosos. Fue aún peor que el mío con Carol y como ya comenté anteriormente, en Australia no querían recurrir a la cesárea salvo en casos extremos. En caso es que en el primer parto que suele ser más difícil no tuvo problemas y el segundo fue muy malo y largo, al revés que yo.
Los papás tuvieron que exponer la situación en sus respectivos trabajos y coger un permiso de varias semanas para atender a los niños y turnarse para las visitas al hospital y echarnos una mano a nosotras
al regresar a casa.
Así fue la accidentada llegada al mundo de Eva que, por otra parte, se crió fuerte y sana como su hermano y prima.
Y al año siguiente llegó Gerry. Pero esa es otra historia que contaremos en otro momento...
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