También era bonito estar juntos y compartir cómo había sido el día de trabajo. Gerardo era el que regresaba más tarde, al terminar las cenas en el Hotel Southern Cross.
Los primeros meses, al ser invierno, algunos fines de semana nos quedábamos en casita y mis cuñados Carmen y Pepe venían a comer o merendar con nosotros y cuando hacía buen tiempo nos íbamos a los Montes Dándenongs a las estupendas barbacoas que hay allí instaladas, nos llevábamos ricas viandas y pasábamos el día en aquellos bellísimos parajes.
Es increíble la cantidad de lugares de ensueño que hay alrededor de Melbourne y todos ellos cuidadísimos con facilidades de todo tipo para el disfrute de familias. Si no llovía era el mejor plan en invierno y en verano
las maravillosas playas.
Yo me quedé embarazada enseguida y mi hermana dos meses después, pero seguimos trabajando unos meses más porque no teníamos molestias y lo llevábamos muy bien.
Empezamos a pensar en cambiarnos a otra casa más grande antes de que llegasen los nuevos miembros de la familia y encontramos una estupenda con mucho jardín tanto en la parte delantera como en el backyard,
precioso pero demasiado jardín que, a veces, si no había tiempo para cortar la hierba, etc., parecía una selva, pero lo disfrutábamos mucho.

Recuerdo que había un banco de piedra casi cubierto por un árbol de passion fruit, aquí lo llaman maracuyá,
y cuando era la época se llenaba de esa fruta exquisita.
Todas las dependencias de esa casa en Hawthorn Rd., eran grandes, los dormitorios, el salón, la cocina, el baño...
Habíamos hecho un buen cambio y también la compartimos los cuatro durante varios años. Era antigua y
preciosa y también amueblada.
Un recuerdo divertido fue la primera vez que vi al primer animalito autóctono, un wombat que se parece a un osito pequeño y peludo. Son inofensivos pero yo, que jamás los había visto, me llevé un susto tremendo al
llegar en el coche a casa con Gerardo. Entrábamos por un callejón de la parte de atrás de las casas donde
estaban las puertas para los coches y mientras él lo aparcaba en el backyard yo veo avanzar hacia mí ese
bicho y yo: "!!Gerardo, Gerardo, mira lo que viene por ahí!!"
Salieron los vecinos australianos riéndose, lo cogieron, me lo acercaron y cuando me explicaron que era un pet que tenían en casa, me lo pusieron en los brazos para que se me pasara el susto. Era suave y lindo.
continuará...

Recuerdo que había un banco de piedra casi cubierto por un árbol de passion fruit, aquí lo llaman maracuyá,
y cuando era la época se llenaba de esa fruta exquisita.
Todas las dependencias de esa casa en Hawthorn Rd., eran grandes, los dormitorios, el salón, la cocina, el baño...
Habíamos hecho un buen cambio y también la compartimos los cuatro durante varios años. Era antigua y
preciosa y también amueblada.
Un recuerdo divertido fue la primera vez que vi al primer animalito autóctono, un wombat que se parece a un osito pequeño y peludo. Son inofensivos pero yo, que jamás los había visto, me llevé un susto tremendo al
llegar en el coche a casa con Gerardo. Entrábamos por un callejón de la parte de atrás de las casas donde
estaban las puertas para los coches y mientras él lo aparcaba en el backyard yo veo avanzar hacia mí ese
bicho y yo: "!!Gerardo, Gerardo, mira lo que viene por ahí!!"
Salieron los vecinos australianos riéndose, lo cogieron, me lo acercaron y cuando me explicaron que era un pet que tenían en casa, me lo pusieron en los brazos para que se me pasara el susto. Era suave y lindo.
continuará...


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