martes, 28 de enero de 2014

Curacao y Canal de Panamá



Una preciosa isla caribeña donde paramos un día entero y pudimos recorrer la ciudad con sus alegres casitas de colores. Todo muy típico y tranquilo.

Antes de llegar vimos muchos delfines que seguían al barco
saltando y los niños alucinados y felices.





Sus playas cristalinas y casi desiertas, bellísimas.

Sus tiendas y mercadillos donde compramos recuerdos como en Tahiti. Allí dos objetos de madera rojiza, un abrecartas con el dios Tiki en la empuñadura y una especie de castañuela con incrustaciones de nácar que aún conservamos.

En Curacao recuerdo una enorme caracola que tuvimos durante muchos años y no sé dónde fue a parar. Se "escuchaba" el mar como si las olas fueran a mojarte la oreja.

Viajar en barco, sobre todo en largas travesías como ésta, es una experiencia única y tienes la ocasión de conocer lugares que no podías ni imaginar.

                                             
 
Y hablando de experiencias únicas, la siguiente que fue el Canal de Panamá es algo que no se puede explicar, hay que vivirlo.

Observar en cubierta cómo ese enorme barco va entrando en las diferentes esclusas con altas paredes de hormigón a ambos lados y que de repente vas subiendo como si fuera un ascensor y cuando llegas arriba pasas a la siguiente y sigues escalando inmensos "escalones de agua" para pasar del mar Pacífico al Atlántico.

Ver en vivo y en directo funcionar esa faraónica obra y sistema que te lleva de un océano a otro, es absolutamente alucinante y uno de los momentos de mi vida que no olvidaré jamás.
                                                        
   continuara...

                                           



lunes, 27 de enero de 2014

!!!! BIEN POR LA MAREA BLANCA !!!



!ENHORABUENA, LO HABÉIS CONSEGUIDO!!

Lasquetty ha dimitido.

Ignacio González bien j....... (rima y todo)
(A ver cuándo te vas tú también a tu duplex y te quedas allí)





!Viva la marea blanca y valiente!

!Vivan las mareas de todos los colores!

!Viva GAMONAL y sus vecinos!

!Vivan los ciudadanos que nos estamos echando a la calle y
vamos a conseguir acabar con tanto corrupto y sinvergüenzas
de este Gobierno!

LO QUE ESTÁ PASANDO EN ESTE PAÍS DESDE HACE DOS AÑOS HAY QUE PARARLO COMO SEA.

!LOS ENGAÑADOS POR LAS PREFERENTES, QUE RECUPEREN SUS AHORROS DE TODA LA VIDA, YA !!!

Pienso que lo ocurrido hoy con el intento de privatización de hospitales en la Comunidad, nos da esperanzas
y alas para seguir adelante con la lucha para desenmascarar y parar tanto abuso e injusticia.

(Blesa, Rato and company a la cárcel y el juez Elpidio a su trabajo de pillar chorizos)

  !Ah! y la Fiscalía que comience a trabajar como tal y no como abogados defensores de los poderosos.

                            Un enorme abrazo BLANCO para médicos, enfermeras y todo el personal de la Sanidad Pública.

Atención gobiernos central y autonómicos, la política antisocial tiene un LÍMITE y el aguante de la ciudadanía también.

!SÍ SE PUEDE!  !YES WE CAN!   !SÍ SE PUEDE!   !YES WE CAN!   !SÍ SE PUEDE!   !YES WE CAN!

sábado, 25 de enero de 2014

1971, vuelta a España...


...pero no en bicicleta sino en el más precioso trasatlántico de la compañía P&O, el "Fairstar". No consigo encontrar una imagen que se le parezca porque han pasado 43 años y los de ahora son mastodontes con un montón de pisos. Nada que ver con aquellos preciosos barcos de entonces. Pero estas dos imágenes me recuerdan más al increíble viaje por mar que vivimos durante todo un mes. Además en el cartel pone "one class only", que es lo que nos gustó del Fairstar. Ni primera ni turista, todos los pasajeros igual.

