...más o menos donde lo dejé la última vez que escribí sobre nuestros primeros meses en Melbourne.
Yo seguía encantada con mi nuevo trabajo alternando media jornada en el hospital y después las clases para auxiliar de enfermería. Yo me quedaba alucinada de ver las condiciones inmejorables que había en Australia para cualquier tipo de trabajo, ("igualito" que en España). Te pagaban un buen sueldo completo por trabajar media jornada de ayudante de enfermera y encima te daban clases que te preparaban para los exámenes en el Queen Victoria Hospital de la city y si los aprobabas continuabas allí los estudios y prácticas para obtener el título de enfermera en dos años, o sea que estudiabas una profesión y encima te pagaban un sueldo completo.
Es verdad que en aquella época estaban muy necesitados de profesionales en distintas ramas, pero hoy día que está el país mucho más poblado sigue habiendo muy buenas condiciones en todo tipo de trabajos. No hay paro y el que no trabaja es porque no quiere y el pago por desempleo no tiene tiempo límite aunque si te ofrecen un empleo acorde con tus conocimientos y no lo aceptas, te lo retiran inmediatamente. Además son muy exigentes con el cumplimiento al cien por cien en el trabajo y el que no lo hace va fuera, pero está claro que es un país de oportunidades y un nivel de vida muy alto, incluso por delante de EE.UU.
Mi hijo Gerry vive allí hace varios años y ha tenido siempre trabajos muy buenos, bien pagados y pudiendo elegir el que prefería o más le interesara y cuando no trabajaba cobraba el paro desde el primer día. Ahora tiene un restaurante especializado en carnes y "take away" y le va muy bien aunque trabaja duro porque nadie regala nada, pero está encantado.
Yo tuve también en el pasado la oportunidad de terminar mis estudios y tener una nueva profesión en la que estaba muy interesada, pero Gerardo me lo impidió después de un año preparándome en Greenvalley y cuando ya estaba a punto de hacer los exámenes en el Queen Victoria. Estábamos haciendo planes para casarnos y para él no entraba en esos planes que su novia estuviera con estudios y trabajos "liberales" allí y acá, que no pudiera controlar y con turnos rotativos de guardias nocturnas, en fin, el clásico machista español y yo tuve que elegir entre continuar la relación o romperla y seguir con lo de enfermera. !Y ganó él!
La que no lo entendía y me echó la bronca fue la Matron de Greenvalley cuando se lo comuniqué. Australiana, independiente y soltera, no comprendía que no pudiera seguir adelante con una profesión interesante en un futuro próximo y en la que yo había puesto esfuerzo y empeño, porque a mi novio no le parecía bien.
Poco antes de todo esto había ocurrido algo muy triste para Gerardo y su hermano Pepe y fue la muerte de su madre y en esas circunstancias no tuve el valor de hacerle frente al asunto.
continuará...

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