sábado, 29 de marzo de 2014
Sevilla y últimos días en Madrid.
Carmina y los niños se iban a Sevilla unos días a ver a la familia de Elías y nosotros nos unimos a ellos y así los conocíamos y también disfrutábamos juntos de la Feria de abril.
Carol y Eva se vistieron de flamencas y estaban guapísimas.
Los chicos se conformaron con sombreros cordobeses y estaban también muy guapos, pero sobre todo se lo pasaron de maravilla porque era diferente a todo lo que conocían.
Fueron unos días muy bonitos con los padres y hermanas de Elías. Paseamos por esa preciosa ciudad
y también en coche de caballos por la Feria. Tenemos fotos muy bonitas.
Volvimos a Madrid y empecé a terminar las gestiones con los compradores de Moratalaz y la compra del duplex del Parque Estoril.
Después llegó la mudanza y así dejaba todo organizado en el nuevo piso antes de volver a Melbourne.
Aprovechamos las últimas dos semanas pasando el mayor tiempo posible con la familia. Mi sobrino Carlos había terminado periodismo y empezaba a abrirse camino entre las letras y la música. Lideraba un grupo, "La Romántica Banda Local", con amigos de toda la vida. Él era la voz y también componía con Nano, su colega desde la infancia. Siguen siendo inseparables después de más de cincuenta años.
En nuestro viaje anterior en 1971, y siendo todos casi adolescentes, ya comenzaron a hacer sus pinitos en la música, Entonces eran solo cuatro componentes y el grupo se llamaba "Cuatrío". Vinieron un día al piso de Moratalaz con sus guitarras y les grabé con una cámara de vídeo antigua sin sonido y las voces en un magnetofón que habíamos traído de Australia.
Grabaron dos LP`S, y algunos singles, unos años más tarde, ya como la RBL, todas canciones bonitas, unas rockeras, otras románticas y también hicieron varias apariciones en TV. Ahora disfruto viéndoles en YouTube.
La compañera de su vida era mi querida y guapa sobrina Arantza y tenían un precioso niño, Dani, y unos años después llegó su hermanito Bilbo, guapííísimo también.
Mi sobrina Mari-Loli empezaba a pintar muy bien en aquella época, con una creatividad y técnica increíbles. Era muy joven aún pero ya se adivinaba la artista que llevaba dentro.
Mi hermana Loli seguía trabajando como funcionaria. Ya era abuela pero una abuela joven y muy guapa y mamá !bisabuela!. Las dos estaban muy bien.
continuará...
domingo, 23 de marzo de 2014
1.975-76
A finales de 1.975 muere Franco y empezamos a preocuparnos de cómo iban a ser las cosas en España a partir de ese momento.
Gerardo me decía que si sería conveniente conservar o vender el piso de Moratalaz. Además se habían marchado los inquilinos que dejamos y tenerlo vacío no era conveniente.
El caso es que empezamos a pensar en que yo hiciera un viaje a Madrid con los niños un mes, ver a la familia y cómo se estaba desarrollando todo en unos momentos tan delicados y críticos, después de casi cuarenta años de dictadura.
Y lo preparamos para abril del año siguiente porque los niños tenían vacaciones en el colegio y perderían menos clases.
En principio iba a ir yo sola con Carol y Gerry, pero Elías animó a Carmina para que se uniese al viaje con los niños también.
Fueron unas vacaciones estupendas aunque se alargaron más de lo que pensábamos, por diversas circunstancias.
Era un largo vuelo de 21 horas, pero hicimos dos escalas muy bonitas, primero en Singapur y luego en Roma y además con algunas horas para el cambio de avión que nos permitió conocer un poco de las dos ciudades.
Paseamos por el Singapur moderno con sus enormes rascacielos y también por el antiguo con sus casitas pequeñas, el río y ese león con cola de pez que es el emblema del país y que te lo encuentras por todas partes.Tenemos una foto muy bonita junto a él.
Cuando llegamos a Roma teníamos pocas horas libres pero nos comentaron en el aeropuerto que si llegábamos a un acuerdo, cogíamos un taxi de los grandes y nos podía llevar a ver los lugares y monumentos más importantes y así lo hicimos.
No nos costó muy caro y pudimos visitar el Coliseo, las ruinas, la Fontana de Trevi, Plaza de España, Palacio de Emmanuel II, en fin, fue estupendo aunque estábamos todos un poco cansados por el largo vuelo y el horario cambiado. Pero mereció la pena.
A la Plaza de San Pedro y la Basílica no daba tiempo, así que regresamos al aeropuerto y salimos hacia Madrid.