Llevábamos varios meses preparando el viaje que no podía ser en avión porque el equipaje no era sólo de maletas sino cajones y baúles donde trasladar objetos y enseres de tantos años que no queríamos dejar atrás, aunque sí se quedaron y vendieron muchas cosas y muebles, como no podía ser de otra manera.

Los niños apenas recuerdan el viaje, Carol y Nacho tenían 5 años, Eva 4 y Gerry 3, pero se lo pasaron muy bien porque había todo tipo de juegos y distracciones para críos y también una bonita guardería con mesas y sillas de colores, libros infantiles, cuadernos para dibujar, juguetes, etc., y así los padres podíamos disfrutar de ratos de ocio en la piscina para adultos, (había otra de niños), juegos y deportes de cubierta y por las noches, después de la cena, acostábamos a los niños y había cuidadores en los pasillos de camarotes y si se despertaba o lloraba algún niño avisaban por megafonía a los padres que estábamos paseando por cubierta o tomando algo y bailando en los diferentes salones, en fin, una organización perfecta la de esta compañía inglesa.

Y los buffets en cubierta algunas noches eran una pasada. El chef y los otros cocineros ofreciéndonos los platos más exquisitos y mejor presentados que jamás habíamos visto y degustado. Unos adornos florales preciosos y recuerdo un gran cisne de hielo que era espectacular.

Las escalas eran una atracción más, digna de recordar. La primera fue en Sydney, que no conocíamos y pudimos pasear por los alrededores del puerto, llegar hasta la bellísima bahía y contemplar el Harbour Bridge, el famoso puente de esa ciudad.

La segunda parada en New Zeland, (Auckland) y también tuvimos unas horas para dar una vuelta por el zoo que estaba cerca y a los niños les encantó.

Pero llegó LA ESCALA DE ESCALAS, Tahiti y su capital Papeete. Jamás olvidaremos ninguno de nosotros ese paradisíaco lugar. No me extraña que Gauguin llegase allí y allí se quedó.

Al atracar el barco, estaban las guapas tahitianas para darnos la bienvenida con
sus atractivos bailes y atuendos.

Era todo como un sueño, como estar dentro de una de esa películas que habíamos visto de pequeñas.
Recuerdo aquella "Al sur de Pago Pago", con Dorothy Lamour.

La escala duraba todo el día. Muchas horas que aprovechamos bien caminando por una explosión de flores y plantas de mil colores. Te cruzabas con jóvenes, chicos y chicas guapísimos con grandes flores en el pelo, junto a la oreja y te saludaban y sonreían. Qué paisajes, que montañas verdes, qué agua cristalina
                                                                                                                                                                    Nos apuntamos a una excursión en un barco con fondo de cristal para poder ver los maravillosos peces y cómo un buceador les daba de comer. Sólo daba pequeñas palmadas al agua y venían como flechas rodeándole. Fue precioso y los niños disfrutaron muchísimo. Cuando subió a bordo el buceador les puso en las manos dos estrellas de mar. Les hice una foto y enseguida las echó de nuevo al agua.                                                
No me canso de poner imágenes...


               continuará...                                                                        

jueves, 23 de enero de 2014

Mágico YouTube



Poder ver a los GRANDES y escuchar sus maravillosas canciones...

Yo no hablo ni entiendo francés, pero con ELLA no es necesario. La sientes igual que si te hubieras licenciado en La Sorbona.

Su "Non Je ne regrette rien" no es solo una canción, es un himno, es una voz única, irrepetible, y las lágrimas se asoman a tus ojos sin poder retenerlas. La he repetido y repetido....



Hacía tiempo que no escuchaba a Charles Aznavour. Tuve la suerte, hace muchos años, de verle en directo en en el Teatro Principal de Valencia, con Carol, cuando vivíamos allí.
Solo en el escenario, acompañado de un piano, nunca lo olvidaré.
He vuelto a Venecia y a recorrer sus pequeños canales en una góndola escuchando "Venecia sin ti" en español,
pero no conocía otra que canta en francés en un largo y precioso vídeo. Se llama "Je n'ai rien oublié" y además es impresionante cómo interpreta la canción, con qué sentimiento y gestos. Vive frase tras frase y está subtitulada en español. Una gozada.


