sábado, 28 de septiembre de 2013

Up, up and away!!

Llegó el 23 de febrero de 1.963. Nos despedimos de mamá, Loli y los niños en casa. No queríamos que vinieran al aeropuerto. Era un momento dificil y triste y ellas pensaban lo mismo, pero nos animábamos pensando en que dos años pasarían pronto y les prometimos que escribiríamos una carta todas las semanas y lo cumplimos durante todos los años que estuvimos en Australia. Nos turnábamos y cada semana escribía una de nosotras en los llamados "aerogramas", aquellas carta-sobre cuyo envío era más económico y llevaba el sello incorporado. En Barajas nos encontramos con nuestra amiga Carmen y todas las chicas del cursillo de inglés que habíamos conocido en el convento y también chicos y familias con sus niños. Era un avión fletado por el Gobierno australiano para los emigrantes aventureros de España, como lo hicieron con otros muchos países de Europa. Allí estábamos con nuestras enormes y pesadas maletas no sólo con ropa, sino libros, un par de álbumes de fotos y otro más con todos los vinilos, en fin, no queríamos dejar atrás cosas que eran muy importantes para nosotras. Las tres inseparables nos sentamos juntas y a pesar del interminable y
cansado viaje, nos sentíamos tan emocionadas e ilusionadas que charlando unas veces y dormitando otras, iban pasando las horas !!y los países!! Era alucinante mirar abajo y ver cómo cruzábamos el Atlántico, cordilleras, paisajes que iban cambiando y oír por megafonía que estábamos volando sobre !!China!! y otros países asiáticos y que aún quedaban miles de Km. para alcanzar el Pacífico y Oceanía. Aunque sabíamos que Australia estaba "al final del mundo mundial", era impresionante escucharlo y vivirlo. Hicimos escala en Singapur para cambiar de avión a la compañía australiana Quantas. Nosotras que habíamos salido de Madrid con un frío enorme, nos encontramos con un calor húmedo y asfixiante, pero nada hacía mella en nuestro ánimo porque todo a nuestro alrededor era diferente y emocionante a pesar del cansancio. Habíamos volado catorce horas y aún nos quedaban seis más para llegar a Melbourne. Como allí tienen nueve horas por delante de nuestro horario, salimos el 23 y llegamos por la mañana del 25. Estos aussies son tan precavidos el las cuestiones de la salud que nos sorprendieron al aterrizar y prepararnos para bajar del avión, encontrándonos cerca de la puerta una especie de cajas con pequeños bordes y un polvo blanco en el interior, por donde teníamos que pisar
antes de bajar la escalerilla y así anular "los microbios" que pudieran venir de Europa en la suela de los zapatos, en fin, nos lo tomamos con sentido del humor y pisamos el suelo !aséptico! de ese gran país por primera vez. Después de recoger el equipaje salimos y allí estaba esperándole a Carmen su novio Pepe y a las chicas sin novio el cura menda que ya he mencionado anteriormente y que era el que organizaba los desplazamientos a diferentes lugares según fueran familias o chicos y chicas solteras. Carmen lo tenía todo encauzado previamente porque iría con el novio a la casa compartida con otros españoles. Las familias con o sin niños y los chicos solteros tenían como destino lo que llamaban "Hosteles" donde tenían alojamiento, comidas, etc., hasta que les buscasen o encontrasen ellos mismos algún trabajo y otro alojamiento. Pero las chicas, !!Ay las chicas!! Teníamos el destino sí o sí, de trabajar y convivir con familias acomodadas y con niños, para cuidarlos y "ayudar en la casa". Nosotras ya lo sabíamos y teníamos asumido, pero cuando llega el momento y ves que has dejado un trabajo bonito en una oficina para aguantar a niños impertinentes a los que no entiendes, te planteas a lo que te enfrentas. Yo tenía la suerte de haber aprendido bastante inglés en los tres meses del cursillo, pero la mayoría de las chicas, por no decir todas y entre ellas mi hermana, apenas hablaban cuatro palabras y entender, lo que se dice entender, cero patatero, así que allí estaban las familias australianas recibiéndonos con una sonrisa de oreja a oreja y muy amables, de momento. Cada una de nosotras tenía adjudicada una fmilia específica y en nuestro caso, como éramos dos hermanas, nos habían buscado familias amigas que vivían cerca una de la otra. Nos despedimos de Carmen y de las otras chicas, quedando para vernos el domingo por la tarde en la Catedral de St Patrick en la misa para españoles que decía el cura donjuanesco desde hacía muchos años. Bueno, y a partir de salir del aeropuerto en los coches de nuestras respectivas familias-jefes, comenzó la vida real de la gran aventura y a veces odisea.
                                                                                                           continuará...

viernes, 27 de septiembre de 2013

Continúo lo anterior...

