Siempre es terrible enterarse de salvajes ataques terroristas en cualquier parte del mundo, pero cuando has estado en el lugar donde ha ocurrido, con muchas víctimas mortales. y recuerdas que pocos años atrás, 2003-2004, era un país seguro y tranquilo, te da mucha pena y te preguntas qué está ocurriendo en ese mundo yihadista que en una misma mañana ha provocado el terror en Francia, Kuwait y sobre todo Túnez, donde un solo terrorista ha matado a casi cuarenta turistas que estaban en la playa tomando el sol tranquilamente.
Ese viaje de una semana a Túnez, que yo recuerdo de una manera especial porque fue la primera vez que pisé las arenas del desierto del Sáhara, algo con lo que había soñado toda mi vida, comenzó precisamente en Monastir y Sousa, el lugar de la matanza.Qué belleza de playas y hoteles. Conocí varios y también diferentes ciudades históricas porque el viaje incluía un
circuito muy completo.
Túnez es un país bellísimo, no me extraña que tuviera millones de visitantes todos los años. Es su principal fuente de ingresos y ahora, con lo ocurrido hace unos meses en el Museo del Bardo y lo de la playa de Sousa, va a pasar mucho tiempo antes de que nadie se atreva a realizar viajes a ese país y en general a toda esa parte de maravillosos lugares, como Egipto, Turkía, etc.
Yo tuve la suerte de conocerlos cuando no había atentados ni existían las hordas salvajes que están creciendo como hongos y captando seguidores del mundo occidental. Es algo inexplicable y parece que los todopoderosos países de Occidente no pueden pararlo. Bueno, en gran parte de lo que está pasando, tiene la culpa Occidente.
Hoy he estado mirando el precioso álbum de Túnez y recordando esa semana mágica que tuve la ocasión de disfrutar.Comenzamos el circuito visitando el impresionante anfiteatro romano de El Jena.
Camino de Matmata, donde están las viviendas trogloditas hechas en el interior de las montañas y en las que aún habitan bereberes, pasamos por el inmenso lago salado de Chott Jerid.Al final del día llegamos a Douz, campamento de camellos donde descansan y también dan paseos a los turistas.
Nos quedamos en el hotel "Rosa del Desierto" que era una preciosidad y con unos jardines increíbles.
Llaman rosa del desierto a unas rocas que crecen en el desierto de esa parte de Túnez y son fascinantes porque todas tienen la forma de pétalos de rosa.
Como son grandes piedras, parten porciones de diferente tamaño para vender a los turistas, Yo me traje varias para la familia y tengo una en un cofre con arena del desierto. LAGO SALADO DE CHOTT JERID
Al día siguiente llegamos a Tozeur donde me esperaba una sorpresa en la excursión a la que me apunté.
Bueno, fueron varias sorpresas, una de ellas es que la excursión era a pleno desierto en grandes Toyotas 4x4, que te llevaban por las dunas a toda mecha, !arriba y luego abajo casi en vertical!.
Yo pensé que echaba la papilla, pero luego me acostumbré y lo disfruté mucho con la adrenalina a tope.
Pero no me podía ni imaginar la segunda sorpresa. Cuando se pararon los Toyota en lo alto de una duna vi a lo lejos algo como un poblado en medio del desierto. Pregunté al conductor y me dice que íbamos hacia allí porque es el lugar donde se construyó la ciudad galáctica para rodar muchas de las escenas de "La Guerra de las Galaxias" y que allí estuvieron artistas, figurantes y George Lucas, claro, durante varias semanas.
No me lo podía creer. Disfruté como una cría recorriendo todo, que está bastante deteriorado por el tiempo y el clima donde está enclavado, pero aguanta razonablemente bien y reconoces perfectamente las casas y espacios que salen en la peli. (Busqué a Hans Solo, pero no lo encontré)
Hice fotos por todas partes y tuvieron que llamarme para subir al coche porque se me fue el tiempo sin sentir. El recuerdo de ese lugar lo tengo grabado para siempre.
Otro día visitamos los oasis de Nefta y Chebika. Este último está entre montañas rojas y es de película, bueno, la realidad en este y otros muchos lugares del viaje, supera la ficción.Cascadas, palmeras de diversas especies, ríos y una subida por caminos bordeando las montañas y cuando llegamos arriba vi el anochecer más bello que se pueda imaginar.
Siguiendo el circuito, cada día en un lugar distinto, llegamos a la ciudad de Kairuán , famosa por sus alfombras y La Gran Mezquita que es impresionante.
También lo es la ciudad milenaria Ksar Ezzahra,Pero me esperaba !!CARTAGO!!, que es el principal lugar por el que me apunté a este viaje-circuito en vez de reservar sólo Túnez y playas.
Las ruinas de esa ciudad histórica, patrimonio de la humanidad, las termas, villas romanas, anfiteatro y museo arqueológico, es imposible describirlo, hay que estar allí, es caminar por la historia y te sobrecoge y emociona.
Por la tarde fuimos al bellísimo y famoso pueblo medieval, Sidi Bou Said, encaramado sobre el acantilado que domina Cartago y el Golfo de Túnez.
Todo blanquísimo y azulísimo, parece irreal. Caminando hacia arriba por sus pequeñas calles, los ojos se asombran de tanta belleza. En la parte más alta hay un típico y antiguo café árabe, donde nos volvimos a encontrar todo el grupo. Yo me senté en la terraza y desde allí disfruté de las vistas un buen rato.
El último día lo dedicamos al Museo del Bardo, el más importante del mundo en el arte del mosaico, y de triste y reciente recuerdo hace sólo unos meses.
También fuimos a la Medina de la ciudad, donde quieres comprar todo lo que ves, que es mucho.
En fin, maravilloso Túnez y de recuerdo imborrable para mí, en épocas en que se podía viajar a esos países exóticos, cuando eran seguros y tranquilos.
Qué pena!!
Museo del Bardo










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