También hacía tiempo que no escuchaba a Roberto Carlos.
La canción "Lady Laura" que dedicó a su madre y "Mi querido, mi viejo, mi amigo" a su padre, siempre me emocionaron, pero en especial "Yo quisiera ser civilizado como los animales", me encanta y más de un político y poderosos en general, debía escucharla y se verían retratados en ella.
En este vídeo no sale él, como en las dos anteriores que menciono, sino imágenes maravillosas de animales, que me recuerdan a las preciosas Miraguindas de mi querido UpandeUpande.

La voz sensible de este cantante siempre me ha emocionado.


Siete primos


La semana pasada tuve-tuvimos la alegría de ver reunidos a los siete primos que por circunstancias no ocurría desde hace dos-tres años.

Y fueron unas horas estupendas que se me hicieron cortas.

Los tres de Nacho y Chispa: Olivia, Elías Jr. y Rebecca, todos muy mayores, guapos y cambiados, sobre todo Elías que me saca la cabeza y tiene solo 12 años.

Los dos de Eva: Alicia preciosa y el pequeño Javier tan lindo y gracioso como siempre.

Y mis tres tesoros de Carol: Dora, Carlota y Diego, para su abuela, ( y ahora que no me oye nadie), los mejores nietos y más guapos del mundo mundial.

Fue bonito verlos juntos después de tanto tiempo. Como no podía ser de otra manera, les hice fotos en cuanto se descuidaban y conseguí reunirles a los siete en una de ellas. También a las guapas mamás y abuela.

Los brasileños ya se han ido pero nos hemos prometido mutuamente no volver a dejar pasar tanto tiempo sin vernos, sobre todo los primos de Madrid.


martes, 21 de enero de 2014

Isabel García Loca


Acabo de terminar un libro escrito por la hermana pequeña de Federico, mi poeta, al que he conocido mejor como persona, como ese maravilloso ser humano que era.

Ese otro Federico en su faceta familiar y a través de los ojos y oídos de esa hermanilla que le adoraba y admiraba tanto. Que leía todo lo que él iba escribiendo en hojas sueltas, que escuchaba y aprendía de sus palabras.

Qué familia tan unida y feliz y que infancia y juventud tan bonita la de los cuatro hermanos. Además narra con tanta sencillez y detalle los diferentes lugares y casas donde vivieron en Granada, Villarrubio, Fuente Vaqueros y la Huerta de San Vicente, que te trasladas allí con la mente sin darte cuenta. Hace años que hago planes para ir y recorrer todo aquello y después de leer el libro lo haré sin falta esta primavera.


Los cuatro hermanos en la Huerta de San Vicente.



,                                        Federico e Isabel


Cuántos recuerdos acumulados de toda una vida. Fue escribiendo a lo largo de sus últimos años cuando se acercaba a los noventa y es asombroso los grandes personajes de la historia que pasaron y trataron la familia García Lorca.
Pedro Salinas, Jorge Guillen, Giner de los Ríos, Fernando de los Ríos, profesores y amigos de la familia como también Machado, Alberti, Manuel de Falla, Andrés Segovia, Juan Ramón Jiménez y su mujer Zenobia Camprubí, (siempre me llamó la atención este nombre tan poco común), por cierto que a Isabel no le caía bien Juan Ramón porque dice que criticaba y hablaba mal de casi todos los escritores y poetas, !!hasta de su hermano Federico!!.

Cuántas cosas curiosas e importantes he descubierto y aprendido con la lectura de este libro que yo no sabía ni que existía. Se publicó en 2002 pero yo no he sabido nada de él hasta ahora. Hay otro que escribió su hermano Francisco, "Federico y su Mundo", que tengo que buscarlo.

También es muy interesante la parte en que la familia se exilió a Nueva York durante la guerra, después de que asesinaran a Federico y los personajes que allí se encontraron y trataron, como Luis Cernuda, María Zambrano, Unamuno, Edgar Neville, Margarite Youcenar...

