Estas dos ciudades las visité de paso y solo durante unas horas, en las escalas camino de Islandia y a la vuelta a Madrid.
Así que poco puedo contar sobre ellas aunque me dio tiempo a ver algunas cosas y zonas interesantes.

Otras me quedé con las ganas de conocerlas, como el Museo Albertina con las preciosas pinturas de Klimt y otros muchas que debe albergar este famoso lugar con joyas de arte de todos los tiempos, tenía curiosidad por ver el original de "El Beso" y no pudo ser. También me hubiera encantado hacer una visita guiada al bellísimo Palacio de Conciertos desde donde transmiten a todo el mundo el concierto de Año Nuevo, en fin, otra vez será.Pude visitar la catedral que es impresionante y el río Danubio que, efectivamente es azul, azul y a cuya orilla estuve sentada un rato descansando y contemplándolo, por cierto que muy cerca de allí me sorprendió ver lo que pensé era un castillo y resulta que me dijeron era una iglesia católica muy antigua que levantaron inmigrantes mejicanos hace muchos años.
Estaba cerrada pero lo más bonito es su arquitectura exterior. Tengo fotos estupendas desde todos los ángulos.
Y donde me lo pasé muy bien fue en la imprescindible visita a la antigua y gran noria de Viena, protagonista en la película "El Tercer Hombre", un clásico en blanco y negro y una de mis pelis favoritas, !!Orson Welles!!
Fue medio destruída en la primera y segunda guerra mundial, pero los vieneses colaboraron para levantarla de nuevo.
Es la seña de identidad de la ciudad.
Esta escena corresponde al final de la película con "Harry Lane" tratando de escapar por las cloacas de la ciudad. Antes había visita guiada para turistas, ahora no lo sé, de todas formas no me hubiera dado tiempo así que la cinéfila se conformó con la noria.La próxima página: Copenhague



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