domingo, 21 de junio de 2015

PARÍS 2


El segundo día en París fue maravilloso y completísimo.

Me levanté temprano y me cundió mucho el día. Hacía una mañana espléndida y después de hacerme una lista de "imprescindibles", cogí el metro y me fui a Montmartre para ver toda esa zona y subir hasta el Sagrado Corazón.

Enfilé esa calle llena de tiendas para los turistas y de pronto apareció allá en lo alto la blanca y bellisima silueta de la Basílica del Sacre-Coeur.

Desembocas en una gran plaza donde destaca un precioso y antiguo tiovivo. Cuánto me han gustado siempre, desde la infancia, los tiovivos, especialmente los antiguos con muchos espejos, pinturas y artersonados. Me gusta mirarlos y escuchar su música tradicional, siempre parecida estés en el país que estés y esos bonitos caballos que suben y bajan. Estuve a punto de subir a cabalgar en uno de ellos, pero resistí la tentación porque había mucho que ver y el tiempo pasa rápido.

Empecé a subir las escaleras despacio para poder disfrutar de aquel lugar. Es impresionante esta Basílica y di toda la vuelta al exterior para fijarme en todos los detalles.

A la derecha la imponente estátua a caballo de Juana de Arco. El interior es también una maravilla.

Y luego está el bonito ambiente de la escalinata central donde se sienta la gente a descansar y escuchar música que por lo visto nunca falta.

Así que me senté y pasé un buen rato disfrutando de la vista que desde allí se divisa y escuchando al hombrecillo que casi quedaba escondido detrás de su gran acordeón. Tocaba viejas y populares canciones francesas que espontáneamente tarareábamos todos.

Después caminé hasta la Place du Tetre con todos sus pintores y retratistas pillando turistas por doquier y cuadros y dibujos expuestos de todos los temas y tamaños. Una zona muy explotada para "guiris", pero bonita y colorida, antes bohemia, donde se reunían artistas y vividores, (ahora también, de alguna forma), con sus pequeñas casas de floridos balcones.

Me costó moverme de allí, pero había que seguir. Bajé de nuevo hasta el metro y mi siguiente meta estaba en Notre Dame.

En esa zona hay Ministerios y edificios oficiales con una arquitectura tan especial que algunos parecen palacios o mansiones. Allí estaban los gendarmes haciendo guardia en las verjas de entrada.

Como no me corto un pelo y estaban tan guapos estos jóvenes franceses, me acerqué a preguntarles algo y se enrollaron muy bien en un medio-inglés, así que, ya puestos, les dije si les importaba hacerse una foto con la vieja señora y ellos: "yes, yes, madame", así que me coloqué en el centro, les agarré del brazo y un compañero nos la hizo. Bonita foto y recuerdo en mi hermoso álbum.

También está en esa zona el mercado de las flores y daba gloria pasear por entre los puestos.

Y al volver la esquina hacia la gran plaza, !!Notre Dame!!. No sé por qué me impresionó mucho, más aún que el Sacre-Coeur. Sus casi milenarias y ennegrecidas piedras, esas dos torres con sus famosas gárgolas demoníacas, en fin, estaba tan impaciente por subir a las torres que dejé para después visitar el interior.

Me esperaban 402 escalones desgastados por los siglos, pero ese segundo día estaba descansada y me puse a la cola sin problemas.

La subida, despacio y en fila india, la disfruté mucho porque vas rodeada, encajada entre esos siglos y era realmente emocionante y por los ventanucos vas viendo cómo París se va quedando pequeño a tus pies.

Cuando llegas arriba ves las misteriosas gárgolas guardianas del Templo, tan cerca que las puedes tocar, sus caras y gestos, terroríficos y bellos al mismo tiempo, me quedé fascinada.

Los turistas las miraban pero pasando de largo o haciendo alguna foto rápida. Yo me detenía y escudriñaba cada una de ellas y por supuesto las fotografié todas. La más famosa es "Stryga", que viene del griego y significa "pájaro de la noche". En los folletos se lee que está como extasiado, mirando y vigilando su hermosa ciudad.