En fin, que la medio gripe que me tuvo en casa tres días, la aproveché bien para leer de un tirón el libro que ha ampliado mucho los escasos conocimientos que tenía sobre la familia García Lorca, porque hasta ahora yo me había concentrado en la poesía y teatro de ese ser único que era Federico.


                                       
Los padres del poeta entre poetas.


   
       Gracias Isabel por escribir "Recuerdos míos"


lunes, 20 de enero de 2014

... y la vida sigue


La vida en Melbourne, los días de ocio, era realmente bonita para mayores y pequeños porque
es una ciudad rodeada de unos parques y unas playas increíbles.

Cada fin de semana elegíamos lugares diferentes, en invierno parques, montaña y barbacoas y en verano
las maravillosas playas, tan bellas que no sabías en cuál quedarte.

Cuánto disfrutaron los niños en aquellos años y los papás también. Eso sí, siempre nos bañábamos con precaución y cerca de la orilla porque, de vez en cuando se daban casos en que los llamados marrajos, (tiburones pequeños), se les avistaba no muy lejos de la orilla. Nosotros nunca tuvimos ningún susto pero en los medios de comunicación comentaban casos de lugares distintos de Australia que te ponían siempre en guardia.
                                                                             Recuerdo la Great Ocean Road
. cuya carretera iba serpenteando a lo largo de toda la costa. Qué belleza de paisajes. Algunas veces nos parábamos en un "pier" de madera que se adentraba en el mar y nos sentábamos a echar el ratel con un poco de carne pasada y venían unas nécoras fantásticas que luego en casa iban a la cazuela y estaban riquííísimas.

También cogíamos unos hermosos cangrejos de río en unas grandes charcas o lagunas y con el mismo sistema que las nécoras y luego las hacía Gerardo en una paellera con una salsita picante y estaban para chuparse los fingers.

Casi siempre íbamos los cuatro juntos con los niños y a veces se nos unían  amigos españoles que también tenían niños. Eran pocos pero muy buenos amigos. Algunos
volvieron a España, como nosotros, y otros se quedaron a vivir allí, pero no hemos perdido el contacto y
nos comunicamos por internet o teléfono de vez en cuando.

Los niños iban creciendo sanos y preciosos. No es cosa de madre o tía, es que era un cuarteto que llamaba la atención por donde íbamos. Ahí están las fotos que cuando las miro se me cae la baba.

Y así llegó 1971 y nuestro inolvidable viaje por mar a España, viaje que imaginamos sólo de ida y fue de ida y vuelta.

                               PRÓXIMAMENTE EN ESTA PANTALLA...



.

viernes, 17 de enero de 2014

South Yarra

Así se llama la zona de Melbourne donde nos concedieron dos pisos estupendos puerta con puerta y sólo unos meses después de solicitarlos al Housing Commision.

Eran apartamentos de protección oficial, amplios, tres dormitorios, salón grande, cocina y cuarto de baño. Además a estrenar y con renta baja. "Igualito que aquí en España".
 Todos exteriores, luminosos con grandes ventanales y suelo de parket, calefacción y tenían su propia guardería para uso de las familias que vivían allí, pero sólo a partir de los tres años y hasta los cinco que
empezaban el colegio. También había un parque para juegos infantiles y aparcamiento para los coches, en fin, que el cambio fue muy positivo y con una mejor calidad de vida para todos.
                             
       
Carol empezó enseguida en el kindegarden y estaba encantada, pero Nacho no se adaptó tan bien como ella y lloraba tanto que al final Carmina y Elías decidieron que se quedase en casa con su hermana pequeña hasta empezar el colegio.

Yo sí comencé a trabajar cuando Gerry tenía cerca de un año. Me enteré por unas amigas españolas que necesitaban gente en correos para el primer turno de la mañana y aunque era un horario muy duro de 6 a 10 de la mañana y me tenía que levantar de noche a las 4:30 a.m. para llegar a tiempo, era el único trabajo que me permitía volver a casa justo antes de que Gerardo saliera al suyo. Él bajaba a Carol a la guadería y cuidaba del niño hasta que yo llegaba.

