martes, 6 de agosto de 2013

Todo puede mejorar...

...y así fue a partir de volver papá a casa. Como era un buen conductor y mecánico, encontró enseguida trabajo y mamá no tuvo que lavar nunca más la ropa de nadie mas que la de su familia que ya era bastante, en aquellas antiguas tablas de madera.


Su primer trabajo fue con un camión cuando se estaba construyendo el Cristo de los Àngeles  y recuerdo que de vez en cuando pasaba por casa si le pillaba bien la ruta para que cargasen o descargasen, porque sabía la ilusión que me hacía subirme con él unos minutos y hasta me daba una vuelta a la manzana.

Más adelante mejoró el trabajo, sueldo y condiciones conduciendo autocares que hacían rutas por Madrid y provincias y que a veces eran alquilados por productoras de cine español o extranjero para llevar personal de un lado a otro de los rodajes y en ocasiones trabajó de figurante en algunas películas con lo cual ganaba un pequeño dinero extra que siempre venía bien. Además, como sabía lo cinéfila que era su hija pequeña, se hacía fotos con los actores y me las traía al volver y yo, encantada, se las enseñaba a todo quisqui.

Pasados unos años trabajó con los modernos autopullman de Viajes Meliá y viajó por toda Europa, ( en una ocasión se llevó a mamá a París con él).

Mandaba postales de todas las ciudades y países que visitaba y yo las tengo colocadas en álbumes.
También me traía las etiquetas de los hoteles, algunas son verdaderas joyas que también tengo colocadas en un álbum.                                                                                                                                
                                                                                                                                             
Mi hija conserva la maleta con la que viajaba y tiene algunas muy bonitas y antiguas pegadas.              
                                                                                                                                                 
Su último trabajo fue en Sevilla conduciendo un autocar que llevaba a los trabajadores de la base de Morón de la Frontera.

Mi madre tenía todo preparado para ir a pasar con él la Feria de Abril y unos días antes se puso muy enfermo y tuvo que regresar a Madrid. Tenía cáncer de pulmón y murió tres meses después. Fue siempre un fumador empedernido y nunca consiguió dejarlo a pesar de que los médicos le advirtieron varias veces de lo mal que tenía los bronquios.

Tenía solo 56 años. Tan guapo, ( se parecía mucho a Robert Taylor), tan activo y trabajador y se fue cuando más podía disfrutar de la vida, cuando ya no vivíamos en el piso pequeñito y nos habíamos cambiado a otro grande y bonito en una zona estupenda de Madrid.

De esta mejor época hablaremos otro día...

1 comentario:

  1. Y como la vida es misteriosa, yo no le conocí, pero si mí padre, que también era conductor de autocares y por esas cosas de la vida... yo comparto contigo, el tener la mejor colección de postales de todo el colegio, el saber anécdotas de los actores...
    El saber que existe un mundo más allá de la pequeña España que teníamos entonces.

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