Para mamá y Loli fue también una gran alegría el inesperado viaje, vernos de nuevo y estar juntos siempre que podíamos, aunque había muchas cosas que mirar, decidir y arreglar porque nos encontramos con la desagradable sorpresa de comprobar lo mal que habían tratado el piso y los muebles la gent...que habíamos dejado de inquilinos.
Los dos colchones de las camas de los niños estaban inservibles con manchas enormes de pis y tuvimos que ir a comprar nuevos y almohadas también porque nos daba repelús. Qué gente tan cochina y qué falta de ética, educación y de todo, en fin, compré también ropa de camas y pudimos dormir sobre limpio todos.
Le dimos una vuelta de limpieza a toda la casa, (la cocina estaba también de pena), y así comenzamos esa escapada informativa para ver la nueva situación en España.
Enseguida puse a la venta el piso. Era una zona con mucho auge y le encargamos al conserje que si llegaba alguien y no estábamos en casa, él lo enseñaría. Pero entonces fuimos a ver a unos amigos que habían vuelto de Melbourne el año anterior y cambiaron los planes.
Tenían un piso muy amplio y bonito en el Parque Estoril de Móstoles. Era una zona más alejada de Madrid pero con unas instalaciones muy buenas: piscina, pistas de tenis, frontón, jardines y parques, etc., y me convencieron para vender el de Moratalaz y comprar allí.
Se lo consulté a Gerardo por teléfono y no estaba muy de acuerdo, así que tuve que convencerle yo a mi vez y al final aceptó. El cambio fue positivo en muchos aspectos pero no en todos porque la zona de Moratalaz era mucho mejor, más cercana y con todo tipo de transporte público y Móstoles no tenía entonces metro y solo se podía llegar allí en autobús por una carretera muy lenta por el enorme tráfico que había a todas horas.
El caso es que el viaje se alargó más de lo que pensábamos porque encontré pronto compradores para el piso y empezamos a mirar los del Parque Estoril. Carmina también estaba interesada para cuando volviéramos. Encontré un duplex precioso con terrazas todo alrededor, salón grande, tres dormitorios, dos baños y cocina con office separado. Arriba un amplio salón, dormitorio y una gran azotea. Las gestiones llevaron su tiempo pero lo dejé todo cerrado y terminado con la inmobiliaria y el banco donde abrí una cuenta. Esta vez no se me ocurrió alquilarlo después de la mala experiencia anterior.
continuara...
lunes, 17 de marzo de 2014
De nuevo en Melbourne
Cuando llamamos a Carmina y Elías y les dijimos que volvíamos, se alegraron mucho.
Vivían en un apartamento muy majo en una zona
preciosa, Moorabin, cerca de Brighton y de la playa.
Encontraron otro apartamento frente a ellos y ya lo teníamos al llegar, así que pudimos instalarnos enseguida.
También había un colegio cerca, donde iban mis sobrinos y después se incorporaron los nuestros. Los cuatro primos estaban encantados de estar juntos de nuevo y nosotros también.
Cuando estás en el extranjero es especialmente importante tener a la familia cerca. También a los amigos que habíamos dejado atrás. Volver a Melbourne era un poco como volver a casa.
Elías trabajaba de nuevo en la fábrica aeonaútica McDonald Douglas y Gerardo también encontró un buen trabajo en un exclusivo restaurante del centro de la ciudad.
Carmina trabajaba con una familia norteamericana y estaba muy contenta. Estuvo varios años con ellos y aún se comunican en Navidad.
Yo me coloqué en una fábrica de ropa de punto y todo empezó a marchar bien y olvidar los seis meses tan negativos que habíamos pasado en Sydney.
A los pocos meses mi hermana y cuñado empezaron a pensar en comprar una casa con jardín de las muchas que había por aquella bonita zona. La encontraron no muy lejos de los apartamentos donde vivíamos. Era una casa estupenda y amplia, con un pequeño jardín delante y otro muy grande en la parte de atrás. Garaje, barbacoa, cocina montada, en fin, muy completa, así que estaban encantados y se cambiaron pronto.
Nosotros también empezamos a buscar algo parecido y lo más cerca posible de ellos para que los niños fueran juntos a St. Catherines School donde ya estaban los primos. Un colegio privado muy bueno, mucho mejor que el anterior y no muy caro.
Era de monjas, que lo dirigían, pero las asignaturas las daban profesores normales. Siempre lo recuerdan con mucho cariño porque estuvieron allí hasta que regresamos a España definitivamente en 1978.
