Mi tercer día fue movidito.
Comencé cogiendo el tranvía en Elizabeth St. hasta el Queen Victoria Market, el mercado donde Gerardo y yo comprábamos todos los sábados.
Fue el primer y único mercado de la ciudad, sólo para carnes inaugurado en 1.868. A través de los años fue creciendo y se incorporaron todo tipo de alimentos, pero pasados veinte años se había convertido en un inmenso mercado donde se vende absolutamente de todo, incluída ropa, calzado, souvenirs, etc.
Menos mal que me fui temprano porque aquello te atrapa y es para estarse todo el día yendo de una parte a otra, pero tenía en mi lista otros lugares que también me importaban mucho.
De todas formas se me fue allí más tiempo del que pensaba, y es que no me cansaba de recorrerlo. !Qué carnes, qué pescados, ostras y langostas gigantes! !Qué frutas y verduras!Y cuánto disfrutábamos de todo ello porque además los precios eran muy razonables.Allí compré un precioso gorro australiano de ala ancha en cuero para Carol y un digeridoo y boomerang para Gery y otras cosas para los demás que no recuerdo.
Pondría tantas imágenes de este fantástico mercado...
Después me fui caminando hasta el Royal Women's Hospital, en la zona de Carlton, que es donde nacieron Carol, Gerry y mis sobrinos Nacho y Eva.
Sólo hice unas fotos y volví a coger el tranvía al centro para visitar Saint Paul`s Cathedral, (anglicana), y también Saint Patrick's, la catedral católica donde nos casamos las dos parejas.
Son impresionantes y en las dos me senté un ratito para descansar y admirar todos los detalles.SAINT PATRICK'S
Me paré a comer en un italiano unos spaguetti riquísimos y continué hacia los bellísimos Fitzroy Gardens que están cerca de Saint Patrick's.
!Qué parques! Tan preciosos como los recordaba.
Bueno, y llegó lo que me esperaba a última hora de la tarde. !!Un partido de Austrlian Rules!! en el Cricket Ground Stadium..
Resulta que desayunando en el hotel por la mañana, me puse a charlar con una pareja de australianos que eran del Northern Territory y estaban de turistas en Melbourne. Esa tarde había un gran partido entre Carlton y Collingood y ellos tenían ya las entradas.Les dije que yo no había presenciado ninguno en todos los años que viví allí y me animaron a que viviera esa gran experiencia y que no había problema para encontrar entrada porque era inmenso y pocas veces se llenaba del todo.
Además quedaba cerca de los jardines, así que me encaminé hacia el estadio y no hacía falta preguntar, sólo había que seguir a los cientos de personas que con bufandas, camisetas, etc., de sus respectivos equipos,se dirigían hacia allí. Saqué una entrada en taquilla y una vez dentro me fueron informando hasta que llegué a mi asiento en la grada.
Y sí que fue una gran experiencia. Cada equipo sale rompiendo una gran pancarta con sus colores y el himno a todo trapo por megafonía y allí estaban aquellos gigantones australianos, con su pelota apepinada, como la del rugby y fue divertido y curioso porque es un juego entre fútbol y rugby y sólo se juega en el Estado de Victoria. !!Y ganó Carlton!!Unos chavales detrás de mí me hicieron una foto y así tengo el recuerdo.
A la salida le compré a mi nieta Dora un baloncito rojo. Era un bebé, pero unos meses después jugaba con él y le encantaba.
Cuando salí ya estaba anocheciendo y me fui paseando hasta el hotel entre las antiguas y bonitas Victorian Houses que abundan por esa zona.
Un tercer día bien aprovechado.
continuará



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