En aquel precioso entorno de Arenas de San Pedro, Bernar comenzó y siguió un buen tratamiento, el único que existía en aquellos tiempos, sobre una enfermedad que al igual que la leucemia, no tenía cura y sí un final más o menos corto, una enfermedad que hoy día superan la mayoría de las personas, pero esto sucedió hace casi sesenta años. No me detendré en muchos detalles porque fue una etapa muy triste para todos y no podíamos creer lo que estaba sucediendo. Un hombre fuerte, sano y buen deportista, (jugaba de maravilla en un equipo de jockey tanto sobre hierba como patines). Aún recuerdo aquel palo largo de madera que tenía en casa y que yo cogía imitando los movimientos de los jugadores que él me indicaba. Y de pronto algo tan grave e inesperado. Además la vena artística la tenía bien definida, (que luego pasó a sus hijos). Dibujaba muy bien y le hizo un retrato a lápiz a Loli cuando eran novios que estaba igualita que era entonces, pero lo mejor era su voz, lo bien que cantaba y el sentido que tenía del ritmo y la música en general. Nunca olvidaré las dos zarzuelas en las que intervino, "Bohemios" y "Luisa Fernanda", en el Teatro Lope de Vega. Lo organizaban en los entonces Sindicatos Verticales donde trabajaba y se celebraba todos los años en honor del Secretario General. Los dos papeles los bordó y toda la familia lo disfrutamos mucho juntos. Parece ser que los médicos le recomendaban el mar y enseguida le consiguieron un destino como Secretario Sindical en Premiá de Mar, cerca de Barcelona. Mi hermana se había quedado embarazada y la sobrinita nació en ese bonito lugar de la costa catalana donde también está enterrado Bernar. Fuimos varias veces, sobre todo en verano y lo pasamos muy bien pero con la tristeza de verle cada vez más delgado y cómo la enfermedad iba marcando su físico día a día, aunque él era muy valiente y trataba de llevar su vida y la de su familia lo más normal posible. Fue muy duro para mi hermana viendo como se acercaba el final y con sus dos niños muy pequeños aún. Pero más adelante, como ya escribí anteriormente, todo fue mejorando cuando ella se vino a Madrid con sus hijos, nos cambiamos a la bonita casa de la calle Guatemala para vivir juntos y comenzó a trabajar y a sacar adelante a sus hijos y comenzar una nueva vida pero con su Bernar siempre presente y recordado por todos nosotros. Creo que no se me olvida nada más que sea importante y que yo recuerde de aquellos años. Próximo capítulo, !!operación Australia!!

jueves, 26 de septiembre de 2013

Recuerdos antes del viaje...

