sábado, 31 de octubre de 2015

EL CAIRO


Llegada a El Cairo y traslado al hotel Intercontinental Pyramids Park.

El aeropuerto está bastante lejos de la ciudad, pero mi sorpresa, y la de todo el grupo, fue llegar al hotel y ver que las pirámides estaban a tiro de piedra.

Se veían desde el hotel, aunque la vista engaña porque son inmensas y parecen estar muy, muy cerca y luego te das cuenta que hay una distancia prudencial cuando nos llevaron en autobús hasta Giza al día siguiente.                                                      

Habíamos llegado a primera hora de la tarde y teníamos el resto del día libre, lo cual me alegró mucho porque cuando me di cuenta de lo que era ese hotel de cinco estrellas lo que más me apetecía era recorrerlo y fotografiarlo.

El lujo por todos sus espacios era excesivo, pero muy curioso de observar y era tan inmenso, tanto el interior como los diferentes jardines, que pasaron las horas sin sentir.

El hall, que comienza en la recepción, continúa interminable. Tiendas con las más famosas firmas de moda y joyas, fuentes a cada paso, una de ellas muy curiosa porque es una copia de la de los leones de La Alhambra, salones a cual más bello, sobretodo el que tenía un piano de cola donde guapos egipcios vestidos de etiqueta, se turnaban para interpretar música clásica y también conocidas melodías.

Los jardines eran una pasada. Diferentes espacios y niveles, lagos, palmeras y plantas tropicales, piscinas, puentes, en fin, lo que disfruté caminando por todos aquellos bellos parajes.                            

Después de la cena exquisita, estuve sentada un buen rato tomando un té y escuchando las notas del piano.

Por la noche, cuando cruzaba los jardines para llegar a mi habitación, veo que en uno de ellos se estaba celebrando una boda y se escuchaba preciosa música árabe. Estaba acotado y había un regimiento de camareros y personal atendiendo el evento.

Desde el balcón de mi habitación se veía y escuchaba, un poco en la lejanía, todo aquel espectáculo y me lo pasé muy bien observándolo.

Este hotel fue mi primera y estupenda experiencia en El Cairo, pero quedaban muchas, muchas más.


                               continuará...

miércoles, 28 de octubre de 2015

ABU SIMBEL


Llegamos a las siete de la mañana después de un largo y pesado viaje en autobús, pero mereció la pena eso y mucho más.

Es un lugar obligado si vas a Egipto, no sólo por la belleza del gran templo que mandó hacer Ramsés II y el otro más pequeño de Nefertari, sino por los hechos históricos que acaecieron en los años 50 cuando se formó el gran lago Nasser, a partir de la construcción de la presa de Aswan y que estuvo a punto de quedar bajo las aguas del lago, como se puede ver en esta imagen.

Como ya comenté anteriormente Egipto pidió ayuda a la UNESCO para salvarlo y colaboraron muchos países, entre ellos España que recibió el regalo del Templo de Debod de Madrid, traído piedra a piedra desde allí.

Esa gigantesca obra que duró varios años, se realizó para moverlo sólo 70 metros más arriba, también pieza a pieza, pero de unas dimensiones y valor histórico increíble.

Fue un esfuerzo técnico y físico que sólo lo comprendes estando allí y viéndolo con tus propios ojos.

El guía nos lo explicó con todo detalle, pero además hay un centro donde te ponen grandes fotografías iluminadas, con textos en inglés, desde el comienzo hasta el final del proceso. También vídeos con voz en off, que te van narrando absolutamente todo.

Los templos en sí no son muy grandes pero maravillosos. Impresionantes las enormes figuras de Ramsés en posición sentado y majestuoso a la entrada y los Colosos que te reciben al llegar a la primera sala. Los altos y bajos relieves en color de las paredes son de una belleza extraordinaria y se conservan muy bien. Yo lo tengo todo en el álbum gracias a las postales que te venden del exterior e interior.