Era una buena combinación y estuve allí durante tres años en el departamento de sorting letters. El sueldo era bueno y las condiciones también, pero nunca olvidaré lo duro que era levantarse a esa hora y mi recelo o miedos, sobre todo en invierno, al caminar por calles solitarias hasta alcanzar la estación de tren de cercanías
para llegar a la city.

Fueron tiempos difíciles pero la meta era contribuir a la economía familiar y mejorarla porque pensábamos
en dar una entrada para comprar un piso en Madrid y ya se lo había comentado a mi hermana Loli para que fuese mirando algo que pudiera interesarnos.

Seguíamos escribiendo a casa todas las semanas sin falta, alternándonos Carmina y yo. También escribía ella !a la familia de Elías y yo a la de Gerardo!, porque ellos no había forma de que se pusieran a hacerlo y sólo
se animaban a poner cuatro letras al final y firmar. Era la única manera de que las familias supieran de ellos y los nietos, mandando fotos, etc.

Mis cuñados Carmen y Pepe al final se marcharon a España en cuanto que cumplieron los dos años de su estancia en Australia. Ella estaba embarazada y quería dar a luz en Madrid y además no le gustaba demasiado vivir allí, lo contrario que a Pepe a quien le entusiasmaba aquel país, pero ella le convenció y salieron en 1966 en un barco de la Compañía P&O, la misma en la que embarcamos nosotros en 1971.

                  Pero esa es otra historia.....
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           
                                                                                                     
                                                                     
                                                                     
                                                                             

jueves, 16 de enero de 2014

Continúa el tema bebés...



... y aumentando la familia porque en 1967 llega Gerry y entonces empezamos todos a pensar en buscar algo que nos mantuviese cerca unos de otros pero independiente. Carol y Nacho tenían dos años, Eva uno y con el recién llegado ya éramos ocho, o sea multitud .

El parto, al contrario del primero, fue bueno y rápido. Gerardo estaba feliz de tener !un chico!. Ya se sabe que los hombres, en general, prefieren "un machote" que continúe el apellido y él lo echaba de menos
aunque no me lo decía. No tenía nada que ver con el bellezón de su hermana cuando nació. Era un bebé arrugadito y feucho como la mayoría de los recién nacidos, pero en un par de meses se puso precioso. Tampoco sabíamos en esta ocasión el sexo del bebé. A mí me daba igual y casi prefería otra niña, pero me alegré por el papá que, por cierto, se portó como un irresponsable, cuestión a la que me estaba empezando a acostumbrar en los últimos tiempos, desafortunadamente.

Me dejó en el hospital muy temprano por la mañana, después de romper aguas y con dolores de parto intermitentes que no nos dejó descansar en toda la noche, así que él a lo suyo y en vez de quedarse a esperar acontecimientos, como hacen todos los padres, se marchó a casa a dormir y no se enteró de que había tenido un hijo hasta que llegó Elías de trabajar y le despertó para decírselo. Eran !!las cuatro de la tarde!! y allí estaba él roncando tan tranquilo.

Mi cuñado, que nos vio irnos por la mañana al hospital, al salir de trabajar se pasó por el Women`s para preguntar cómo iba todo: Le dijeron que el niño había nacido a las 14:30 p.m. y que estábamos muy bien los dos. Le extrañó no ver a Gerardo allí y al llegar a casa se lo encontró en la cama como un tronco. Le despertó y le dijo: "!macho, que tienes un chico!", y entonces se emocionó mucho, se le saltaron las lágrimas y bla, bla, bla, en fin, así era él y fue siempre.

Tenía su lado positivo, como todo el mundo, pero el negativo, que iba mucho más allá de lo que he contado,
era difícil y duro de convivir con ello.

Eso sí, tenía dos hijos maravillosos que eran la alegría de mi vida.

                                                                                continuará...

                                                                                                                                                                 


martes, 14 de enero de 2014

1965-66


Cuando Nacho tenía solo cuatro meses, Carmina se quedó embarazada de nuevo y en agosto de 1966 ocurrieron hechos serios, problemáticos y casi "trágicos" porque de repente nos encontramos las dos ingresadas en el Women Hospital, ella dando a luz y yo con un aborto espontáneo
 por querer ser "super woman", hacer el burro y no cuidarme lo suficiente.

