El vuelo hasta Melbourne es de unas seis horas y fue cómodo y agradable aunque con mucho cansancio acumulado.
Para hacernos una idea hay que saber que salí de Madrid un martes por la mañana temprano. Catorce horas de vuelo hasta Singapur. Allí escala de diez-once horas y después seis más para llegar a Melbourne.
Y como en Australia van nueve horas por delante de nosotros, resulta que salí un martes muy temprano y llegué a Tullamarine Airport !!el jueves por la mañana!!
En fin, estaba como un zombie, pero la emoción y alegría que sentía cuando iba en el taxi, entrando ya en la ciudad, era tan grande que se me olvidaba todo.
Sin deshacer la maleta me di una ducha, me metí en la cama y me quedé frita unas horas.
Después me levanté impaciente por salir a la calle y empezar a patearme esa preciosa ciudad que recordaba con tanto cariño.
Había cambiado mucho en esos veinte años. Nuevos rascacielos y edificios modernos, pero lo esencial se conservaba exactamente igual.

Allí estaba el Princess Bridge, el Yarra River y al fondo de esta foto se ve la Catedral de St. Patrick.
También la cafetería donde siempre me tomaba un capuchino antes de entrar a trabajar en correos. Ahora era McCafé y entré a comer algo y por supuesto el capuchino con canela sobre el top blanco, más un hermoso scone. Allí mismo me hice una foto con dos guapos y enormes polis "aussies".
En las páginas de nuestra llegada a Melbourne en los 60's ya comento sobre la ciudad, fotos y todo lo que aconteció entonces, pero esta visita veinte años después, sola y a mi aire, fue diferente, aunque repito algunas imágenes de lugares muy especiales para mí, como la vieja estación de Flinders St., a la que no me resistí a entrar.
Y sus verdes tranvías allí seguían en las rutas de siempre: Bourke St., Swanston St., Flinders Lane, Collins y Elizabeth Streets, en los que me subí varios días.
También era nuevo para mí el Teatro de la Ópera y Arts Centre. Tuve la suerte de que estaba abierto para visitar el Hall y algunos otros espacios del interior.La arquitectura exterior es impresionante, aunque no tanto como la de Sydney.
Estuve paseando por todas esas calles del centro que menciono anteriormente y entré en los bonitos y grandes almacenes Mayer's que también estaban muy cambiados y remodelados y sus enormes escaparates, impresionantes, decorados para "Mother's Day". Me recorrí todos los pisos y compré algunas cosillas para llevármelas a Madrid.Y el colofón a ese primer día fue que conseguí entrada en el Princess Theatre para ver el musical, "The Phantom of the Opera".
En el avión estuve ojeando el periódico "The Age" y mirando la página de espectáculos. Vi que ponían ese maravilloso musical que nunca conseguí ver en Londres, pero no pensé que habría entradas y menos para ese mismo día. Por si acaso me pasé por el teatro, pregunté en taquilla y como era una suelta me dijeron que sí y además en principal, casi delantera, tan delantera que cuando cae la lámpara de cristal y queda suspendida, me asustó un poco, (y a los demás también), porque se quedó colgando a dos o tres metros de la baranda delantera.Es un musical increíble. La música, los actores-cantantes, los decorados y movimiento de escena, todo espectacular.
Salí feliz y con hambre. De camino al Victoria Vista Hotel, entré en Big Teddy's a comer una hermosa hamburguesa.
Después a la camita porque había quedado por la mañana con la coordinadora de Cambridge College para hablar del proyecto de intercambio y visitar a algunas familias de acogida para estudiantes.
Un primer día completísimo.
continuará...



No hay comentarios:
Publicar un comentario