Es templo de Nefertari también muy bonito, pero comparado con el de Ramsés no te hace el mismo efecto.

A la vuelta al barco celebramos que era la última noche con una exquisita cena-buffet en la cubierta y una fiesta en el salón a la que fuimos todos vestidos de árabes.

En las tiendas que hay en el barco vendían vestidos, turbantes y todo tipo de accesorios para el evento y con el buen detalle de ser muy económicos para que todo el mundo se animara a comprarlos.

Yo encontré un bonito vestido-túnica en azul oscuro con estampados de Nefertari en dorado. Me quedaba a la medida y tengo fotos estupendas de aquella fiesta. Todavía lo conservo y me encanta mirarlo de vez en cuando y recordar aquella divertida noche.

Hubo baile, juegos en los que participé y fue una preciosa despedida del crucero por el Nilo.

A la mañana siguiente salíamos hacia el aeropuerto para dirigirnos a El Cairo.

                                                         
Al principio de la página vemos los templos al borde de las aguas de lago Nasser y en esta otra imagen los dos ya a salvo.

Mereció la pena todo el esfuerzo para conseguirlo.

                         

Próxima página El Cairo...

sábado, 24 de octubre de 2015

El Valle de los Reyes...


... o Valle de los Muertos, es una enorme superficie desértica con más de setenta tumbas de faraones, aunque sólo doce están abiertas y preparadas para visitarlas. Esto en 2006, seguramente en la actualidad haya más.

Allí se pasa calor tanto caminando de una a otra, como en el interior, pero como ya he comentado anteriormente, en Egipto todas las
incomodidades merecen la pena.

Las pinturas que te encuentras a ambos lados de las paredes, según vas avanzando hacia las tumbas, son de una belleza increíble y es lo mejor de cada una de ellas porque al final sólo está la tumba de turno que es una cuadratura de piedra o mármol con el nombre del faraón, (pertenecen todas a faraones de las dinastías entre 1.550 y 1.076 a.C.)

No dejan hacer fotos ni vídeo, pero compras las postales y en ellas tienes toda la belleza de esas figuras que conservan el color casi perfecto y las puedes volver a ver y recordar en el álbum de fotos.

En la tumba de Tutancamón ves más cosas fuera de ella que dentro, porque antes de entrar hay una serie de fotografías muy interesantes y el relato de cómo el arqueólogo y egiptólogo británico, Howard Carter, lo descubrió el 4 de noviembre de 1922.

Allí estuvo oculta esa tumba más de 3000 años hasta que este hombre, que dedicó toda su vida a la búsqueda obsesiva de la misma, encontró el sarcófago, tesoros y momia de Tut-Anj-Amón.

Unos días más tarde pude ver y admirar estos tesoros en el Museo de El Cairo.

Se me olvidó comentar en la página anterior la visita que hicimos a los gigantescos Colosos de Memnón. Son impresionantes y lo único que sobrevivió a un terremoto que destruyó todo el templo.

Y por fin llegamos a Aswan que era la última parada de la travesía por el Nilo.

Ese día visitamos la gran presa. Una megaconstrucción, como nos explicaba el guía, realizada entre 1959 y 1970, por los gobiernos egipcios y rusos, con el fin de terminar con las inundaciones del Nilo bajo.

Otra visita curiosa fue al Obelisco Inacabado. Está tumbado en las afuera de la ciudad. Por lo visto se rajó en el centro cuando lo estaban dando forma y no se sabe la época en que ocurrió porque no tiene inscripción alguna.

La tienda y fábrica de papiros también resultó interesante porque te van enseñando paso a paso todo el proceso de las tiras de palma sumergidas en agua durante una semana para el papiro blanco y dos semanas para el oscuro. Luego las entrelazan y pasan por una prensa para después secarlas.

En esos papiros pintan después todo tipo de temas, sobre todo escenas del pueblo Nubio, porque ya estamos en el extremo sur de Egipto donde empieza el África negra.