Encontramos una casa preciosa que hacía esquina con un enorme jardín en la parte de atrás y que cogía gran parte de dos calles, sobre todo de Fiddes St..
Estaba muy cerca de los Frías-Torres pero no tuvimos la suerte de encontrarla lista para entrar, como ellos y hubo que hacer mucho trabajo de pintura, moqueta y sobre todo la cocina que quitamos lo poco que había e instalamos todo nuevo.
Al final y después de trabajar mucho, quedó realmente bonita. En el jardín pusimos muchas plantas y plantamos pinos alrededor de toda la valla. Gerardo, en los días libres, fue haciendo un precioso porche en la parte de atrás, donde pusimos la barbacoa, mesa y bancos de madera y también plantamos césped nuevo. Había columpios y poco después una enorme piscina que no tuvimos que comprar porque le tocó a Carol en un concurso infantil de dibujo, organizado por el Chanel 9 de TV.
Cuánto disfrutamos todos de aquella piscina en verano. Los niños invitaban a sus amigos del cole y en los fines de semana que no íbamos a la playa, se juntaban un montón de críos y se lo pasaban de maravilla. Carol tenía una "best friend" que era Lisa y vivía en una preciosa casa en Moorabin Rd. y el mejor amigo de Gery era Tony Maqueda, el hijo pequeño de nuestros amigos Rafael y Paquita. Él era compañero de Gerardo y murió después de volver nosotros a España y con ella me sigo comunicando por teléfono de vez en cuando.
Esta familia es una de las que se quedaron para siempre en Australia. Los hijos crecieron, se casaron y allí siguen. Paquita tiene ya siete nietos.
En fin, fueron años con mejor calidad de vida para todos, disfrutando no solo de todo lo que un lugar tan bello como Melbourne y alrededores nos ofrecía, sino también de unas casas bonitas y cómodas donde pasamos tantos buenos momentos y los niños disfrutaron muchísimo.
Recuerdo a Carol y Gery con las bicicletas yendo al colegio por la mañana. Se las regalamos para la comunión. Como era un colegio católico, todos los años había grupos entre 7 y 9 años que hacían la comunión y luego reunión y desayuno de los niños, familias, profesores, monjas y el cura. Todo muy bien organizado y bonito.
Los cuatro primos la hicieron juntos porque estaban dentro de esas edades y lo celebramos con todos nuestros amigos españoles en casa de los Frías con una gran barbacoa, música, juegos, muchos
regalos, en fin, una fiesta estupenda. Tengo fotos preciosas de ese día.
En Australia las niñas van con vestidos blancos pero cortos y las únicas que fueron "de princesas" con vestidos largos, como se acostumbra aquí, fueron Carol y Eva. Los mandaron, de Sevilla los padres de Elías y de Madrid llegó el precioso vestido de Mari-Loli. Las dos estaban muy lindas.
Los chicos van allí muy sencillos pero muy guapos. Nada de marineros o almirantes. Chaquetas azules y pantalón blanco, ropa que después pueden seguir utilizando.
En el próximo capítulo contaré un viaje inesperado de un par de meses a España, solo las mamás con los niños.
continuará...
domingo, 9 de marzo de 2014
Continúa el gafe en Sydney
Solo unos días después del accidente de Carol y cuando ya estábamos tranquilos porque la niña se había recuperado muy bien, me dice Gery: "mami, el pis me sale marrón". Lo miro y veo un poco asustada que es así y enseguida nos fuimos al Children Hospital aunque no pensamos que fuera nada serio.
Lo era y mucho. Le hacen distintas pruebas y al terminar nos dice el doctor que se tiene que quedar ingresado y nos pregunta si el niño había sufrido un susto recientemente. Le contamos lo de Carol y confirmó lo que pensaba, algo de lo que nosotros no teníamos ni idea.
Resulta que cuando un niño tiene un shock por algo que le haya asustado mucho, se puede producir una infección renal que en algunos casos puede ser grave, sobre todo en un niño pequeño porque si no se controla a tiempo con tratamiento y medicación, es posible que afecte a los riñones de por vida y al crecimiento normal.
Nos dijo que era un niño muy fuerte y eso era positivo porque estos casos se agravan si el niño es débil, o con poco peso y defensas, pero no nos podía decir cuántos días estaría ingresado y como era un hospital muy bueno pero público, yo no me podía quedar con él.
