martes, 23 de junio de 2015

Último día en París.


Mi vuelo no salía hasta la tarde-noche, así que tenía unas diez horas por delante, pocas horas porque en el Louvre y el D'Orsay se me pasaron volando.

Primero fui al Louvre que es inmenso y cuando me dieron el plano con la entrada me di cuenta que tendría que ser muy selectiva y elegir las zonas donde están dos obras que me interesaban mucho: la Venus de Milo y la Gioconda o Monalisa.

Por cierto que la entrada a través de la preciosa pirámide transparente es muy especial, como lo es todo el gran espacio central, rodeado de lo que fue el Palacio Real en su época.

Llegué al museo caminando por toda esa bellísima zona de los Jardines de Tullerías. Qué esculturas, fuentes, plantas y flores. Hice preciosas fotos.

También cuando iba bajando, ya dentro de la pirámide, las fotos a través de los cristales salen muy originales y creativas.

Elegí primero la zona de escultura y lo bueno es que, buscando la Venus, vas viendo todas las maravillas que te encuentras por el camino.

Y allí estaba!! La había visto toda mi vida reproducida en imágenes y estar junto al original es un regalo y lo mejor de todo es que dejaban hacer fotos sin flash y pude hacer varias tomas diferentes y hasta tengo una foto junto a ella que me hizo otro turista.

Después de un largo caminar por salas y pasillos, llegué a la zona donde estaba Monalisa y un grupo numeroso de personas rodeándola.

Poco a poco fui acercándome para contemplarla bien. Está muy protegida con un parapeto de metacrilato, pero también dejaban hacer fotos sin flash. Hice sólo una porque había tanta gente a mi alrededor que apenas me podía mover.


Me encantó. Es tan bonita y enigmática...

En mi búsqueda de la Gioconda vi también pinturas impresionantes de grandes maestros.

Cuando salí me fui al Musée d'Orsay. !!Qué belleza de museo!! Era la antigua estación d'Orsay que unía París con Lyón y en 1.986, siendo presidente Francois Mitterrand, lo inauguró como museo.

Todavía conserva el gran reloj dorado de la estación de tren y toda su antigua estructura de arcos, sin embargo esos parapetos blancos, a ambos lados, no los recuerdo. En su lugar, estaban a la vista maravillosas piezas de arte en escultura, pintura, etc. Debe estar remodelado por secciones, pero la impresión desde la entrada ha perdido mucho.

El caso es que lo que hay en su interior no es para contarlo, hay que verlo, y como no es muy grande puedes ir contemplando cada pieza, escultura o pintura, despacio y tranquila y en pocas horas lo has visto y disfrutado todo.

También tuve la suerte de  poder hacer fotos sin flash, (al  menos en 1.999 estaba permitido), y las tengo prrreciosas.                                                         ANTIGUA ESTACIÓN DÓRSAY

En el exterior hay esculturas de gran tamaño, todas muy bonitas, impresionantes.

Antes de recoger la maleta en el hotel me dio tiempo a acercarme a los Campos Elíseos, pasear un poco por allí, cruzar el Sena por el maravilloso Puente de Alejandro III y visitar el Arco de Triunfo y hasta subir a la gran terraza arriba del todo.

Desde allí se puede observar el perfecto diseño urbanístico de las calles que convergen en el Arco.

Una visita interesante, por cierto que en una de las esquinas se pueden leer los nombres de muchas ciudades españolas donde tuvieron lugar batallas para su conquista y ocupación en 1.808.

Volví a París tres años después, que ya comentaré en otra página porque fue otro París diferente y también Versalles, Rueil Malmaison , Argelés y Montpellier.

Pero esa es otra historia y circunstancias...

   



Exterior del museo D'Orsay y puente de Alejandro III.



       je t'aime, París.

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