Sigo recordando cosas que me importan antes de empezar el gran viaje porque éste se llevará tantas líneas y espacio que no quiero saltarme hechos y momentos especiales ni dejarlos atrás. Muchos tienen que ver con mi hermana mayor, Loli, y los diferentes lugares donde vivió en los años 50, después de casarse y tener a su niño. Primer hijo, !!y primer sobrino!!, que yo, con 16 años, lo recibí y sentí como lo mejor que me había pasado en mi vida hasta ese momento. Disfruté mucho del bebé, cuando venían a vernos o cuando iba a su bonito adosado en Cuatro Vientos. Allí comnzó a dar sus primeros pasos y yo era su niñera permanente mientras que estaba allí. A veces me quedaba el fin de semana y no me separaba de él. De alguna manera era "mi primer niño" y mi debilidad de adolescente, debilidad que ha continuado a través de los años. Llegar hasta allí en aquellos tiempos era una odisea. Primero el metro desde Quevedo hasta no recuerdo qué parada donde cogíamos un tranvía que nos llevaba hasta la parte de Carabanchel Alto y desde allí a patita hasta las casas que se divisaban a lo lejos, pero había mucho espacio abierto y campo alrededor y eso era estupendo. Después le trasladaron por trabajo a mi cuñado Bernar a Arenas de San Pedro, un lugar precioso, rodeado de pinos y con un río lindo donde mi hrmana y yo aprendimos a nadar en el llamado "Charco de las Mozas", un remanso cristalino, rodeado de rocas y árboles, pero que cubría y nosotras empezamos a soltarnos de roca en roca y poco a poco a nadar sin problemas. Mi cuñado solía acompañarnos y sentado en las grandes piedras, vigilaba a las niñas para que no les ocurriera nada. Qué bien lo pasábamos cuando íbamos en verano de vacaciones y en fiestas. Era un ambiente muy bonito, conocimos a chicos y gente muy maja y mi mamá, Loli y Bernar encantados de vernos. Se nos hacía muy corto y no nos apetecía nada volver a Madrid. Mi sobrino Carlos seguía creciendo y era el rey de la casa. Por cierto, una casa muy bonita con jardín. Allí comenzó mi cuñado a tener los primeros síntomas de la enfermedad de Hopkins y tengo un recuerdo entrañable cuando mi hermana Carmina y yo nos apuntamos a una excursión a la laguna de Gredos y a pesar del esfuerzo físico que suponía llegar hasta allí, él dijo que venía también para probarse a sí mismo lo que podía aguantar y sus reservas físicas. Y aguantó como un
jabato aunque subimos tranquil
os detrás del resto del grupo descansando de vez en cuando, no sólo por él, sino nosotras que íbamos con la lengua fuera porque el autobús nos dejaba abajo en la llamada plataforma y luego había que subir más de dos horas y al llegar arriba bajar otras dos hasta la laguna. Fue una experiencia increíble porque el paisaje era alucinante, vimos cabras montesas de los cuernos retorcidos, águilas, halcones, de todo. Nunca lo olvidaré. Bernar nos hizo unas fotos preciosas. Una de ellas es para enmarcar. Cuando llegamos abajo, a la laguna, fue inolvidable. El agua era cristalina y fría como el hielo. Sólo alguno de los chicos se metió y nadó unos minutos no sin antes darse una especie de crema para no congelarse. !Y era agosto! Después de nuevo hacia arriba y hacia abajo y llegamos todos rendidos al autobús y al día siguiente mi hermana y yo teníamos unas agujetas terribles a pesar de que Bernar nos dijo que llevásemos agua con azúcar y bebimos durante todo el camino. Él sin embargo estaba mejor que nosotras y eso le animó mucho, pobrecito mío, cuando le quedaban por delante sólo cuatro años más de vida. Pero al margn de ésto, volvimos muy contentos porque habíamos disfrutado mucho de la maravillosa Sierra de Gredos. continuará...

domingo, 22 de septiembre de 2013

Antes del gran viaje...

...no me quiero saltar algunas cosas más o menos importantes que pasaron por mi vida adolescente y de juventud años antes y hasta el momento de que surgiera la cuestión australiana. Mi adolescencia y juventud transcurrió bastante tranquila y a veces hasta un poco anodina porque mi carácter un tanto contradictorio, en parte extrovertida y sociable y sin embargo independiente en extremo, hacía que lo de grupos de amigos no fuera mucho conmigo y nunca tuve esas amigas para toda la vida como la mayoría de las chicas de aquella época, con las que había que quedar sí o sí aunque no te apeteciera. El plan, para mí, no era muy atrayente, pasear, sentarnos en una terraza o café a tomar un refresco y charlar de tonterías que a veces me aburrían, ir al cine, en fin, que en ocasiones yo ponía un pretexto y me pasaba ese domingo en casa con mamá, escuchando la radio, leyendo o poniendo algún vinilo en mi tocadiscos y no echaba de menos a nadie ni a nada. Es curioso lo que he disfrutado siempre de la soledad o estar a mi aire, siendo por otra parte muy sociable y nunca tímida cuando me reunía con alguien. De chicos o novietes nada extraordinario, yo gustaba al que no me interesaba y me encantaba el que no me hacía ni caso. Por ejemplo el que yo recuerdo como "mi príncipe azul". Hermano de una amiga de mi hermana, me lo presentaron en un "Guateque" y me dejó alucinada con sus ojos azulísimos y guapo como un San Luis. Fuimos buenos amigos y salimos algunas veces pero nada de nada más y para más inri, me contaba sus tristezas por la novia que le había dejado después de una relación larga. Luego llegó "el novio formal" de casi tres años al que presentas a tu familia, habláis de casaros, etc., etc., y que todo el mundo me alababa porque era atractivo, muy educado y buen chico, pero teníamos muy pocas cosas en común y mi error fue querer cambiarle y que tuviera mis inquietudes y aficiones en vez de quererle y aceptarle tal como era. El pobre lo intentaba pero no era justo por mi parte. Si a mí me gustaba la música clásica a él le aburría, de libros no podíamos hablar


