Según avanzaban las gestiones para el gran viaje, comenzamos a preparar y exponer el tema a la mamá y hermana que reaccionaron como ya esperábamos, llevándose las manos a la cabeza y muy preocupadas por nosotras al ser un lugar tan lejano y además estaba el problema serio del piso comprado el año anterior
y la hipoteca que había por delante de muchos años.
Les explicamos que íbamos ya con un trabajo asegurado desde el primer momento y que todos los meses enviaríamos la cuota mensual como así hicimos hasta que se terminó de pagar la última letra.
También se tranquilizaron al saber que era sólo para dos años, (que resultaron ser catorce), y les hablamos de lo importante que sería volver con el idioma inglés que nos podría abrir mejores puertas a nivel trabajo,
en fin, que poco a poco lo fueron aceptando y haciéndose a la idea de que la decisión que habíamos tomado iba a seguir adelante.
El otro que se llevó las manos a la cabeza y no comprendía nuestra decisión era el jefe de las Torres durante tantos años. Trató de convencerme y que se lo dijese a mi hermana también, de lo descabellado de dejar un trabajo ¿bueno? y seguro, para marcharnos a lo desconocido en todos los aspectos, hasta el idioma. Yo le decía que eso era uno de los aspectos que nos atraía y al final nos deseó lo mejor y me dijo que su puerta quedaba abierta para cuando volviese y en la oficina de mi hermana igual, así que eso nos tranquilizaba en caso de que "la gran aventura" no nos gustase y el retorno fuera a los dos años.
La iglesia católica de los dos países estaba también implicada, !cómo no!, en este tema de la inmigración de españoles sobre todo de las chicas o mujeres a las que había que "proteger" de cualquier eventualidad, por eso el cursillo de inglés se impartía en un convento y allí se quedaban las chicas que vivían fuera de Madrid.
Allí conocimos al sacerdote que se ocupaba de los españoles en Melbourne y que decía misa todos los domingos en la Catedral de St. Patrick. Este menda es el que nos casó en doble boda a las Torres y sus respectivos, Gerardo y Elías y bautizó después a los niños.
Lo de menda ya lo aclararé en otro momento.
continuará...


Estoy disfrutando un montón con esta historia!
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