Estaba embarazada de tres meses y cuidando a los niños que eran hermosotes y pesadísimos, Carol 14 meses y Nacho un año. Vino Elías a comer y aproveché a salir al super !con dos carritos! porque él se tenía que ir al hospital y no me daba tiempo a hacer dos viajes.

Hice la compra deprisa y corriendo y con los carros hasta arriba, tirando con uno en cada mano y subiendo la cuesta hacia casa, me sentí un poco mareada pero no le dí importancia y en cuanto llegué se fue Elías.

Poco después sentí un dolor terrible, me fui hacia el baño con una hemorragia que dejó reguero por todas partes y cuando estaba a punto de perder el conocimiento escuché que Gerardo abría la puerta. Si se llega a retrasar por cualquier circunstancia, no lo cuento.

El espectáculo que tenía delante le asustó pero fue siempre valiente y resolutivo y en unos minutos me había envuelto en toallas, me llevó al coche y colocó a los niños en la parte de atrás y en poco tiempo llegamos al hospital. Enseguida me llevaron al quirófano. Después le dijeron que era un aborto y que tendría que quedarme ingresada varios días.

Había perdido mucha sangre y me tuvieron que hacer dos transfusiones así que, posiblemente, desde entonces tenga sangre australiana o de algún otro país.

La situación era realmente difícil. Unas enfermeras se quedaron cuidando a los niños mientras que Gerardo localizaba a Elías que cuando supo lo que había ocurrido y que las dos estábamos en el hospital no se lo podía creer.

Para agravar todo aún más, el parto de Carmina se había complicado y el bebé no quería salir porque encajaba la cabeza hacia un lado y a pesar de los esfuerzos de los médicos y ayudantes el parto se alargaba
y estuvo casi dos días con dolores espantosos. Fue aún peor que el mío con Carol y como ya comenté anteriormente, en Australia no querían recurrir a la cesárea salvo en casos extremos. En caso es que en el primer parto que suele ser más difícil no tuvo problemas y el segundo fue muy malo y largo, al revés que yo.
                                                                                                                                                               
Los papás tuvieron que exponer la situación en sus respectivos trabajos y coger un permiso de varias semanas para atender a los niños y turnarse para las visitas al hospital y echarnos una mano a nosotras
al regresar a casa.

Así fue la accidentada llegada al mundo de Eva que, por otra parte, se crió fuerte y sana como su hermano y prima.

Y al año siguiente llegó Gerry. Pero esa es otra historia que contaremos en otro momento...                                    
                                                                                                                                                                                                                                                                       
                               

domingo, 12 de enero de 2014

Volviendo al pasado...


... seguimos en l.965 y dos meses después de nacer Carol llegó al mundo Nacho y en este caso el parto de mi hermana fue normal y rápido.

Y allí estábamos las dos mamás primerizas con nuestros preciosos bebés, felices como los papás, pero al mismo tiempo pasando a veces los apuros de la poca experiencia, observándolos cada minuto del día y de la noche para asegurarnos de que estaban bien, en un duerme-vela y hasta con la mano a través de la cuna
puesta sobre su pechito para comprobar que respiraban, en fin, lo que pasa siempre sobre todo con el primer hijo.

Era muy positivo el hecho de vivir en la misma casa porque nos apoyábamos la una a la otra.

Yo estuve dándole el pecho a Carol hasta los seis meses y después cuando me llamaron del trabajo para volver a incorporarme, conseguí que me dieran jornada reducida y Carmina se quedaba unas horas con los dos.

Recién nacido Nacho y cuando Carol tenía poco más de tres meses ocurrió algo muy grave que podía haberme costado la vida.

Una noche regresa Gerardo de trabajar y estado yo en la cama me dice que se le ha quedado el coche sin batería cerca de la casa y como me estaba enseñando a conducir y ya lo hacía bastante bien, en vez de levantar a Elías le dijo lo que pasaba y que le dejara las llaves de su coche para poner los cables y luego yo llevaría el nuestro y Gerardo el de ellos.