porque no le gustaba leer más que el periódico y hasta quería influenciarle en su manera de vestir, lo que debía comprarse y lo que no, y no sé como lo aguantaba. Yo pienso que, de alguna manera, yo le quería, me gustaba físicamente, pero nunca estuve enamorada de él. Era bueno y cariñoso como un ángel no sólo conmigo sino con mis adorados sobrinitos y le encantaba llevarlos con nosotros al Retiro o a pasear por ahí, no porque yo se lo impusiera, era él quien me lo sugería casi siempre, en fin, al final todo terminó como el rosario de la aurora, como tenía que terminar. Se enrolló con una compañera de trabajo seguramente más cariñosa y generosa con él de lo que yo nunca fui y me dejó plantada. Como diría García Márquez era el final de una relación anunciada, pero como también dice el refrán, no hay mal que por bien no venga, porque a partir de estar libre de novio y enterarme de lo de Australia, ya nada ni nadie pudo parar el proyecto de esa gran aventura. Por cierto, leí una preciosa novela por aquellos tiempos llamada así, "La gran aventura" de Pearl S. Buck, sobre una familia irlandesa que emigra a EE.UU. Para mi hermana y para mí hubo momentos difíciles en aquel nuevo y lejano mundo, pero afortunadamente nada comparable al tema de la novela. Qué gran escritora americana. No se me han olvidado ésta y otra gran novela suya: "La buena tierra". Bueno ésto es a grandes rasgos parte de mi juventud que tuvo buenos y malos momentos como la de todo el mundo, por cierto, qué buenos fueron las escapadas, una o dos veces al mes porque el presupuesto de los sueldos bajos no permitía más, a Navacerrada con amigos del barrio y la oficina, donde medio aprendí a esquiar, pero más que el esquí lo que me llenaba era contemplar esos preciosos paisajes de pinos y montañas nevadas, la subida en telesilla a la llamada Bola del Mundo, el aire puro de la sierra a veces con mucho frío y otras con un sol espléndido que nos obligaba a huntarnos bien la cara de crema Nivea. Estos momentos de nieve y otros de agua fueron estupendos. Los de agua me refiero a la piscina climatizada Canoe de la que nos hicimos socias mi hermana y yo con algunas compañeras y amigas porque nos quedaba cerca de la oficina y podíamos nadar durante todo el año. continuará...

sábado, 21 de septiembre de 2013

Más sobre el proyecto Australia...

...En aquel convento de Avda. Pío XII,(le iba bien el nombre de la calle),por cierto qué mal me caía de  pequeña este Papa, el Francisco de ahora me gusta más. Bueno, a lo que íbamos, en el convento conocimos a Carmen, la que fue después mi cuñada , nos hicimos buenas amigas y nos contó que iba a reunirse con su novio que estaba en Melbourne desde hacía unos meses y se casarían allí. Mi hermana y yo habíamos solicitado Sydney pero ella nos convenció para cambiarlo y poder estar juntas en Melbourne. Así lo hicimos y ella fue la que nos presentó a "nuestro futuros" al llegar allí pues los tres vivían juntos en una casa compartida con españoles. Pero esta parte de la historia la continuaré más adelante. A Carmen le obligaron a realizar los tres meses del curso de inglés y este hecho era absurdo porque ella era bilingüe y llevaba años dando clases en Berlitz y trabajando en las oficinas de la base americana de Torrejón, pero tuvo que aceptarlo para seguir las reglas del acuerdo entre los dos países y en las clases estaba de oyente porque no tenía nada que aprender excepto el acento australiano que nunca venía mal. Volviendo al convento y al menda-sacerdote, pasamos buenos ratos las tres observando a aquel cura alto, con perilla y bigote donjuanesco, vestido de corto,vamos, que de sotana nada, traje negro impecable y a quien sorprendíamos de vez en cuando charlando muy amigablemente y muy de cerca con una monja, muy guapa por cierto, y si podía "aconsejar o consolar" a alguna chica, porque estaba triste lejos de su casa, cogiéndola de la mano, lo hacía, en fin, todo un personaje este cura, que más adelante dio también que hablar en el mundillo español de Melbourne. Mientras, nosotras nos divertíamos comentándolo. Y llegó el día del gran viaje...

sábado, 14 de septiembre de 2013

Proyecto Australia.

