Esta fue una página de mi vida que duró casi tres años y de una pequeña y preciosa tienda que surgió de una separación primero y de un primer viaje a Londres después.
Todo comenzó a raíz de problemas serios y continuados en el tiempo, entre Gerardo y yo, y esta vez se pasó de la raya. Líos de faldas muy desagradables y yo le puse la maleta junto a la puerta y le dije que llevaríamos el negocio entre los dos, en horarios diferentes, pero sin vivir bajo el mismo techo.
Él se buscó un apartamento amueblado cerca del restaurante y yo me di el homenaje, "para olvidar disgustos", de prepararme un viajecito a Londres, que tenía muchas ganas de conocer y además ver una "Bernarda Alba" inédita para mí, en inglés, dirigida por Nuria Espert y protagonizada nada menos que por las magníficas actrices Glenda Jackson y Joan Powlgwrite, la mujer de Laurence Oliver.
Fue una experiencia increíble, a la que luego me apunté en otros viajes a Londres. !!Ver teatro del bueno en inglés!Qué bien aproveché ese viaje de tres días. Londres era una preciosa ciudad que me fascinó y además descubrí unos mercadillos increíbles e inmensos donde había de todo, en especial ropa y a precios muy económicos.
Camden Market y Portobello me los recorrí de arriba a abajo y empecé a pensar en encontrar, sin prisa pero sin pausa, un local lo más céntrico posible y abrir una tienda de ropa inglesa, muy juvenil y atrevida, como la que vendían en esos mercadillos.
Gerardo llevaría la pizzería y yo la tienda. Además era la época en que Carol pensaba en lo bueno que sería el primer piso donde vivíamos, para poner la academia de inglés y cuando regresé me puse a buscar un local a ser posible con vivienda interior y de esta manera nos podíamos trasladar y dejar el piso para que ella lo fuera preparando y más adelante si se quedaba otro piso libre en el edificio, como así fue, volveríamos.Pues dicho y hecho, tuve suerte y encontré un local con vivienda arriba y junto a la plaza de Santo Domingo. La renta era muy razonable porque era pequeño y antiguo pero reunía las condiciones que yo buscaba. Tardé varios meses en prepararlo porque había mucho que hacer no sólo en la tienda sino en acondicionar el piso de arriba para los tres dormitorios que necesitábamos los chicos y yo. También hacer una pequeña cocina y baño en la parte de atrás del local y una salita de estar.
Era todo un poco reducido pero nos adaptamos bien y la tienda quedó preciosa. Parece mentira que un local pequeño se pueda convertir en algo tan lindo y diferente de todo lo que había alrededor y eso que era una zona comercial de prestigio con restaurantes, tiendas de antigüedades, galería de arte, en fin, !La Costanilla de los Ángeles!
Es una pena que no pueda meter en esta página una foto de la fachada e interior, pero trataré de explicarlo. La fachada la convertí en una cabina telefónica londinense que salió cara y me costó muchas explicaciones, dibujos y fotos de cabinas para que el artista, porque era un artista el artesano en hierro forjado que hizo la cúpula exterior, hiciese justo lo que yo quería. Los estrechos y altos escaparates a los lados y la puerta de entrada, les añadió cuadrados metálicos que luego se pintaron en rojo y en lo alto de la cúpula, la corona real recortada y con luz interior que por la noche llamaba la atención a todo el mundo que pasaba por allí.
En el interior otra cabina como probador, que parecía nos la habíamos traído de Londres y en los huecos donde va lo de "telephone", ponía "dress up". Los colgadores de ropa eran una pasada. Lo vi en una revista inglesa y me quedó precioso. Eran tubos como los de andamiaje, pintados en negro y las abrazaderas en dorado, también estanterías, todo en negro, como la alfombra y la mesita clásica que había a la entrada con un teléfono modelo principio de s.XX.
continuará....


No hay comentarios:
Publicar un comentario