miércoles, 1 de enero de 2014

2014




Primer día del Nuevo Año. Me he levantado tarde, justo, como todos los años, cuando comienza el Concierto transmitido desde Viena.

Es uno de mis sueños pendientes, asistir, estar allí, en aquella maravillosa Sala que parece bordada en oro,
un día primero de enero de cualquier año y escuchar a la Filarmónica esos preciosos valses, polkas, etc., de la familia Strauss, pero es un privilegio muy difícil de lograr porque los tickets asequibles están reservados meses antes.

Pero me conformo porque en la tele no solo escuchas a la impresionante orquesta y ves dirigir a los mejores del mundo, (este año Daniel Barenboim), uno de mis preferidos, sino que puedes contemplar a los solistas del Ballet de la Òpera de Viena que bailan como los ángeles y que al final aparecen en la Sala con el Danubio Azul .

Comienzo todos los años bailando el vals en camisón y bata después de desayunar. No es mal comienzo y cuando llega al final la famosa Marcha Radensky en la que participan todos los asistentes dando palmas, me lo paso genial y me empleo a fondo.

Este año Baremboim hizo algo inusual. Mientras que la orquesta tocaba la Marcha, ha ido dando la mano uno por uno a todos los miembros de la orquesta y a los que no podía llegar daba con la mano en el instrumento y solo al final la ha dirigido y también al público indicando la mayor o menor fuerza de las palmas según el momento.

Cuando le han entregado un gran ramo de rosas, ha separado algunas y se las ha ido entregando a las mujeres de la Filarmónica. Este gran hombre y músico ha creado la joven orquesta Palestino-Israelí y está nominado al Premio Nobel de la Paz.

Vamos a desear que este año sea mejor que el anterior para los más necesitados y que sea peor, mucho peor para todos los chorizos y corruptos y que no haya guerras para enriquecer a los fabricantes de armas que propician la muerte sobre todo de mujeres y niños, campos de refugiados y miseria.


Si fuese posible que los deseos se hicieran realidad....    
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Se me olvidaba comentar la Nochevieja que pasamos tranquila y divertida en casita. La cena fue especialmente exquisita este año. Después preparamos las uvas "cómodas" sin piel ni semillas, la botella de sidra y a las doce todo para adentro. Besos, taponazo, espuma por el suelo y buenos deseos para este año que acaba de comenzar.

La abuela traviesa aportó bombetas, bengalillas de chispas y serpentinas y !!todos al balcón!!. (El árbol de abajo aún conserva restos del año pasado. A lo lejos se veían bonitos fuegos artificiales.

Y bailando un poco y picando dulces terminamos un año y comenzamos otro.
                                                               
                                                                 
                                                     

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