De verdad, son fascinantes y hay leyendas sobre ellas muy interesantes que no me puedo detener a contar porque no acabaría nunca.

Me encantaría subir las imágenes de muchas gárgolas, pero me conformaré con algunas.

El caso es que el grupo con el que subí se fue alejando según se va cruzando de una torre a otra y cuando iba a seguirles veo un pequeño cartel justo en el centro entre las dos torres, que indicaba con una flecha a la izquierda: "Al campanario".

Yo recordé la antigua película, "El Jorobado de Notre Dame", que se estrenó en España como, "Esmeralda la zíngara", (gran trabajo y caracterización de Charles Laughton), encarnando a Quasimodo que vivía en el campanario de la Catedral, así que seguí la flecha y vi una pequeña y estrecha puerta abierta por donde había que pasar de perfil.

Dentro había algunos visitantes que sin prisa, como yo, estaban mirando las campanas por encima de nuestras cabezas y leyendo datos en un atril con la historia del campanario.

Era un espacio que impresionaba, pero me esperaba lo mejor.

Había una escalera de madera casi vertical que subía arriba del todo, donde estaba la gigantesca y famosa campana "Emmanuel", colocada en el suelo y rodeada por un cordón para que nadie la toque, pero en internet aparece colgada. Han debido de hacerlo en los últimos años.

En una escena de la película, Quasimodo, se columpia en la gran campana. Pregunté si se rodaron escenas en ese campanario y me dijeron que no, que lo habían recreado en los estudios, pero todo copiado al detalle.

En fin, no olvidaré jamás la experiencia que viví en aquel campanario de Notre Dame, la subida y caminar de una a otra torre rodeada de gárgolas y las vistas de todo París y el Sena que lame con sus aguas la Catedral. La bajada es por la otra torre, también cansa, pero menos que la subida.

Luego visité el interior que es increíble. Una del las catedrales góticas más antiguas del mundo, (1.163-1.245), Sus columnas, cristaleras, techos ojivales bellísimos, en fin, algo que hay que ver por lo menos una vez en la vida.

Por la tarde, casi noche, la vi de nuevo iluminada cuando pasé con el barco. Me había prometido subir a uno de esos barcos que van por el Sena y pasan por los puentes más famosos y bellos.

Lo cogí en el Pont du Neuf y pasa por el Trocadero, Torre Eiffel y tantos puntos bonitos de ambas orillas. Por cierto que cuando bajé junto al Trocadero, hice desde allí una foto magnífica, en vertical y panorámica, de la Torre, con algo que no había visto antes, Era el año 1.999 y en esa cara de la Torre Eiffel se leía "An 2.000", que por la noche estaba iluminado. El cercano cambio al nuevo siglo, los franceses lo recordaban así y allí se celebró a lo grande la Nochevieja que luego vimos en TV.

Antes del barco me cogí el metro al Centro Georges Pompidou, el museo de arte moderno. Me gustó, pero después de lo vivido en Notre Dame, ya estaba curada de emociones fuertes.

Tiene obras permanentes y también itinerantes, de artistas muy buenos y otros desconocidos para mí. Llama la atención el exterior del museo con su larga escalera mecánica y protegida por un techado curvo de metacrilato. En la plaza hay muchos artistas y músicos de todas clases y etnias, pero está bastante retirado del centro y no me entretuve mucho por allí.

 Antes de coger el barco me dio tiempo a ver la Sainte- Chapelle, una joya del gótico edificada por San Luis de Francia en el s.XII. Una de las iglesias más antiguas de Francia.

Es pequeña y una auténtica joya. Estaba en obras pero abierta al público gran parte de ella. Qué colores más bellos y fuertes en paredes, techos y columnas. Nunca he visto nada similar. Es diferente a todas las iglesias y capillas que he visto en mi vida.

Al mirar en internet para subir imágenes, no la reconozco porque ahora está terminada y se ve toda la parte que yo no pude visitar. Era una joyita y actualmente una joya en todo su esplendor.

Aviso a navegantes!! Si pasas por París, no dejes de visitarla.


 Vaya segundo día en París! Esta vez volví sin novedad al hotel y maravillada de esta ciudad y sus tesoros.

                                                            continuará...                                  




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