Teníamos dos Volkswagen  iguales, la niña estaba dormida y yo muy animada me puse algo encima y nos fuimos a "realizar la misión" tan tranquilos.

Cuando el nuestro pudo arrancar el motor, Gerardo me dejó "sola ante el peligro" y se subió al otro coche y me dijo que fuera despacio delante de él cuando de repente me ve pasar a toda mecha y muy asustado me sigue. Yo, que creía que ya sabía conducir, me puse nerviosa y por querer frenar le daba al acelerador y al final me empotré contra la valla de una casa cercana, arranqué de cuajo la puerta de entrada de coches al jardín y me quedé a un palmo de la fachada de ladrillo.

Esa es la mala noticia, la buena es que salí ilesa por completo, inexplicablemente porque el coche quedó para desguace y la otra buena noticia es que era muy tarde y ningún vecino se enteró ni había nadie en la casa, porque si hubiera habido testigos y yo sin carnet de conducir, se nos había caído el pelo. El seguro pagó los desperfectos de la casa y por supuesto en el atestado constaba que el conductor era Gerardo.

Desde ese día no he cogido un volante en mi vida.

                                                                                 continuara...        
                                                                                                                       

viernes, 10 de enero de 2014

Último día en Londres...

... !! y qué día!!.

El vuelo era a las 7:30 p.m. y pasamos toda la mañana en la bonita zona de Notting Hill para disfrutar del famoso Portobello Market que es tan estupendo como Camden pero diferente porque aparte de ropa y complementos hay unas tiendas de antigüedades increíbles y todo tipo de curiosidades, aparte de comidas y caprichos culinarios de lo más variado. De repente vemos unas paelleras enormes y todas distintas: de marisco, verdura, pollo, mixta, etc., y nada de españoles, todos eran
ingleses espabilados y buenos cocineros y aquello olía y sabía a gloria.

Había un montón de gente comiendo este popular plato español y no daban abasto a servir raciones. Lo descubrieron por aquí y se lo han llevado allí. Qué listos estos british.

También había dos chicas con unas grandes planchas redondas que te hacían unos enormes pancakes en un momento. De queso, bacon, fresas con nata, en fin, de todo, así que nos fuimos comiendo una cada una bien dobladitas en cuatro partes. Ummmm, que ricas.

 Al igual que en Camden Market, aquí se te pasan las horas sin sentir.
                                                       
                                                     
Taylor Swift de compras por Portobello.
                                     
                                       
                                 
                               
Fue un día estupendo y lo aprovechamos bien porque habíamos dejado las maletas en conserjería del hotel y antes de recogerlas comimos en Paddington para después coger el metro a Victoria Station y allí el tren exprés a Gatwick y justo antes de sacar los tickets me da por mirar los billetes, de los que teníamos copias Carol y yo, y vemos "aterradas" que
al ser dos compañías distintas, (la ida fue con Aireuropa y la vuelta era con la "gafe" Ryanair), teníamos dos aeropuertos diferentes y no se nos ocurrió ni mirarlo
porque contábamos con que sería el mismo para los dos trayectos.

Total, nos infomaron que el aeropuerto de Stansted estaba a !!38 millas!! de Londres y que la única posibilidad de llegar a tiempo sería con un taxi.

Salimos corriendo de la estación y al llegar a la parada de taxis vemos que hay bastante cola y que venía uno de vez en cuando. Carol y Dora se fueron al final pero yo no tuve esa paciencia y un poco nerviosa me puse delante de todos y dije alto y claro: "señores, ¿alguno de ustedes va a perder el avión?. No sé si fueron las canas o lo seria y sincera que me vieron pero dijeron que podíamos coger el que llegaba en ese momento y así lo hicimos aunque el conductor nos comentó que iba a tratar de hacer el trayecto lo más rápido posible
pero que no nos aseguraba que llegásemos a tiempo porque era más de una hora de recorrido.

