sábado, 31 de agosto de 2013

Un tranvía llamado...!Lisboa!

Siempre me han gustado los tranvías desde que los veía pasar por mi calle cuando era pequeña, pero han desaparecido de casi todas las ciudades del mundo y los que quedan son un par de líneas para turistas como pasa en Oporto, pero en Lisboa los ves por todas partes y se utilizan como un transporte público más.
















                                                       


Ese pequeño tranvía de madera con las ventanas libres de cristales para disfrutar del aire y el traqueteo por las estrechas calles empinadas, !!qué gozada!! El último que cogimos ya por la noche, lo conducía una chica
con una gran melena rizada y manejaba la manivela a toda mecha. Fue un precioso paseo por el antiguo y bonito barrio de Alfama y mi nieto y yo en los asientos delanteros lo disfrutamos como si los conductores fuéramos nosotros. Qué lástima que en Madrid no hayan dejado ninguno.

Lisboa es una preciosa ciudad, esas casas con las fachadas alicatadas de azulejos todos diferentes y lo mismo en barrios principales que en los humildes. Este arte portugués del azulejo es alucinante y los artesonados en azul y blanco con paisajes, etc., que te encuentras en palacios, iglesias o la estación central de Oporto, a mi me dejan con la boca abierta y me impresionan más aún que algunas de las buenas pinturas de grandes maestros.

También es impresionante el vasto y anchísimo río Tajo que hemos cruzado varias veces camino de la playa por el no menos impresionante y bonito "Puente 25 de Abril", que se parece mucho al de San Francisco en color y estructura, aunque no es tan largo.

Las playas de la Costa de Caparica son bravas y espectaculares con olas altas y sólo te puedes bañar en la orilla o muy cerca, pero también las hemos disfrutado mucho y no digamos el montón de surferos que hay siempre cabalgando las blancas crestas.

¿Y la gente? Los protugueses son un encanto, siempre amables, sonrientes y dispuestos a atenderte y explicarte cualquier duda o pregunta que les hagas. No me extraña que a mi hermana Lola le gustase tanto este país y repitiese sus vacaciones en varias ocasiones.

Bueno, y Sintra es ya un capítulo aparte. Una pequeña ciudad tan bella que parece de cuento de hadas. Si la recorres a pie te encuentras calles, casas y rincones únicos vayas por donde vayas. Altos muros muy antiguos con enormes enredaderas colgando y bosques interminables rodeando todo el lugar. Los reyes de entonces supieron elegir un buen sitio para edificar sus palacios.

Un día maravilloso en un lugar donde me gustaría estar muchos, muchos días.

                                                    En algún momento puede que lo haga. ¿Por qué no?
   
                                                       

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