Según avanzaban las gestiones para el gran viaje, comenzamos a preparar y exponer el tema a la mamá y hermana que reaccionaron como ya esperábamos, llevándose las manos a la cabeza y muy preocupadas por nosotras al ser un lugar tan lejano y además estaba el problema serio del piso comprado el año anterior
y la hipoteca que había por delante de muchos años.

Les explicamos que íbamos ya con un trabajo asegurado desde el primer momento y que todos los meses enviaríamos la cuota mensual como así hicimos hasta que se terminó de pagar la última letra.

También se tranquilizaron al saber que era sólo para dos años, (que resultaron ser catorce), y les hablamos de lo importante que sería volver con el idioma inglés que nos podría abrir mejores puertas a nivel trabajo,
en fin, que poco a poco lo fueron aceptando y haciéndose a la idea de que la decisión que habíamos tomado iba a seguir adelante.

El otro que se llevó las manos a la cabeza y no comprendía nuestra decisión era el jefe de las Torres durante tantos años. Trató de convencerme y que se lo dijese a mi hermana también, de lo descabellado de dejar un trabajo ¿bueno? y seguro, para marcharnos a lo desconocido en todos los aspectos, hasta el idioma. Yo le decía que eso era uno de los aspectos que nos atraía y al final nos deseó lo mejor y me dijo que su puerta quedaba abierta para cuando volviese y en la oficina de mi hermana igual, así que eso nos tranquilizaba en caso de que "la gran aventura" no nos gustase y el retorno fuera a los dos años.

La iglesia católica de los dos países estaba también implicada, !cómo no!,  en este tema de la inmigración de españoles sobre todo de las chicas o mujeres a las que había que "proteger" de cualquier eventualidad, por eso el cursillo de inglés se impartía en un convento y allí se quedaban las chicas que vivían fuera de Madrid.
Allí conocimos al sacerdote que se ocupaba de los españoles en Melbourne y que decía misa todos los domingos en la Catedral de St. Patrick. Este menda es el que nos casó en doble boda a las Torres y sus respectivos, Gerardo y Elías y bautizó después a los niños.

Lo de menda ya lo aclararé en otro momento.

                                                                         continuará...
                                                                                                                                                                               

viernes, 13 de septiembre de 2013

!Australia!

En l.962 llegó a nuestros oídos la noticia de que los gobiernos de España y Australia estaban haciendo acuerdos para facilitar la entrada en ese lejano y bello país a personas jóvenes, matrimonios o solteros-as.

Ese enorme continente estaba muy poco poblado y necesitaban gente joven, aunque eran muy exigentes y selectivos en muchos aspectos. Mi hermana y yo nos empezamos a interesar en el tema. Éramos jóvenes y estábamos un poco hartas del trabajo tedioso en la oficina y de nuestra vida un tanto monótona y cuando estrenaron la película "Cita en Melbourne", sobre las Olimpiadas de 1956, fuimos a verla y nos quedamos alucinadas y enamoradas de la ciudad, del país, sus gentes y paisajes, su fauna, historia, aborígenes, costumbres, la lengua inglesa que podríamos aprender en poco tiempo, en fin, tantas cosas que el canto de las sirenas de Down Under nos animó a informarnos y a pensar seriamente en dar un giro total a nuestras vidas.

Teníamos 25 y 28 años y éramos solteras y libres como los pájaros, aunque nos preocupaba lo que mamá y mi hermana mayor opinarían sobre el tema y estábamos seguras de que se llevarían un disgusto enorme si al final conseguíamos pasar todos los requisitos que exigía el Consulado Australiano.

Realizamos las primeras gestiones de información sin comentar nada en casa ni en el trabajo.

Los requisitos eran muchos y variados. Lo primero tener una salud de hierro, vamos estar como una rosa, (o clavel para los hombres), no permitían ni una mínima carie en la dentadura, reconocimiento médico total tanto adultos como niños y era obligtorio hacer un curso de inglés de tres meses para llevar una pequeña base de lo más importante del idioma.

