Mi hermana estuvo en su nuevo trabajo durante casi año y medio y encantada con este matrimonio norteamericano que tenían dos niños. Hablaban bastante bien castellano porque habían estado en España algún tiempo por trabajo del marido. Esto no era bueno para su práctica del inglés pero lo importante para ella era lo tranquila que estaba y lo majos que eran en el trato, sobre todo la mamá, que era más amiga que jefa y los niños estupendos también.
Mi nuevo trabajo SUPER llegó a través de una alemana, Ùrsula, que había estado con esta familia bastante tiempo y que era enfermera de profesión pero al llegar a Australia tuvo que dedicarse a lo de cuidar niños hasta que consiguió revalidar su título y trabajaba en un hospital para personas mayores y enfermas.
Cuando la conocí y vio lo bien que se me daba el inglés me propuso tener una entrevista para solicitar una plaza de ayudante de enfermera que consistía en media jornada de trabajo en el hospital y la otra media en la escuela de preparación durante un año, para acceder a los exámenes de enfermera en prácticas en el Victorian Hospital de Melbourne.
A mí me entusiasmó el plan y la posibilidad de llegar a tener una nueva y bonita profesión en dos-tres años y esa fue la razón por la que dejé el trabajo con los niños.
Ella me acompañó a la entrevista y el lugar me encantó aunque estaba a una hora en tren desde Melbourne. La localidad se llamaba Broadmeadows y una vez que llegabas a la estación había siempre un minibús esperando para trasladar al personal hasta "Greenvalley Village, Hospital for the age". El paisaje donde estaba enclavado era paradisíaco, en un valle verde rodeado de enormes white gums, (árboles blancos de eucalipto), una fauna y flora que me dejó con la boca abierta, olor a plantas y hierba recién cortada, unas aves que yo no había visto en la ciudad ni en la playa. Recuerdo la "cucabarra" con su graznido que parece se está riendo a carcajadas, los magpies, esos enormes pájaros negros y blancos y los buhos que aparecían en los árboles por la noche con sus ojos
brillantes y su sonido peculiar, los miles de grillos que si tenías la ventana abierta no te dejaban dormir, por cierto que todas las ventanas tenían fuertes mosquiteras porque allí los mosquitos en verano son como elefantes y en vez de pequeñas picaduras te hacían ronchones del tamaño de un euro y el botecito de
"Aeroguard" era imprescindible llevarlo siempre en la mochila o bolso para rociarte por brazos y piernas si las llevabas al aire. Bueno, me he puesto a hablar, sin darme cuenta, de cosas que no tocaba aún. Estábamos en la entrevista. Ùrsula me presentó a la Matron, (jefa de enfermeras), que quería saber cómo me expresaba en inglés y me preguntó si yo me creía capaz de asistir a clases y no solamente entender, sino leer y escribir, Le dije que al principio me costaría un poco pero que aprendía deprisa y que estaba segura que saldría adelante porque era un trabajo y futura profesión que me interesaba mucho. Me llevó a una aula donde se impartían las clases y me hizo un pequeño exámen de lectura y escritura y me dijo que podía comenzar a principio del mes siguiente para que pudiera avisar con tiempo a la familia con la que trabajaba. Fue una de las épocas más bonitas y gratificantes que viví en Australia y la fuente principal del inglés que hablo, leo y escribo, que no es perfecto pero sí aceptable. Mi historia de amor con Greenvalley Village, próximamente en esta pantalla...




Sigo disfrutando de las historias!!!
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