Yo compré uno,(el oscuro), y todavía sigue dentro de su bonito tubo de cartón con imágenes egipcias. Pensaba enmarcarlo, pero me gusta tener continente y contenido junto. En la pintura hay una mujer nubia con su niño y las casas de adobe al fondo.

Después fuimos al National Nubian Perfumes Palace, donde preparan las esencias más increíbles. Nos sentamos en un salón y te dan a oler y si quieres ponerte una gotita.

Antes nos sirvieron unos tés deliciosos. Yo no compré perfumes, pero sí unos lindos frasquitos de cristal rosa, donde más tarde puse agua del Nilo. Uno para mí y otro para Carol. Por cierto, el agua se ha evaporado y sólo me queda el frasquito de recuerdo.

Y por último visitamos una tienda y taller de alabastro, donde vimos cómo van dando forma a preciosas figuras. Compré una pequeña pirámide y un alto relieve de Ramsés y Nefertari.

Volvimos al barco y cenamos pronto porque teníamos cita de madrugada, (3 a.m.), para salir en autobús hacia ABU SIMBEL.

                                                           continuará...






jueves, 22 de octubre de 2015

Navegando por el Nilo.


Continuamos por esas aguas tranquilas del Nilo y esta experiencia es tan gratificante y hermosa como la visita a los templos milenarios.

Disfruté tanto de esos días y noches...

Sentada en la cubierta, con un té dulce y caliente entre mis manos, mirando hacia las dos orillas veía pasar las palmeras y todo el bello paisaje, a veces cambiante, con pescadores junto a sus barcas, niños jugando a su alrededor, que nos decían adiós con las manos, casitas pequeñas, huertas, árboles frutales...

Y tumbada en mi camarote también veía pasar la parte alta de las palmeras a través de los grandes ventanales.

Por la noche se dormía muy bien porque la navegación era suave y sin ruidos. La luz del amanecer me despertaba entrando a raudales y de pronto notabas que el barco estaba atracando en un nuevo lugar, la tranquilidad se trocaba en sonidos de todo tipo y ya no querías dormir más, sólo levantarte, ducharte y disponerte a descubrir nuevos lugares maravillosos después de desayunar tan bien, que luego no tenías apetito en varias horas.

La segunda parada después de Luxor fue en Kom Ombo, donde la anchura del río permite reunirse a muchos barcos que se ponen a la cola por orden de llegada y es impresionante contemplar largas filas de a tres o cuatro, como se ve en la foto. Por eso cuando volvimos de la visita al templo fue curioso tener que atravesar dos barcos para llegar al nuestro, a través de pasarelas.                      

Por la noche tienen la costumbre de hacer sonar las sirenas saludándose unos a otros. Fue muy bonito y estuvimos paseando todo el grupo con Samir por la orilla del río donde se ponen los vendedores de souvenirs en sus tenderetes y como saben que hay muchos turistas españoles, nos llamaban diciendo: "Real Madrid, Barcelona, olé, olé, guapa!!

El templo de Kom Ombo, parecido pero diferente a los ya vistos. Ninguno es igual, todos te sorprenden cuando ya crees que has visto lo mejor.


Pero el que me dejo alucinada fue el de HABU. Todo color. Qué auténtica belleza, no me cansaba de mirar aquello y pasar una y otra vez por los mismos sitios, hasta que me tuvieron que llamar. Tengo fotos prrrreciosas!!


La siguiente parada fue EDFU, donde está otro impresionante templo dedicado al dios "Horus", con cabeza de halcón.

Es el mejor conservado de Egipto y el segundo más grande, según nos dijo el guía.

Todas sus salas están bajo techado y sin embargo en otros templos se han caído con el paso de los siglos y sólo conservan los enormes travesaños de piedra, columnas y parte de las estátuas.

Al fondo, en la última sala, pudimos contemplar "El Arca Sagrada" y parece increíble que siendo de madera, se pueda conservar después de más de 3.000 años.