Se me partía el alma de pensar en cómo iba a reaccionar. Nunca se había separado de mí un solo día desde que nació y dejarle allí era terrible. Podía visitarle por las tardes y estar con él hasta la cena y hora de dormir. Esto era una felicidad al llegar, pero un suplicio a la hora de marcharme.
Cuando le dije que estaba malito y tenía que quedarse "un día o dos" para que le curasen, se puso a llorar y no había quien lo calmase. Eran habitaciones con varias camas-cuna y yo le animaba diciéndole que estaba con otros niños y unas enfermeras muy buenas para cuidarles, que había muchos juguetes...
pero nada, se agarraba a mi cuello y no quería soltarme: "mami no te vayas, no te vayas!!".
Así todos los días durante dos semanas. Las enfermeras me decían que no me preocupase y que se le pasaba al poco de irme, pero yo me quedaba mirando desde el jardín por los ventanales que había en la habitación, sin que él me viese y seguía llorando y llamándome durante un buen rato. Nunca se me olvidarán aquellos momentos. Era muy pequeñito y se sufre mucho. Si hubiera podido quedarme con él, sería diferente. Pero a todas las madres les pasaba lo mismo que a mí.
Al final tuvimos mucha suerte porque había niños más pequeños aún y muy graves y Gery superó en dos semanas algo que, según nos detalló el médico, podía haber tenido muchas complicaciones y él había vencido la infección en poco tiempo.
El día que le dieron el alta fue un día muy feliz para todos. Verle de nuevo en casa y completamente bien, era una alegría tan grande...
Volvió al colegio y todo a la normalidad, aunque cada día estábamos menos cómodos en esa ciudad y pensando más en volver a Melbourne cerca de la familia y amigos.
Y eso es lo que hicimos. Fueron seis meses en Sydney bastante negativos.
continuará...
domingo, 2 de marzo de 2014
Llegada a Sydney
El barco atracaba en Sydney y después en Melbourne, así que los primeros en desembarcar fuimos nosotros.
Yo me sentía fatal al despedirnos y enfrentarnos a una ciudad desconocida, pero había que tirar para adelante.
El Sydney que fuimos descubriendo poco a poco era realmente una ciudad preciosa, impresionante. Su bahía, sus playas increíbles, todo era espectacular, pero los primeros días no los quiero ni recordar, bueno sí, hay que hacerlo para continuar la historia.
Pasamos las primeras noches en un hotel mientras buscábamos un apartamento de alquiler.
Desde el primer día Sydney fue gafe para nosotros. Gerry se puso malito con una especie de ataques de asma que el médico nos dijo era muy común en niños por la humedad del ambiente y que si le volvía a ocurrir necesitaba vapor y había que tenerle en el baño durante un rato, con el grifo del agua caliente corriendo, hasta que empezase a respirar normal.
Encontramos un apartamento muy majo en la zona de Marrykville y Gerardo empezó a trabajar de camarero, (suplente), en un barco-restaurante muy bueno, (Capitan Cook), atracado en la bahía, pero a las pocas semanas tuvo que dejarlo y a buscar trabajo de nuevo y esta vez tardó más en encontrarlo y la situación económica era difícil.
Los niños iban a un colegio cerca de casa y yo busqué trabajo en las fábricas de alrededor que pudiera
compatibilizar con el horario del cole. Era una fábrica de camisas de hombre. Se me daba bastante bien porque Gerardo me había enseñado a coser a máquina y allí estuve durante unos meses.
Habíamos conocido a una familia española con dos niñas que iban al mismo colegio que los nuestros.
Tenían una casa con jardín a la vuelta de la esquina y Carol y Gerry iban a jugar allí muchos días.
Y ocurrió algo que no olvidaré mientras viva. Estaba yo recogiendo cosas por la casa cuando oigo a Gerry que me llama por el balcón: "Mami, mami, que a Carol le ha pillado un coche!!!"
Tenía solo cinco añitos y estaba muy asustado. Bajé corriendo y aterrorizada porque me decía entrecortado que estaba en la carretera con los ojos cerrados y que no se movía. Yo pensé lo peor y cuando llegué y la vi me quería morir. Enseguida comprobé que respiraba y me sentí algo mejor. Habían llamado a una ambulancia y aunque tardó poco en llegar, a mí se me hizo eterno y arrodillada junto a mi niña empecé histérica a gritar que por qué no venía.
En fin, fue terrible. Los niños estaban jugando en el jardín y cuando oyeron al carrito de los helados, cruzaron todos en un momento de descuido de la mamá de las niñas. Bajaba un coche, afortunadamente no muy rápido y no tuvo culpa ninguna porque Carol se le puso delante y no le dio tiempo a frenar.