En nuestro caso tuvimos suerte porque se impartía en un convento de monjas de la calle Pío XII que nos quedaba muy cerca de casa, pero otras personas de distintas localidades tenían que trasladarse a las ciudades de su provincia y si eran de pequeños lugares fuera de Madrid, tenían que quedarse esos tres meses en aquel convento al menos de lunes a viernes. La profesora australiana era magísima y yo aprendí muchísimo en esos meses. (A mi hermana le costaba un poco más).

Las condiciones eran bastante buenas en muchos aspectos, (no todos), porque nos comprometíamos a permanecer en el país un mínimo de dos años y el viaje era gratis, pero si alguien quería volver antes, tenía que devolver el importe de ese viaje.

                                                                 continuará...

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Años 50-60

En estas dos décadas pasaron muchas, muchas cosas, buenas, malas y regulares.

Mi hermana mayor se casó a principio de los 50, tuvo dos preciosos hijos y se quedó viuda con 29 años en l.960. Fue una etapa muy triste pero poco a poco todo fue mejorando, hasta nuestro entorno y forma de vida porque al venirse ella y los niños a vivir con nosotros, hicimos realidad lo que veníamos tratando de conseguir hacía muchos años que era dejar el sotanito y buscar una casa grande donde vivir dignamente y con comodidades que no habíamos tenido hasta entonces.

Papá se resistía siempre a cualquier cambio cuando hablábamos del tema, pero eso era injusto porque él pasaba mucho tiempo fuera viajando y mamá y nosotras éramos las que teníamos que enfrentarnos cada día a convivir en aquellos pocos metros cuadrados siendo ya unas jóvenes que necesitábamos un entorno diferente y mejor y mamá igual, que se metió allí con sus niñas acabada la guerra porque no había otra alternativa y !!ALLÌ SEGUÌAMOS DESPUÈS DE UN MONTÒN DE AÑOS!!

En fin, que el hecho de quedarse mi hermana viuda y querer vivir juntos nos dio la luz verde para empezar a buscar piso y en poco tiempo lo encontramos. Bonito, grande y rodeado de jardín y en una de las mejores zonas de Madrid, la prolongación de Gral. Mola. ahora Príncipe de Vergara.

Fue comenzar una nueva y mejor vida para todos y papá no tuvo más remedio que reconocer que hacía tiempo que podíamos haberlo hecho. Cada uno su dormitorio, un hermoso salón, baño completo, cocina con todo lo que mamá no había tenido hasta entonces, hall, !teléfono!...

Mi hermana empezó a trabajar enseguida como funcionaria, que también lo era mi cuñado y al morir le facilitaron a ella entrar en lo que era los Sindicatos Verticales del Paseo del Prado.

Papá no disfrutó demasiado tiempo de la nueva casa porque murió en 1961, al año siguiente que mi cuñado Bernar.

                                                    continuará...

martes, 10 de septiembre de 2013

US OPEN

!Qué vergüenza! Llega la final de este Gran Slam, último del año y ni siquiera la televisión pública que todos pagamos, nos permite ver este partidazo entre Nadal y Djokovic porque lo tiene en exclusiva telesport, (o algo así),

Admito que la gente que maneja estas cosas, posea la exclusiva del torneo para los que pagan por ello, pero lo que no comprendo es que los gobiernos no les obliguen o negocien con ellos para los casos en que un jugador español llegue a la final y en ese caso darlo en abierto para que los ciudadanos de a pie puedan disfrutar de ello. Esto sólo pasa en este santo país.

¿Se puede nadie imaginar a Suiza o Serbia hurtando esto a sus ciudadanos con Federer o Nole en la final?

Eso sí, fútbol que no falte ningún día a ninguna hora, ni baloncesto, Fórmula 1, motos, la vuelta, el tour, el giro......

¿QUÈ PASA CON EL TENIS Y LOS GRAN SLAMS?

Pues que los que no tenemos tv de pago o internet nos jorobamos aunque seamos grandes aficionados de toda la vida.

OTRO TANTO MÀS QUE SE APUNTA EN SU DEBE EL ministrejo DE CULTURA Y DEPORTE,
sr.wert.            
                        

ANY WAY, !!!
VIVA NADAL Y LA MADRE QUE LE TRAJO AL MUNDO!!!

lunes, 9 de septiembre de 2013

!!Menos mal...

