Qué otoño más bonito tenemos siempre en Madrid. Sol espléndido pero sin calor. Nunca he disfrutado antes de tantos paseos todos los días, mañana y tarde-noche, pero desde que he vuelto a mi barrio no hay día que no lo haga. Este enorme y precioso parque, Madrid Río, es una delicia, sobre todo por las mañanas en día de diario que está casi desierto. Ya he hablado de él anteriormente, pero cada día se viven y descubren nuevas cosas, esa cosas pequeñas que tanto me gustan, esos magnolios que están a punto de que sus piñas se conviertan en esas grandes y bellísimas magnolias blancas, las mimosas que siempre te acompañan porque hay muchos árboles a lo largo de todo el parque con sus flores como pequeñas plumitas rosas, el olor de la hierba recién cortada que para mí es uno de los olores más agradables que axisten.
También te acom
paña constantemente el sonido del agua por la cantidad de fuentes con surtidores, pero una de ellas es lo más. Ovalada, muy grande y el arte creativo de los chorros de diferentes alturas haciendo juegos arriba y abajo y cuando menos te lo esperas van cayendo por grupos chocando contra el agua con un !!FLOP!! que me encanta y me hace sonreir. Y sigo caminando por la alfombra de cesped con ese divertido sonido hasta que se pierde cuando me voy alejando.
Luego te cruzas de vez en cuando con bebés que van en sus cochecitos y te das cuenta de que te están mirando y te sonríen,(les recordaré a sus abuelas), y cuando yo les devuelvo la sonrisa entonces la de ellos es de oreja a oreja y
me vuelvo y veo que se están asomando por el respaldo del cochecito para seguir mirándome. Les digo adiós con la mano y muchas veces me contestan.
Ayer fue gracioso observar a un grupo de adolescentes que iban recorriendo el parque con sus profes y al llegar a las fuentes de chorros con el suelo a nivel del csped donde se bañan los niños en verano, soltaron sus mochilas y se metieron a refrescarse con ropa y todo y decían: "ya se nos secará después caminando".
Y los fines de semana se reúnen grupos de jóvenes debajo del puente nuevo para bailar, unas veces con radiocassete y otras con instrumentos en directo. La semana pasada era "rock and roll" y tres chavales tocaban el saxo, clarinete y contrabajo y daba gloria ver lo bien que bailaban las parejas.
Hoy le ha tocado el turno al "swing" con cd`s, un ritmo vintage precioso y lo bailaban de maravilla.
Vuelvo a repetir lo bonito que es el otoño. Yo me apuntaría a esta temperatura de 18 a 22 grados para todo el año.
Pronto iré al Retiro cuando esté alfombrado el césped de hojas secas entre los árboles para pisarlas. !!Me encanta!!
También he disfrutado este septiembre y octubre de cuestiones teatrales muy interesantes. Ha comenzado la temporada y pienso ver lo mejor que venga por los madriles que suele ser mucho y bueno.
Pero esa es otra historia...

Niños en carritos, amores de un instante. Jóvenes haciendo y bailando música, amores de una edad. Teatro, amor de toda tu vida. ¡¡¡ Disfruta !!!
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