Fue una gran suerte que pusiera las manos en el capó y solo la despidió hacia un lado sin llegar a atropellarla. Tenía muchos golpes pero ni siquiera una fractura de huesos. Abrió los ojos en la ambulancia y estaba tranquila viéndome a su lado.
En el Children Hospital la atendieron de maravilla y los médicos estaban asombrados de los huesos tan fuertes que tenía con la de rozaduras y golpes que había por todo el cuerpo. Le hicieron escáner de la cabeza y no tenía nada. No tuvo que quedarse internada y volvimos a casa pasadas unas horas.
Gerry se había quedado con la vecina y me lo trajeron a casa después.

Lo de Carol fue un milagro, pero aún nos quedaba otro gran susto que podía haber tenido unas consecuencias muy graves.
Pero eso será en el próximo capítulo...
sábado, 1 de marzo de 2014
Vuelta a Australia
Esta vez la salida era desde Cádiz donde teníamos que coger un barco hasta Tenerife y desde allí embarcar en el Galileo Galilei que nos llevaría a Australia.
Nos reunimos con Carmina, Elías y los niños en Cádiz y allí estuvimos unas horas recorriendo la ciudad hasta que llegase la hora de partir. Los primos estaban encantados de estar de nuevo juntos.
Hicimos las gestiones de transportar los equipajes del tren de Madrid y Sevilla al barco y estando en estas tareas conocimos a una familia extremeña que se iban a la gran aventura de Australia con su hijo y dos hermanas de ella. Nosotros "veteranos" y ellos primerizos, estaban muy interesados en saber detalles sobre el país y no nos separamos en todo el viaje.
Nos hicimos grandes amigos y después de casi 50 años, aún seguimos en contacto aunque ellos se quedaron allí para siempre.
Conce, Jose, su hijo Enrique, poco mayor que Carol y las hermanas de ella que luego se casaron allí con dos chicos muy buenos y majos, uno de la antigua Yugoeslavia y otro italiano. Fuimos a las dos bodas y lo pasamos muy bien. Ahora son ya abuelas y Enrique, (que me llamaba siempre tía África y lo sigue haciendo por @), se casó con una italiana y tiene dos chicos de casi 20 años.
Ellos no iban a Melbourne porque tenían amigos y trabajo en un precioso lugar de South Australia, (Mount Gambier), y allí siguen, formando una gran familia.
Jose, el pobre, tuvo peor suerte y murió muy joven de cáncer. Era un hombre fuerte y sano y con un trabajo duro pero bonito y sano también, talando enormes pinos en un bellísimo bosque cercano. Siempre al aire libre y con un color que daba envidia de verle, pero esa terrible enfermedad no perdona.
Tenemos preciosas fotos juntos en aquel bosque y en su casa. Íbamos de vez en cuando y ellos venían a Melbourne porque no había demasiada distancia y eran unas horas en coche.
MOUNT GAMBIER Y SUS PRECIOSOS LAGOS
Bueno, me he puesto a recordar a estos queridos amigos y me he olvidado del viaje.
En Tenerife también tuvimos casi todo el día libre hasta que zarpara el barco, así que estuvimos haciendo turismo por esa bonita ciudad canaria.
El Galileo Galilei no nos gustó tanto como el Fairstar. Muy bonito, muy grande, pero italiano y nada comparable a la organización y cuidado exquisito de la compañía inglesa P&O. Además tenía primera clase y turista, que era la nuestra, y estando en cubierta te encontrabas con carteles o pequeñas vallas que decían, "First class only", en fin, ésto y muchas cosas más que echábamos de menos del anterior viaje. El trato, el ambiente y hasta la limpieza era diferente.
Pero bueno, lo pasamos bien, siempre las tres familias juntos y disfrutando de las escalas que fueron muy similares aunque a veces cambiaba la ciudad en que atracaba el barco. En el caso de South África fue Dúrban y Johanesburgo en vez de Cape Town y el resto los mismos puertos.
En la próxima página contaré algo importante que no he mencionado aún. A Gerardo se le metió en la cabeza que él quería probar a vivir y trabajar en Sydney, una ciudad que siempre le había llamado mucho la atención y no hubo forma de disuadirle. Me decía que aunque fueran unos meses y luego ya veríamos. Pero a mí no me gustaba la idea de separarnos y a los niños tampoco. Con el carácter que tenía, al final tuve que ceder y fueron los seis meses peores que recuerdo de los años en Australia.
continuara...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)