...que nos hemos librado del muermo de los JJOO que los cansinos políticos han estado erre que erre durante años.

Dicen que volvían todos con caras más largas que las de los cuadros del Greco, pero yo la tengo bien redondita y relajada como si me hubiese "tomado una cup de café con leche en la Plaza Mayor", frase tonta donde la haya, que soltó en su discurso la cortita alcaldesa que estuvo aún más espesa de lo que acostumbra en todas sus intervenciones. Y no digamos el presidente del comité del COE: "I don`t understand the ASK", en fin, con este plantel de políglotas y mediocres no podíamos llegar muy lejos, !a Dios gracias!.

El único que salvó un poco los muebles fue el principito, porque el Presi Mariano y el otro Presi del mechón blanco en la nuca, no ayudaron mucho.

Espero que el curilla gafitas Don Gallar, el de las obras faraónicas que nos ha metido a los madrileños en la mayor deuda de la historia de la Comunidad, aunque ahora no es presi, ni alcalde capitalino y sí ministro de Injusticia, se dará por vencido y no achuchará a los antes mencionados para ir a por el 2024.

¿Ahora que va a hacer con la Peineta? ¿Le pondrán una mantilla negra alrededor? y todos los demás esqueletos a medio terminar, en los que se han invertido miles de millones antes de haber sido elegidos, la Caja Mágica que se utiliza una vez al año y ya está a la venta del mejor postor porque se están perdiendo pelas a mansalva.

Menos sueños faraónicos y más inversión en Enseñanza y Sanidad Pública, en I+D+I, etc., etc.,

Ya tuvimos uno de los mejores JJOO de la historia en 1992 en Barcelona, así que a sacudirse la pelusa y la corrupción y a pensar en los ciudadanos y en los casi seis millones de parados.

                                                               QUE ASÌ SEA

sábado, 7 de septiembre de 2013

More yesterdays than tumorrows...

Escuché esta frase en una película de la tele en V.O. y me llamó la atención porque yo estoy en esa etapa, la de tener más ayeres que mañanas, pero la cuestión no es la cantidad de lo que te queda sino la calidad, hacer que tus días, tu tiempo, merezca la pena, lo valores y te haga sentir razonablemente feliz, no proyectando o haciendo grandes cosas sino todo lo contrario, porque yo he comprobado a lo largo de toda mi larga vida que las pequeñas cosas son las que más satisfacciones te dan.

El otro día escuchando la radio dos cómicos parodiaban sobre este tema, uno el que disfrutaba con el soplo del aire sobre su cara, el rumor del agua, el olor y belleza de las flores, etc., y el otro despotricaba de todo eso y que lo que él quería era tener un buen coche en vez de un cacharro, un casoplón en vez de un pisito caja de cerillas y que le tocarán un montón de millones a la lotería y que pasaba de aires, rumores y olores.

En fin, yo respeto los deseos y ambiciones de todo hijo de vecino, pero creo que las pequeñas cosas en la mente y el corazón pueden ser mucho más gratificantes y hacer que tu vida sea más sencilla y menos complicada.

Hablaré sobre las distintas etapas de esa vida en los mañanas que me queden y que espero sean muchas todavía.

                                            continuará...

viernes, 6 de septiembre de 2013

Los miedos de los niños.

Ayer lo dejé con los Gigantes y Cabezudos de las fiestas de los barrios y que a mi me aterraban. Si había desfiles por las calles, yo siempre me colocaba detrás de todo el gentío pero en una ocasión me sorprendieron yendo sola cerca de la Plaza de Olavide y aquellas cosas raras de cartón piedra iban a reunirse con el resto de la parafernalia y bajaban por la calle justo detrás de mi. Tendría unos 10-11 años y estaba tan asustada que me puse a correr, tropecé, me caí y volví a levantarme mirando hacia atrás porque yo tenía la sensación de que venían a por mí. Cuando llegué a casa me eché a llorar contándoselo a mamá.

Mis miedos de la infancia fueron esos y sobre todo Frankenstein. Sólo ví una película, la de Boris Karlof y se me quedó grabada para toda la vida porque esa cara no puedo mirarla en ninguna foto de revistas, etc., a estas alturas de mi vida y a mis nietos les hace gracia porque a ellos no les impresiona
en absoluto.