Había mucha gente y hacía un calor terrible, pero todo merece la pena en Egipto.

Salimos al gran patio a respirar aire puro y a hacernos por turno una foto con el dios Horus, enorme y con su cabeza de halcón coronada.

Después embarcamos en unas barcazas muy rudimentarias, en plan aventura, para cruzar al otro lado del Nilo donde nos esperaba "El Valle de los Reyes".

                           Próximamente en esta pantalla.


                     









                                                               




miércoles, 21 de octubre de 2015

Mis grandes viajes: EGIPTO.


Hay ciertos lugares que siempre soñé poder visitar algún día y uno de esos lugares era Egipto.

Fue la Semana Santa de 2006. El vuelo era Madrid-Luxor porque el viaje organizado comenzaba con un crucero de cuatro días navegando por el Nilo y visitando todos los maravillosos templos hasta llegar a Aswan donde terminaba la travesía y volábamos hacia El Cairo para los tres días restantes.

En años anteriores había realizado viajes estupendos, algunos ya comentados en otras páginas y los que iré contando más adelante, pero Egipto es un punto y aparte, !!es la madre de todos los viajes!!.

Lo que vi y viví en aquella semana absolutamente mágica, no es suficiente contarlo porque es muy difícil expresar con palabras lo que se siente ante tanta grandiosidad, belleza e historia milenaria.

Llegamos de noche y nos trasladaron directamente al barco "Princess Amina", que me dejó alucinada por lo bonito que era y las comodidades que ofrecía.
                                                                                                   
Nos recibieron al grupo en el gran hall central, rodeado de plantas y con una preciosa fuente en el centro. Luego nos llevaron a los camarotes y me sorprendió lo grande que era el mío, (y todos los demás, según me comentaron luego, hablando con otros compañeros).

Era camarote doble, todo para mí solita, con dos grandes ventanales y un baño que no le faltaba detalle, pétalos de rosas sobre la almohada, en fin, era como un hotel flotante de cinco estrellas. Salones para tomar el té, piscina, etc.

Luego la cena en un comedor también precioso. Buffet de lujo con los cocineros y sus gorros blancos detrás de las largas mesas, sirviéndonos y cortando las carnes asadas, pescados, ensaladas y frutas exóticas, todo con una presentación impecable y muy creativa.                                                                  

Después de cenar salimos a dar un paseo por la orilla del Nilo y de pronto te encuentras con el bellísimo Templo de Luxor, (antiguo Tebas y capital de Egipto durante mucho tiempo).

Estaba totalmente iluminado y era tan impresionante que yo no me podía creer lo que contemplaban mis ojos. Lo recorrimos un poco porque íbamos a visitarlo a la mañana siguiente, pero es el único que pudimos ver iluminado por haber llegado, afortunadamente, de noche.

Luego a la camita porque a las seis de la mañana estábamos citados con nuestro guía Samir para, después de desayunar, salir a visitar ese templo y un poco más alejado el de Karnak.

Qué primer día más inolvidable. Pasar por esas grandiosas columnas, arcos y paredes, con esas figuras grabadas en alto y bajo relieve, (esto nos lo explicó Samir perfectamente), los dibujos y signos del alfabeto egipcio en los que se aprecia claramente instrumentos médicos para partos, en los cuales reconoces muchos de los que se utilizan actualmente, posiciones de las mujeres para facilitarlos, sistemas para la arquitectura y cómo trabajar, movilizar y fijar la piedra para construir templos, estátuas de dioses y faraones, viviendas, etc., el proceso de momificación de cadáveres, pozos de agua del Nilo con sistemas de conductos, canales y filtros para que llegase purificada a otros pozos más pequeños y todo esto y mucho más que no me alargo a explicar, 3.000 años a.C.!!, en fin, aprendes más en este viaje que en los años de lectura y enseñanzas de toda una vida, porque además no es igual leerlo que verlo allí, en vivo y en directo. Simplemente no te explicas tanta inteligencia, cultura y talento en épocas en que el resto del mundo, incluída Europa, estaba dividida en grupos semi-salvajes.

