Carmina estaba muy contenta en su trabajo con los Korman que hablaban bien español y no tenía problemas
para entenderse con ellos y además eran un encanto de familia, pero estábamos muy lejos una de la otra y nos veíamos poco, sólo cuando coincidíamos en los días libres y salíamos juntas con los novios, además cuando iba a Greenvalley le gustaba mucho el lugar donde yo vivía y trabajaba, el paisaje, el ambiente, la independencia y condiciones de trabajo y sobre todo la posibilidad de estar juntas, así que hablamos de que yo me iría enterando si había alguna vacante que se adaptase a ella y así fue porque en el llamado "pantry" donde se preparaban las comidas frías, ensaladas y postres que estaba junto a la cocina, necesitaban más personal y como ella ya se apañaba mejor con el inglés y además esa labor era sencilla y no requería demasiada comunicación, hablé con el encargado de personal y fue enseguida a la entrevista.
No fue fácil para ella plantear en su trabajo que se marchaba y Mrs. Korman se llevó un gran disgusto pero
comprendía que quisiera estar con su hermana, y siguieron manteniendo el contacto durante mucho tiempo.
Era estupendo vernos todos los días y pasear juntas por aquel precioso entorno en momentos en que estábamos libres las dos. Elías y Gerardo venían a buscarnos y nos íbamos los cuatro a la ciudad al cine o a pasear por la orilla del río Yarra y los maravillosos parques que hay por el centro de Melbourne, (la llaman la ciudad de los parques).
También nos reuníamos por las noches, cuando terminábamos nuestros respectivos trabajos, en el salón o en el office de la residencia para ver la tele y tomarnos un "Milo".
Su edificio estaba muy cerca del mío y nos trasladábamos de uno a otro en un momento y ella también tenía una habitación individual con baño tan maja como la mía.
Y allí estuvimos las dos hasta que nos casamos en agosto de 1964. Una doble boda muy bonita en la Catedral de St. Patrick.
Pero eso es otra historia...
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