lunes, 17 de marzo de 2014

De nuevo en Melbourne



Cuando llamamos a Carmina y Elías y les dijimos que volvíamos, se alegraron mucho.

Vivían en un apartamento muy majo en una zona
preciosa, Moorabin, cerca de Brighton y de la playa.

Encontraron otro apartamento frente a ellos y ya lo teníamos al llegar, así que pudimos instalarnos enseguida.

También había un colegio cerca, donde iban mis sobrinos y después se incorporaron los nuestros. Los cuatro primos estaban encantados de estar juntos de nuevo y nosotros también.

Cuando estás en el extranjero es especialmente importante tener a la familia cerca. También a los amigos que habíamos dejado atrás. Volver a Melbourne era un poco como volver a casa.

Elías trabajaba de nuevo en la fábrica aeonaútica McDonald Douglas y Gerardo también encontró un buen trabajo en un exclusivo restaurante del centro de la ciudad.

Carmina trabajaba con una familia norteamericana y estaba muy contenta. Estuvo varios años con ellos y aún se comunican en Navidad.

Yo me coloqué en una fábrica de ropa de punto y todo empezó a marchar bien y olvidar los seis meses tan negativos que habíamos pasado en Sydney.

A los pocos meses mi hermana y cuñado empezaron a pensar en comprar una casa con jardín de las muchas que había por aquella bonita zona. La encontraron no muy lejos de los apartamentos donde vivíamos. Era una casa estupenda y amplia, con un pequeño jardín delante y otro muy grande en la parte de atrás. Garaje, barbacoa, cocina montada, en fin, muy completa, así que estaban encantados y se cambiaron pronto.

Nosotros también empezamos a buscar algo parecido y lo más cerca posible de ellos para que los niños fueran juntos a St. Catherines School donde ya estaban los primos. Un colegio privado muy bueno, mucho mejor que el anterior y no muy caro.
 Era de monjas, que lo dirigían, pero las asignaturas las daban profesores normales. Siempre lo recuerdan con mucho cariño porque estuvieron allí hasta que regresamos a España definitivamente en 1978.

Encontramos una casa preciosa que hacía esquina con un enorme jardín en la parte de atrás y que cogía gran parte de dos calles, sobre todo de Fiddes St..

Estaba muy cerca de los Frías-Torres pero no tuvimos la suerte de encontrarla lista para entrar, como ellos y hubo que hacer mucho trabajo de pintura, moqueta y sobre todo la cocina que quitamos lo poco que había e instalamos todo nuevo.

Al final y después de trabajar mucho, quedó realmente bonita. En el jardín pusimos muchas plantas y plantamos pinos alrededor de toda la valla. Gerardo, en los días libres, fue haciendo un precioso porche en la parte de atrás, donde pusimos la barbacoa, mesa y bancos de madera y también plantamos césped  nuevo. Había columpios y poco después una enorme piscina que no tuvimos que comprar porque le tocó a Carol en un concurso infantil de dibujo, organizado por el Chanel 9 de TV.

Cuánto disfrutamos todos de aquella piscina  en verano. Los niños invitaban a sus amigos del cole y en los fines de semana que no íbamos a la playa, se juntaban un montón de críos y se lo pasaban de maravilla. Carol tenía una "best friend" que era Lisa y vivía en una preciosa casa en Moorabin Rd. y el mejor amigo de Gery era Tony Maqueda, el hijo pequeño de nuestros amigos Rafael y Paquita. Él era compañero de Gerardo y murió después de volver nosotros a España y con ella me sigo comunicando por teléfono de vez en cuando.

Esta familia es una de las que se quedaron para siempre en Australia. Los hijos crecieron, se casaron y allí siguen. Paquita tiene ya siete nietos.


En fin, fueron años con mejor calidad de vida para todos, disfrutando no solo de todo lo que un lugar tan bello como Melbourne y alrededores nos ofrecía, sino también de unas casas bonitas y cómodas donde pasamos tantos buenos momentos y los niños disfrutaron muchísimo.

Recuerdo a Carol y Gery con las bicicletas yendo al colegio por la mañana. Se las regalamos para la comunión. Como era un colegio católico, todos los años había grupos entre 7 y 9 años que hacían la comunión y luego reunión y desayuno de los niños, familias, profesores, monjas y el cura. Todo muy bien organizado y bonito.

Los cuatro primos la hicieron juntos porque estaban dentro de esas edades y lo celebramos con todos nuestros amigos españoles en casa de los Frías con una gran barbacoa, música, juegos, muchos
regalos, en fin, una fiesta estupenda. Tengo fotos preciosas de ese día.

 En Australia las niñas van con vestidos blancos pero cortos y las únicas que fueron "de princesas" con vestidos largos, como se acostumbra aquí, fueron Carol y Eva. Los mandaron, de Sevilla los padres de Elías y de Madrid llegó el precioso vestido de Mari-Loli. Las dos estaban muy lindas.

Los chicos van allí muy sencillos pero muy guapos. Nada de marineros o almirantes. Chaquetas azules y pantalón blanco, ropa que después pueden seguir utilizando.

 En el próximo capítulo contaré un viaje inesperado de un par de meses a España, solo las mamás con los niños.

                                                                 continuará...

                                                         


                                                                                                 




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