Qué fotos tengo de este primer templo y el de Karnak, bueno, de todo el viaje. Tengo muchos, muchos álbumes, pero el de Egipto es el mejor de todos.
                             
A la entrada del templo de Luxor hay un obelisco a un lado y nos explicaban que el otro que falta es el de la Plaza de la Concordia de París, regalo de Egipto por la colaboración de Francia con la UNESCO en la faraónica obra, nunca mejor dicho, del traslado del templo de ABU SIMBEL, para salvarlo de las aguas del Lago Násser, del que hablaré más adelante.

También hay una gran cabeza de Ramsés II, que luego te encuentras por todas partes y en tamaños gigantescos junto a su Nefertari, siempre más pequeña. (Un pelín machista y narcisista el guapo faraón).

El Templo de Karnak es impresionante. Desde que comienzas a caminar por entre dos largas filas de
esfinges con cabeza de carnero, sus columnas que conservan los bellos colores en las figuras grabadas, esculturas y todo lo que te rodea a cada paso, te deja sin respiración y te sientes tan, tan pequeño e insignificante...

                                                continuará...


miércoles, 14 de octubre de 2015

Una noche con PLÁCIDO DOMINGO.


El encuentro con este gran tenor fue en el Real.

 Una noche muy, muy especial, no sólo por la maravillosa ópera "La Dama de Picas", sino por lo que vino después.

Es la única vez que fuimos juntos a la ópera, Carol, Gerry y yo y la única ópera en ruso, "Pikovaya Dama", que yo había escuchado nunca.

Además de la música de Tchaikovsky, la voz de Plácido Domingo y toda la compañía, la puesta en escena también era la más bella que contemplé jamás.

Carol y Gerry estaban tan impresionados como yo. Esta basada en un cuento de Alexander Pushkin y las escenas en parques con niños y otras en salones, etc., son tan dulces, que te parece estar dentro de ese cuento.

Luego, como broche a esas increíbles horas que acabábamos de disfrutar, cenamos en el precioso restaurante del Real y dio la casualidad que la mesa que teníamos reservada estaba junto a una alargada en el centro, donde cenaban los patrocinadores y mecenas principales del teatro, en homenaje a la última representación de Plácido Domingo.

Gerry estaba de espaldas, pero Carol y yo le teníamos justo enfrente y fue una sorpresa y un regalo añadido a esa bonita cena en un lugar tan especial como es ese restaurante ovalado, decorado con vitrinas en las que se exhiben los trajes originales de diferentes y famosas óperas y cuyo techo está cuajado de pequeñas luces que imitan a las estrellas.

Bueno, pues al final de la cena empezamos a pensar en acercarnos a saludar al Maestro y pedirle que nos firmara el espléndido programa de mano. Nos daba un poco de corte, pero vimos que ellos también estaban terminando y se iban a levantar pronto.




Gerry nos animó y nos acercamos Carol y yo. Se levantó a darnos la mano y firmar. Estuvo encantador y muy cariñoso recibiendo nuestros halagos y felicitaciones.

Una noche inolvidable.

Era la segunda vez que yo le veía en el Real porque el año anterior conseguí una entrada, después de aguardar una larga cola, para verle y escucharle en la zarzuela "Luisa Fernanda". Una zarzuela que me trajo recuerdos de muchos años antes, cuando era una adolescente y mi cuñado Bernar participaba en esa preciosa obra de Moreno Torroba.

Bernar era funcionario de los entonces llamados Sindicatos verticales y una vez al año organizaban diferentes zarzuelas, con estupendos montajes, casi siempre en el teatro Lope de Vega.

Mi cuñado, que cantaba muy bien, hizo personajes muy bonitos en esta zarzuela y también en "Bohemios".

