jueves, 14 de mayo de 2015

Fue pasando el tiempo...


...en Bowen. Gerry tuvo otros trabajos y seguía viviendo con su padre hasta que conoció a la que es su pareja desde hace cinco años, Ángela.

Uno de esos trabajos fue como chef en el hotel del s. XIX donde se rodaron varias escenas de la película "Australia".

Me contaba Gerry lo revolucionado que estaba durante el rodaje la tranquila ciudad de Bowen con toda la parafernalia que se formó aquellas semanas y con los famosos protagonistas de la peli paseándose por allí.


Ängela es maestra y miembro activo del Labor Party de Queensland.


Está divorciada también y él se trasladó a su casa para vivir juntos e independientes, aunque la casa de su padre estaba cerca y se veían mucho.

Pero la salud de Gerardo empezó a fallar desde que le dio un amago de angina de pecho y le tuvieron que ingresar en el hospital de Townsville.

Se recuperó y siguió con su vida cotidiana, pero al año siguiente ya no fue un amago. Era más grave y cuando le llevó Gerry de nuevo al mismo hospital le dijeron que su padre no podía vivir solo y que necesitaba cuidados constantes.

Había perdido mucho peso y estaba muy débil.

Gerry tenía trabajo, vida propia y no podía ocuparse de él.

Se lo comunicaron a la familia de la que estaba separado, pero que tuvieron siempre buena relación.

Seguían viviendo en Golden Coast, cerca de Brisbane y enseguida dijeron que se fuera a vivir con ellas y le cuidarían muy bien.

La hija, Jessica, que tenía ya 19 años, se alegró mucho de volver a ver a su padre y que vivieran juntos de nuevo.

Gerardo viajó hasta allí en un tren cómodo y supervisado por personal, pero de todas formas se le hizo eterno. No podía viajar en avión y fueron muchas horas porque en Australia las distancias son enormes. Llegó fatal pero le cuidaron mucho y se recuperó bastante, aunque nunca volvió a tener la energía de antes.

Sus tres "enfermeras", la hija, mujer y suegra, le cuidaron con mucho cariño hasta el final de sus días y él vivió esos últimos tiempos en el lugar que echaba de menos, el Golden Coast.

Además disfrutó de su preciosa nieta Eliza que tenía unos meses cuando llegó allí.

Gerry y Ángela fueron a visitarles un par de veces.

Y allí, en esas aguas cristalinas donde Gerardo iba siempre a pescar desde el pier, depositaron sus ceniza Gerry y Jessica con Eliza en brazos,  cuando murió en mayo de 2014.

Tenía 79 años y vivió la vida que quiso vivir, siempre libre y a su aire, con sus defectos y sus virtudes, sus momentos positivos y negativos.

             continuará...



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