lunes, 11 de mayo de 2015
Paro forzoso.
Después de terminar Gerry en su trabajo de Abbot Point, estuvo un tiempo en el paro, que en Australia no representa ningún problema porque es indefinido y encima bien remunerado.
Tenía más tiempo para estar con su padre y juntos disfrutaban de su común afición que era la pesca.
A veces lo hacían en su barca y otras desde la orilla, pero de cualquier forma nunca se iban de vacío porque en ese mágico país todo es abundante y grande.
Me mandó fotos de los dos con unos peces enormes y exquisitos en sus brazos que después limpiaban, fileteaban y metían en un arcón congelador, así que nunca les faltaba pescado que tanto les gustaba y preparaban de mil maneras distintas, (dos buenos cocineros, padre e hijo).
También nécoras, centollos y hasta cangrejos hermosos de río que cogían en los creeks.
Pero cuando se metían un poco mar adentro, pescaban unos !!atunes!! enormes, y yo siempre le decía la envidia que me daba porque aquí es uno de los pescados más caros que hay en el mercado.
Todo iba bien y tranquilo pero un mal día salió Gerry de copas con unos amigos y en un bar se metió en una pelea con un australiano. Él utilizó los puños, pero el otro bestia cogió un bate de baseball del coche y le dio en la cabeza y cuando le vio tendido en el suelo salió corriendo, aunque después fue localizado por la policía.
Le llevaron a la clínica de Bowen, porque allí no hay hospital y el más cercano está a 200 km. en Townsville.
No llegó a perder el conocimiento, le pusieron unas grapas y se quedó en observación un par de días.
Luego le dieron el alta, pero estando en casa comenzaron unos dolores de cabeza muy fuertes y le remitieron al hospital de Townsville.
Allí le hicieron todo tipo de pruebas y resulta que tenía un coágulo importante en el lugar de la cabeza donde recibió el golpe. Era un asunto serio pero antes de operarle intentarían un tratamiento para disolverlo.
Me llamó Gerardo muy preocupado y me quedé con su número de móvil para estar en contacto, Él se quedó varios días en un hotel de esa ciudad, cerca del hospital para estar todo el día con Gerry con el que también hablé y me contó todos los detalles.
Le dije que quería hablar con el cirujano que le trataba y que era el que le operaría si fuera necesario.
Así lo hice en varias ocasiones. Fue de lo más amable y comprensivo y cuando le planteé coger un avión me tranquilizó y me dijo que si veía peligro de que ocurriese algo grave o si tuvieran que operar, me llamaría inmediatamente para que me pusiera en camino.
Maribel también habló con Gerry y me dijo que si yo tuviera que emprender el viaje ella me acompañaría.
Afortunadamente la operación no fue necesaria y consiguieron disolver por completo el coágulo.
Es muy fuerte y se recuperó enseguida. El asunto fue a los tribunales y al bestia le condenaron a pagar una importante indemnización y creo recordar que también estuvo algún tiempo en la cárcel. Esa indemnización se dilató bastante pero que al final le llegó a Gerry.
Nunca más se volvió a meter en jaleos ni en bares donde el ambiente es propicio a los problemas.
continuará...
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