domingo, 23 de marzo de 2014

1.975-76


A finales de 1.975 muere Franco y empezamos a preocuparnos de cómo iban a ser las cosas en España a partir de ese momento.

Gerardo me decía que si sería conveniente conservar o vender el piso de Moratalaz. Además se habían marchado los inquilinos que dejamos y tenerlo vacío no era conveniente.

El caso es que empezamos a pensar en que yo hiciera un viaje a Madrid con los niños un mes, ver a la familia y cómo se estaba desarrollando todo en unos momentos tan delicados y críticos, después de casi cuarenta años de dictadura.

Y lo preparamos para abril del año siguiente porque los niños tenían vacaciones en el colegio y perderían menos clases.

En principio iba a ir yo sola con Carol y Gerry, pero Elías animó a Carmina para que se uniese al viaje con los niños también.

Fueron unas vacaciones estupendas aunque se alargaron más de lo que pensábamos, por diversas circunstancias.

Era un largo vuelo de 21 horas, pero hicimos dos escalas muy bonitas, primero en Singapur y luego en Roma y además con algunas horas para el cambio de avión que nos permitió conocer un poco de las dos ciudades.                                      
                                                                 
Paseamos por el Singapur moderno con sus enormes rascacielos y también por el antiguo con sus casitas pequeñas, el río y ese león con cola de pez que es el emblema del país y que te lo encuentras por todas partes.

Tenemos una foto muy bonita junto a él.

Cuando llegamos a Roma teníamos pocas horas libres pero nos comentaron en el aeropuerto que si llegábamos a un acuerdo, cogíamos un taxi de los grandes y nos podía llevar a ver los lugares y monumentos más importantes y así lo hicimos.

No nos costó muy caro y pudimos visitar el Coliseo, las ruinas, la Fontana de Trevi, Plaza de España, Palacio de Emmanuel II, en fin, fue estupendo aunque estábamos todos un poco cansados por el largo vuelo y el horario cambiado. Pero mereció la pena.

A la Plaza de San Pedro y la Basílica no daba tiempo, así que regresamos al aeropuerto y salimos hacia Madrid.

Para mamá y Loli fue también una gran alegría el inesperado viaje, vernos de nuevo y estar juntos siempre que podíamos, aunque había muchas cosas que mirar, decidir y arreglar porque nos encontramos con la desagradable sorpresa de comprobar lo mal que habían tratado el piso y los muebles la gent...que habíamos dejado de inquilinos.

Los dos colchones de las camas de los niños estaban inservibles con manchas enormes de pis y tuvimos que ir a comprar nuevos y almohadas también porque nos daba repelús. Qué gente tan cochina y qué falta de ética, educación y de todo, en fin, compré también ropa de camas y pudimos dormir sobre limpio todos.

Le dimos una vuelta de limpieza a toda la casa, (la cocina estaba también de pena), y así comenzamos esa escapada informativa para ver la nueva situación en España.

Enseguida puse a la venta el piso. Era una zona con mucho auge y le encargamos al conserje que si llegaba alguien y no estábamos en casa, él lo enseñaría. Pero entonces fuimos a ver a unos amigos que habían vuelto de Melbourne el año anterior y cambiaron los planes.

Tenían un piso muy amplio y bonito en el Parque Estoril de Móstoles. Era una zona más alejada de Madrid pero con unas instalaciones muy buenas: piscina, pistas de tenis, frontón, jardines y parques, etc., y me convencieron para vender el de Moratalaz y comprar allí.

Se lo consulté a Gerardo por teléfono y no estaba muy de acuerdo, así que tuve que convencerle yo a mi vez y al final aceptó. El cambio fue positivo en muchos aspectos pero no en todos porque la zona de Moratalaz era mucho mejor, más cercana y con todo tipo de transporte público y Móstoles no tenía entonces metro y solo se podía llegar allí en autobús por una carretera muy lenta por el enorme tráfico que había a todas horas.

El caso es que el viaje se alargó más de lo que pensábamos porque encontré pronto compradores para el piso y empezamos a mirar los del Parque Estoril. Carmina también estaba interesada para cuando volviéramos. Encontré un duplex precioso con terrazas todo alrededor, salón grande, tres dormitorios, dos baños y cocina con office separado. Arriba un amplio salón, dormitorio y una gran azotea. Las gestiones llevaron su tiempo pero lo dejé todo cerrado y terminado con la inmobiliaria y el banco donde abrí una cuenta. Esta vez no se me ocurrió alquilarlo después de la mala experiencia anterior.

                                                                                continuara...
                                             


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