Mis hermanas me gastaban bromas cuando era pequeña y la mediana, cuando menos lo esperaba, me decía:
"mira Afri", y cuando me volvía se ponía un dedo en la frente, donde el monstruo tenía los tornillos y cicatrices y entonces yo se la armaba y ella se moría de risa.

Quizá una de mis travesuras de la infancia que no he olvidado ni mis hermanas tampoco, fue una "venganza"
y un día, estando sola en casa con mamá, entré en el dormitorio y saqué de debajo de la cama una caja de zapatos donde mis hermanas tenían sus tesoros y agarré todas las muñecas recortables y con las tijeras las hice cachitos bien pequeñitos y entonces ellas me la armaron a mí, en fin, como dice el refrán:"la risa va por barrios".                                                                                                                            

Nunca me han gustado las pelis de terror y cuando había alguna en los programas dobles, yo tenía que aguantarme y verlas con una mano sobre los ojos y los dedos medio abiertos para cuando llegaba la escena de Drácula, Fumanchú, Hombre Lobo, etc., cerrar la cortina manual hasta que me avisaba mamá, (de la cual me fiaba).

Más de una vez me recuerdo despertándome con alguna pesadilla y pidiendo a mamá que me dejase subir a la cama y dormir con ella y papá, en el rinconcito junto a la pared.


                                   
                              Continuará....                                                            

jueves, 5 de septiembre de 2013

Las verbenas de mi barrio.

Volviendo a los años 40 del siglo pasado recuerdo muchas cosas curiosas como la verbena del Carmen que ponían en el mes de julio en la calle Àlvarez de Castro.

Qué diferencia con las de ahora, enormes y con aparatos mastodónticos y peligrosos, músicas ensordecedoras y a unos precios que si vas con la gente pequeña es una ruina.

Aquello era otra cosa, unos cuantos tiro al blanco, la clásica tómbola donde se rifaban juguetes baratos, el algodón de azúcar y el puesto de chufas y trozos de coco. Los aparatos se reducían al tío vivo, la noria y unas barcas para dos barqueros que teníamos que empujar nosotros si queríamos que se movieran, por cierto que subimos un día a la noria las tres hermanas y mamá. Como no era muy alta pensamos que no habría problema, pero cuando comenzó a girar más rápido mamá se empezó a marear y a gritar a todo pulmón: "!!!qué paren ésto, que lo paren o me tiro!!! Nosotras tratábamos de calmarla y decírselo al encargado cuando pasábamos por abajo, pero nada, aquello no aflojaba y la pobre mamá con un ataque de nervios y cuando se paró en la parte de arriba según iban bajando por turno, le daba mucho vértigo y decía que la vagoneta se iba a caer, en fin, una odisea que jamás olvidó y no volvió a subir a ningún cacharro en toda su vida. Cuántas veces nos reímos con ella recordándolo.

En una ocasión me encontré !una peseta de papel! sucia y pisoteada pero para mí era una pequeña fortuna y fue una gran alegría. la pasé un poco el polvo y me permitió tirar al blanco que me encantaba y me sigue gustando. Tengo buena puntería y siempre me llevo todos los blancos que reparto entre los nietos cuando llega la de San Isidro, junto a nuestra casa y también la de la Paloma.

Por cierto, en esa calle de Àlvarez de Castro, vivió durante muchos años el actor, escritor y director, Fernando Fernán Gómez al que mamá llamaba siempre el pelirrojo y que pasaba siempre por nuestra calle de Feijóo camino de la suya. Yo me lo quedaba mirando porque le veía en muchas pelis españolas de la época y le sonreía, pero él era muy serio hasta en aquellos tiempos de su juventud, pero a mi no me importaba y llegaba a casa diciendo: ! mamá, he visto al pelirrojo!.

Cuántos recuerdos hay de aquellos años 40: la peseta que me daba papá todos los domingos para alquilar una bici, el pequeño local donde yo cambiaba primero TBO´s y cuando fui creciendo, las novelas de amor.
Parece que tengo en mis manos al Guerrero del Antifaz, Roberto Alcazar y Pedrín, Pulgarcito con el personaje Carpanta que me hacía reír mucho, Zip y Zape, Lorenzo Parachoques, etc.,
las novelas cursis de Corín Tellado me encantaban hasta que descubrí más mayor la buena poesía y buenos autores. Pero esos libros ya no se alquilaban y cambiaban, había que comprarlos.

También recuerdo los Gigantes y Cabezudos que me daban terror.
                                         Pero esa es otra historia...