domingo, 7 de septiembre de 2014

Adiós a Islandia.


En anteriores páginas no escribí sobre las bonitas granjas que se ven cuando vas por la carretera.

En una de ellas nos paramos a tomar un café y además nos enseñan las vacas y los caballos.

Desde el s.XVIII pertenece a la misma familia, gente acogedora y dedicada por entero a cuidar y mejorar su propiedad, desde los abuelos a los nietos.


Ahora toca decir adiós a este bello país. Por cierto dejé para el último día lo de bañarme en los lagos de agua caliente y al final no lo hice porque eran las fiestas de Reikjavik y no quería perdérmelas, pero es una pena y es que no se pueden dejar las cosas para última hora porque tienes que elegir y en tan pocos días no da tiempo a ver y disfrutar de todo lo que habías planeado.

En fin, hay otras tres cosas que me interesaban mucho y me las perdí.

Una de ellas fueron los glaciares porque había que ir lejos y ya no quedaban días disponibles, pero es algo que me atrae mucho y ya que no ha podido ser en Islandia, sí lo puedo ver y disfrutar en Noruega donde los fiordos y glaciares son una maravilla.





 Y veré las imágenes en internet, como el sol de medianoche que solo se puede contemplar hasta el mes de junio y la bellísima aurora boreal que es en septiembre.

Y es que si eliges una fecha, hay cosas impresionantes que solo se ven en meses puntuales y te las pierdes.

Pero no me quejo porque lo vivido y contemplado en la semana de agosto en este increíble país, ha sido fantástico.

                                         ISLANDIA, un recuerdo imborrable para los años que me queden de vida.




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