... o Valle de los Muertos, es una enorme superficie desértica con más de setenta tumbas de faraones, aunque sólo doce están abiertas y preparadas para visitarlas. Esto en 2006, seguramente en la actualidad haya más.
Allí se pasa calor tanto caminando de una a otra, como en el interior, pero como ya he comentado anteriormente, en Egipto todas las Las pinturas que te encuentras a ambos lados de las paredes, según vas avanzando hacia las tumbas, son de una belleza increíble y es lo mejor de cada una de ellas porque al final sólo está la tumba de turno que es una cuadratura de piedra o mármol con el nombre del faraón, (pertenecen todas a faraones de las dinastías entre 1.550 y 1.076 a.C.)
No dejan hacer fotos ni vídeo, pero compras las postales y en ellas tienes toda la belleza de esas figuras que conservan el color casi perfecto y las puedes volver a ver y recordar en el álbum de fotos.
En la tumba de Tutancamón ves más cosas fuera de ella que dentro, porque antes de entrar hay una serie de fotografías muy interesantes y el relato de cómo el arqueólogo y egiptólogo británico, Howard Carter, lo descubrió el 4 de noviembre de 1922.
Allí estuvo oculta esa tumba más de 3000 años hasta que este hombre, que dedicó toda su vida a la búsqueda obsesiva de la misma, encontró el sarcófago, tesoros y momia de Tut-Anj-Amón.
Unos días más tarde pude ver y admirar estos tesoros en el Museo de El Cairo.
Se me olvidó comentar en la página anterior la visita que hicimos a los gigantescos Colosos de Memnón. Son impresionantes y lo único que sobrevivió a un terremoto que destruyó todo el templo.Y por fin llegamos a Aswan que era la última parada de la travesía por el Nilo.

Ese día visitamos la gran presa. Una megaconstrucción, como nos explicaba el guía, realizada entre 1959 y 1970, por los gobiernos egipcios y rusos, con el fin de terminar con las inundaciones del Nilo bajo.
Otra visita curiosa fue al Obelisco Inacabado. Está tumbado en las afuera de la ciudad. Por lo visto se rajó en el centro cuando lo estaban dando forma y no se sabe la época en que ocurrió porque no tiene inscripción alguna.
La tienda y fábrica de papiros también resultó interesante porque te van enseñando paso a paso todo el proceso de las tiras de palma sumergidas en agua durante una semana para el papiro blanco y dos semanas para el oscuro. Luego las entrelazan y pasan por una prensa para después secarlas.
En esos papiros pintan después todo tipo de temas, sobre todo escenas del pueblo Nubio, porque ya estamos en el extremo sur de Egipto donde empieza el África negra.Yo compré uno,(el oscuro), y todavía sigue dentro de su bonito tubo de cartón con imágenes egipcias. Pensaba enmarcarlo, pero me gusta tener continente y contenido junto. En la pintura hay una mujer nubia con su niño y las casas de adobe al fondo.
Después fuimos al National Nubian Perfumes Palace, donde preparan las esencias más increíbles. Nos sentamos en un salón y te dan a oler y si quieres ponerte una gotita.
Antes nos sirvieron unos tés deliciosos. Yo no compré perfumes, pero sí unos lindos frasquitos de cristal rosa, donde más tarde puse agua del Nilo. Uno para mí y otro para Carol. Por cierto, el agua se ha evaporado y sólo me queda el frasquito de recuerdo.
Y por último visitamos una tienda y taller de alabastro, donde vimos cómo van dando forma a preciosas figuras. Compré una pequeña pirámide y un alto relieve de Ramsés y Nefertari.
Volvimos al barco y cenamos pronto porque teníamos cita de madrugada, (3 a.m.), para salir en autobús hacia ABU SIMBEL.
continuará...






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