!Vaya odisea! Después de pagarle Carol un pastón el taxista, corriendo
las tres hasta el mostrador para la tarjeta de embarque y facturar la maleta grande y resulta que ya no se podía facturar y además ya estaban
entrando por la puerta de embarque. En fin que si no decidíamos algo
rápido perdíamos el vuelo con lo que eso significaba en todos los aspectos y entonces pensé que lo mejor era que por lo menos ellas pudieran embarcar y yo quedarme una noche en el hotel del aeropuerto con la maleta grande y salir por la mañana en el siguiente vuelo. Así que Carol y Dora se fueron corriendo y yo me quedé haciendo las gestiones de hotel, nuevo billete, etc., que le salió por un pico a Carol pero siempre era mejor que habernos quedado las tres.

El hotel del aeropuerto era estupendo, de cuatro estrellas y con un buffet
de auténtico gourmet en el desayuno, así que todo se arregló un poco fuera de presupuesto pero bien y dormí como una reina en una habitación como la que se ve en esta imagen.

El vuelo salía a las 10 a.m. y llegué sin novedad. Subí a casa de Carol para hacer el intercambio de maletas y ahí terminó la aventura del 28 de diciembre, día de inocentadas y a nosotras nos tocó una gorda por el despiste que tuvimos las dos de no mirar lo de los aeropuertos y dimos por hecho que sería el mismo.
De todas formas este Ryanair no me gusta nada y al final resultó "gafe", pero aquí estamos y eso es lo importante.

Y aquí terminan las aventuras de "Tres chicas en Londres"

Han quedado muchas cosas pendientes, como visitar Cambridge, Oxford y Stradford, la Catedral de St Paul, subir en el "London Eye" que me hubiera encantado para ir haciendo fotos y vídeo según va subiendo y ver todo Londres desde arriba, ir por el Támesis en barco y sobre todo pillar unas entradas con descuento  en Leicester Square y ver una buena obra de teatro en el West End, pero es que Londres es mucho Londres y en cinco días no se puede ver todo.
         
                                                                                                 

!Bye London, we love you!


                                                   
                                                                                         
         
                                                                             

jueves, 9 de enero de 2014

Candem Market



El penúltimo día en Londres lo pasamos en este increíble y gigante mercadillo. Pensamos hacer otras cosas por la tarde pero una vez
que te metes allí se te pasan las horas sin darte cuenta sobre todo con gente joven que les gusta mirar todo, comprar algo y entrar en todas las tiendas y espacios posibles que son muchos, muchos,
 porque aquello es enorme.                                                                                                                                                                    Yo lo conocía de mis viajes para comprar ropa económica y bonita y venderlo en mi también bonita tienda "The Londoner", pero toda la parte final de Candem ha cambiado mucho desde que se quemó y volvieron a reconstruirlo.
                                                                                                              Ahora hay tiendas, cafeterías y lugares que me son desconocidos. Todo  lo llamado "Little Venice" está mejorado y ampliado y hay una zona enorme de comida thailandesa, india, etc., riquísima y luego te lo llevas a unas mesas cercanas y allí comes tranquilamente.
 Estos días hemos comido muy bien y variado, muy londinense y diferente a lo que se suele comer en casa y eso siempre apetece para variar. No han faltado los "fish & chips", tomato soup, tea & scones, y falafel y hasta encontramos un chiringuito donde me comí un meat pie  
que por cierto no estaba tan bueno como yo recordaba y que además no es fácil de encontrar.

Las chicas se compraron zapatos Dr. Martens, camisetas, un sombrero y no sé cuántas cosas más porque
allí te llevarías de todo. Aquello es un espectáculo vayas por dónde vayas.
                                                     

 Nos hubiera gustado ver la casa donde vivía Emy Winehouse pero
no era fácil encontrarla. Qué pena de talento y juventud perdida.

                                                 


Por la noche regresamos al hotel en el clásico bus de dos pisos que nos llevaba derechos a Paddington.

Cenamos en el pequeño y acogedor restaurante de London St. atendido por gente de Sarajevo muy maja y luego al hotel a descansar y preparar la maleta para el día siguiente 28 de diciembre,
donde no nos faltó una inocentada muy gorda que contaré en el próximo y último capítulo sobre nuestro viaje a Londres.