miércoles, 21 de octubre de 2015

Mis grandes viajes: EGIPTO.


Hay ciertos lugares que siempre soñé poder visitar algún día y uno de esos lugares era Egipto.

Fue la Semana Santa de 2006. El vuelo era Madrid-Luxor porque el viaje organizado comenzaba con un crucero de cuatro días navegando por el Nilo y visitando todos los maravillosos templos hasta llegar a Aswan donde terminaba la travesía y volábamos hacia El Cairo para los tres días restantes.

En años anteriores había realizado viajes estupendos, algunos ya comentados en otras páginas y los que iré contando más adelante, pero Egipto es un punto y aparte, !!es la madre de todos los viajes!!.

Lo que vi y viví en aquella semana absolutamente mágica, no es suficiente contarlo porque es muy difícil expresar con palabras lo que se siente ante tanta grandiosidad, belleza e historia milenaria.

Llegamos de noche y nos trasladaron directamente al barco "Princess Amina", que me dejó alucinada por lo bonito que era y las comodidades que ofrecía.
                                                                                                   
Nos recibieron al grupo en el gran hall central, rodeado de plantas y con una preciosa fuente en el centro. Luego nos llevaron a los camarotes y me sorprendió lo grande que era el mío, (y todos los demás, según me comentaron luego, hablando con otros compañeros).

Era camarote doble, todo para mí solita, con dos grandes ventanales y un baño que no le faltaba detalle, pétalos de rosas sobre la almohada, en fin, era como un hotel flotante de cinco estrellas. Salones para tomar el té, piscina, etc.

Luego la cena en un comedor también precioso. Buffet de lujo con los cocineros y sus gorros blancos detrás de las largas mesas, sirviéndonos y cortando las carnes asadas, pescados, ensaladas y frutas exóticas, todo con una presentación impecable y muy creativa.                                                                  

Después de cenar salimos a dar un paseo por la orilla del Nilo y de pronto te encuentras con el bellísimo Templo de Luxor, (antiguo Tebas y capital de Egipto durante mucho tiempo).

Estaba totalmente iluminado y era tan impresionante que yo no me podía creer lo que contemplaban mis ojos. Lo recorrimos un poco porque íbamos a visitarlo a la mañana siguiente, pero es el único que pudimos ver iluminado por haber llegado, afortunadamente, de noche.

Luego a la camita porque a las seis de la mañana estábamos citados con nuestro guía Samir para, después de desayunar, salir a visitar ese templo y un poco más alejado el de Karnak.

Qué primer día más inolvidable. Pasar por esas grandiosas columnas, arcos y paredes, con esas figuras grabadas en alto y bajo relieve, (esto nos lo explicó Samir perfectamente), los dibujos y signos del alfabeto egipcio en los que se aprecia claramente instrumentos médicos para partos, en los cuales reconoces muchos de los que se utilizan actualmente, posiciones de las mujeres para facilitarlos, sistemas para la arquitectura y cómo trabajar, movilizar y fijar la piedra para construir templos, estátuas de dioses y faraones, viviendas, etc., el proceso de momificación de cadáveres, pozos de agua del Nilo con sistemas de conductos, canales y filtros para que llegase purificada a otros pozos más pequeños y todo esto y mucho más que no me alargo a explicar, 3.000 años a.C.!!, en fin, aprendes más en este viaje que en los años de lectura y enseñanzas de toda una vida, porque además no es igual leerlo que verlo allí, en vivo y en directo. Simplemente no te explicas tanta inteligencia, cultura y talento en épocas en que el resto del mundo, incluída Europa, estaba dividida en grupos semi-salvajes.

Qué fotos tengo de este primer templo y el de Karnak, bueno, de todo el viaje. Tengo muchos, muchos álbumes, pero el de Egipto es el mejor de todos.
                             
A la entrada del templo de Luxor hay un obelisco a un lado y nos explicaban que el otro que falta es el de la Plaza de la Concordia de París, regalo de Egipto por la colaboración de Francia con la UNESCO en la faraónica obra, nunca mejor dicho, del traslado del templo de ABU SIMBEL, para salvarlo de las aguas del Lago Násser, del que hablaré más adelante.

También hay una gran cabeza de Ramsés II, que luego te encuentras por todas partes y en tamaños gigantescos junto a su Nefertari, siempre más pequeña. (Un pelín machista y narcisista el guapo faraón).

El Templo de Karnak es impresionante. Desde que comienzas a caminar por entre dos largas filas de
esfinges con cabeza de carnero, sus columnas que conservan los bellos colores en las figuras grabadas, esculturas y todo lo que te rodea a cada paso, te deja sin respiración y te sientes tan, tan pequeño e insignificante...

                                                continuará...


No hay comentarios:

Publicar un comentario