miércoles, 23 de octubre de 2013

Coche,sustos y accidentes varios.

Lo del coche era divertido y nos permitía a los cuatro descubrir muchos lugares que de otra forma era más dificil, pero cuántos sustos y situaciones de peligro vivimos, sobre todo yo porque el conductor "suicida" y despistado era mi novio Gerardo. Elías era más precavido y nunca tuvimos un accidente cuando él conducía, de hecho jamás lo ha tenido, pero Gerardo, !ay, Gerardo!. Se sacó el carnet a la primera y presumía con Elías porque a él le suspendieron un par de veces, pero era más tranquilo conduciendo y lo hacía con mucho cuidado. Gerardo era el rey del mambo y de la carretera, (eso es lo que pensaba él y cualquiera le llevaba la contraria), y como se turnaban con el coche cuando no podíamos estar juntos por trabajo, me venía a buscar a Greenvalley y luego me llevaba de vuelta por la noche. Y allí comenzaron mis sustos y "traumas", que luego continuaron a lo largo de mi vida pero que por suerte y a veces auténticos milagros, nunca tuvieron desenlaces fatales. Las primeras experiencias no tienen desperdicio, (bueno ninguna, según iremos descubriendo en próximas entregas). En esas idas y venidas por aquellas carreteras oscuras del country, que yo recuerde se metió dos o tres veces en cunetas profundas y tuvo que dejar el coche allí toda la noche y volver al día siguiente con una grúa. Siempre conducía muy deprisa y yo, con la mano no agarrada, sino agarrotada para sujetarme, le decía: "chato, que no tenemos prisa", "sí, Afri, no te preocupes", pero al poco rato ya estaba con el pie en el acelerador y yo con el corazón en la garganta y me enfadaba, pero como el amor es ciego enseguida le perdonaba aunque me tocara en alguna ocasión ir con él caminando un par de Km. !o más!, de vuelta al hospital. El susto más grande de aquellos días ocurrió al coger una curva en plena noche, curva que estaba señalizada y que yo había visto, !!pero él no!!, y es que a Superman las señales de tráfico le traían al pairo. Total que veo que en vez de coger la curva !!!sigue recto!!! y yo aterrada, (y él también), fuimos dando trompicones por un terreno hasta que pudo frenar y tuvimos la gran suerte de que no era un terraplén de los muchos que había por allí, en cuyo caso no lo hubiéramos contado. continuará...

1 comentario:

  1. Tu siempre supiste disfrutar QK, hasta cuando la vida fue dura (por fuera y por dentro). Ahora la vida es dulce como un buñuelo, y blandita, como siempre supiste que llegaría a ser. Disfruta, golosa.

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