El caso es que me emocioné mucho y se me saltaron las lágrimas en varias escenas y canciones que me sabía de memoria. Cuántas veces nos cantaba Bernar las más bonitas y populares,

                       
                                         Ay, mi morena, morena clara,
                              Ay, mi morena, qué gusto da mirarla,
                              Toda la vida, mi compañera,
                              Toda la vida, será la mi morena...


jueves, 8 de octubre de 2015

Fez, Chauen, Marrakech, Ceuta.


Continuamos el viaje hacia Fez. Una ciudad grande donde nos quedamos un par de días en los que estuvimos callejeando por todos los lugares de interés.


La gran muralla que rodea casi toda la ciudad, como otras que ya habíamos visto antes, pero tienen un encanto especial, como ocurre con las mezquitas y las medinas.

Son parecidas pero cada una tiene un carácter diferente.

La mezquita de Karawiyyin es preciosa y a la medina entramos los dos días porque es enorme y muy curioso todo lo que ves allí dentro.

Hay un espacio inmenso donde están las bañeras de barro o adobe para teñir las pieles o cuero y en otra zona las telas.

En las calles las mujeres lavan la ropa en fuentes
públicas, aunque sean calles concurridas.

Qué té con hierbabuena y muy dulce, se toma en los cafés. Está riquísimo, sobre todo si lo acompañas con los exquisitos dulces que hay en todo el país.

Después creo recordar que paramos en una ciudad más pequeña pero preciosa, Chauen.

Su Medina Azul es bellísima. Qué casas, puertas, ventanas y calles con escalinatas. Callejones estrechos, limpios y llenos de flores y plantas. Una verdadera preciosidad.

Hice fotos, pero no muchas porque viajando con Gerardo no es como cuando empecé a viajar sola, que me paro a fotografíar todo lo que se mueve y la cámara echa humo. Pero las hay muy bonitas.

Y nuestra última gran ciudad en Marruecos fue Marrakech. Qué maravilla de lugar. Sus calles, sus paisajes, sus hoteles de lujo y hablando de hoteles nos quedamos en uno que no era de cinco estrellas pero el que más nos gustó de entre todos los que nos habíamos alojado.

Estaba dentro de la medina. Por cierto la medina de Marrakech es única. Enorme y con una locura de ruidos, voces, músicas, vendedores, encantadores de serpientes, comidas humeantes que esparcían olores exóticos, en fin, un espectáculo de vida y color, asombroso.

A Gerardo le pusieron una enorme serpiente alrededor del cuello y él tan tranquilo. A mí me lo ofrecieron pero: "!!no, no, thank you very much!!

Después empieza a salir de un cesto una cobra terrorífica al son de la flauta del "encantador" y allí está ella balanceándose hacia los lados como si bailara.

El hotel "La Medina" no era un hotel al uso. Había sido un palacete árabe, convertido después en hotel y te parecía estar es tu propia casa. Todas las habitaciones estaban alrededor de una gran patio poblado de palmeras y a la puerta de cada habitación una mesita con dos sillones de mimbre con
cojines.

Recuerdo lo bien que se estaba allí por las noches después de cenar y al fresquito.

También por la noche nos adentrábamos por el estrecho y blanquísimo zoco. Misterioso y tranquilo, pero cuando vimos que se iban los turistas y nos quedábamos casi solos, hicimos mutis por el foro y salimos fuera.

Dos estupendos días en el precioso Marrakech.

Se acababa el viaje por esas carreteras y esos paisajes de casas de adobe, esa tierra rojiza siempre rodeándonos.

 Continuamos hacia Ceuta donde nos quedamos una noche para ver la ciudad. Allí está la Plaza de Nuestra Señora de África y la iglesia con la imagen. En el puerto embarcamos en el ferry hasta
Málaga.

Un bonito viaje. Gerardo tranquilo y feliz lejos del bar y del agobiante y duro trabajo en la pizzería y yo también por haber compartido con ese Gerardo positivo, un viaje tan especial.


          nihayiy rihla