jueves, 9 de enero de 2014

Candem Market



El penúltimo día en Londres lo pasamos en este increíble y gigante mercadillo. Pensamos hacer otras cosas por la tarde pero una vez
que te metes allí se te pasan las horas sin darte cuenta sobre todo con gente joven que les gusta mirar todo, comprar algo y entrar en todas las tiendas y espacios posibles que son muchos, muchos,
 porque aquello es enorme.                                                                                                                                                                    Yo lo conocía de mis viajes para comprar ropa económica y bonita y venderlo en mi también bonita tienda "The Londoner", pero toda la parte final de Candem ha cambiado mucho desde que se quemó y volvieron a reconstruirlo.
                                                                                                              Ahora hay tiendas, cafeterías y lugares que me son desconocidos. Todo  lo llamado "Little Venice" está mejorado y ampliado y hay una zona enorme de comida thailandesa, india, etc., riquísima y luego te lo llevas a unas mesas cercanas y allí comes tranquilamente.
 Estos días hemos comido muy bien y variado, muy londinense y diferente a lo que se suele comer en casa y eso siempre apetece para variar. No han faltado los "fish & chips", tomato soup, tea & scones, y falafel y hasta encontramos un chiringuito donde me comí un meat pie  
que por cierto no estaba tan bueno como yo recordaba y que además no es fácil de encontrar.

Las chicas se compraron zapatos Dr. Martens, camisetas, un sombrero y no sé cuántas cosas más porque
allí te llevarías de todo. Aquello es un espectáculo vayas por dónde vayas.
                                                     

 Nos hubiera gustado ver la casa donde vivía Emy Winehouse pero
no era fácil encontrarla. Qué pena de talento y juventud perdida.

                                                 


Por la noche regresamos al hotel en el clásico bus de dos pisos que nos llevaba derechos a Paddington.

Cenamos en el pequeño y acogedor restaurante de London St. atendido por gente de Sarajevo muy maja y luego al hotel a descansar y preparar la maleta para el día siguiente 28 de diciembre,
donde no nos faltó una inocentada muy gorda que contaré en el próximo y último capítulo sobre nuestro viaje a Londres.

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