Al ser la mayor de cuatro hermanos la sacaron del colegio y tuvo que ocuparse de la casa, comidas, hermana pequeña, en fin, de todo porque el padre tenía que ir a trabajar el campo y enseguida encontró una viuda con la que se casó y las cosas en vez de mejorar empeoraron porque no era buena persona y sólo se ocupaba de sus dos hijos, pero los cuatro del marido ni la importaban ni cuidaba de ellos. Mi madre no pudo volver al colegio y era la Cenicienta de la casa.
Nos contaba siempre que fueron años muy duros y tristes y en cuanto cumplió los 16 años se vino a Madrid con una prima suya a servir en una casa de interna y tuvo suerte porque dio con una familia buena que le cogió mucho cariño. Estuvo con ellos varios años y de allí salió para casarse el mismo mes que cumplía 21.
Como el padre murió tres meses antes, se casó de negro con un precioso vestido, mantilla y peineta que le dejó la señora y que la trató siempre como una hija o familiar. La conocía desde que era muy jovencita y mamá le había contado todo lo que tuvo que pasar con la madrastra durante muchos años.
Se casaron en la iglesia de Sta. Teresa y Sta. Isabel en la glorieta de Iglesia en Chamberí, el barrio donde vivió desde que llegó a Madrid. La casa de la familia para la que trabajó estaba en la calle Covarrubias junto a Luchana y en esa bonita zona se desarrolló siempre la vida de mis padres y sus hijas. Primero cogieron un piso en Cardenal Cisneros donde nacieron mis hermanas y después se trasladaron a Luchana donde nací yo poco después de comenzar la guerra civil.
Hubo un paréntesis de tres años cuando papá nos llevó a Valencia para alejarnos de los terribles bombardeos que estaba sufriendo Madrid y acercarnos más a la zona donde estaba él entre Teruel y Valencia.
Esos tres años en Burjasot, de los que yo no recuerdo nada, pero mamá y mis hermanas me han contado todo, fueron razonablemente buenos y tranquilos. Vivíamos en una casa grande y bonita porque no éramos sólo nosotras ya que la tía Candi, la hermana pequeña de mi madre, a la que se trajeron del pueblo nada más casarse mis padres, vivía en nuestra casa con su niña, (la prima Merce), porque el tío Benito estaba en el frente,
así que todas las "chicas" estuvimos allí hasta que terminó la guerra y una más que se añadió porque mi tía estaba embarazada y nació otra África en Burjasot.
La República perdió la guerra, los ganadores nos expulsaron de la casa y las dos madres con las cinco niñas
subieron a un tren que tardó tres días con sus tres noches en llegar a Madrid, cargadas con las pocas pertenencias que podían llevar consigo. Mi padre fue detenido como preso político, (tenía el grado de capitán), junto con cientos de republicanos en la gran redada del puerto de Alicante.
Allí comenzó la etapa más dura y triste de nuestras vidas, que ya he comentado en anteriores páginas, pero
aquel viaje en tren y cómo fue la llegada a Madrid, es importante recordarla.
continuara...





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