Continuamos el viaje hacia Fez. Una ciudad grande donde nos quedamos un par de días en los que estuvimos callejeando por todos los lugares de interés.

La gran muralla que rodea casi toda la ciudad, como otras que ya habíamos visto antes, pero tienen un encanto especial, como ocurre con las mezquitas y las medinas.
Son parecidas pero cada una tiene un carácter diferente.
La mezquita de Karawiyyin es preciosa y a la medina entramos los dos días porque es enorme y muy curioso todo lo que ves allí dentro.
Hay un espacio inmenso donde están las bañeras de barro o adobe para teñir las pieles o cuero y en otra zona las telas.
En las calles las mujeres lavan la ropa en fuentes
públicas, aunque sean calles concurridas.
Qué té con hierbabuena y muy dulce, se toma en los cafés. Está riquísimo, sobre todo si lo acompañas con los exquisitos dulces que hay en todo el país.
Después creo recordar que paramos en una ciudad más pequeña pero preciosa, Chauen.
Su Medina Azul es bellísima. Qué casas, puertas, ventanas y calles con escalinatas. Callejones estrechos, limpios y llenos de flores y plantas. Una verdadera preciosidad.
Hice fotos, pero no muchas porque viajando con Gerardo no es como cuando empecé a viajar sola, que me paro a fotografíar todo lo que se mueve y la cámara echa humo. Pero las hay muy bonitas.
Y nuestra última gran ciudad en Marruecos fue Marrakech. Qué maravilla de lugar. Sus calles, sus paisajes, sus hoteles de lujo y hablando de hoteles nos quedamos en uno que no era de cinco estrellas pero el que más nos gustó de entre todos los que nos habíamos alojado.Estaba dentro de la medina. Por cierto la medina de Marrakech es única. Enorme y con una locura de ruidos, voces, músicas, vendedores, encantadores de serpientes, comidas humeantes que esparcían olores exóticos, en fin, un espectáculo de vida y color, asombroso.
A Gerardo le pusieron una enorme serpiente alrededor del cuello y él tan tranquilo. A mí me lo ofrecieron pero: "!!no, no, thank you very much!!
Después empieza a salir de un cesto una cobra terrorífica al son de la flauta del "encantador" y allí está ella balanceándose hacia los lados como si bailara.
El hotel "La Medina" no era un hotel al uso. Había sido un palacete árabe, convertido después en hotel y te parecía estar es tu propia casa. Todas las habitaciones estaban alrededor de una gran patio poblado de palmeras y a la puerta de cada habitación una mesita con dos sillones de mimbre con
cojines.
Recuerdo lo bien que se estaba allí por las noches después de cenar y al fresquito.
También por la noche nos adentrábamos por el estrecho y blanquísimo zoco. Misterioso y tranquilo, pero cuando vimos que se iban los turistas y nos quedábamos casi solos, hicimos mutis por el foro y salimos fuera.
Dos estupendos días en el precioso Marrakech.
Se acababa el viaje por esas carreteras y esos paisajes de casas de adobe, esa tierra rojiza siempre rodeándonos.
Continuamos hacia Ceuta donde nos quedamos una noche para ver la ciudad. Allí está la Plaza de Nuestra Señora de África y la iglesia con la imagen. En el puerto embarcamos en el ferry hasta
Málaga.
Un bonito viaje. Gerardo tranquilo y feliz lejos del bar y del agobiante y duro trabajo en la pizzería y yo también por haber compartido con ese Gerardo positivo, un viaje tan especial.
nihayiy rihla







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