Una noche y casi dos días en esta bonita ciudad que no conocía.
El pretexto era el Parador de San Marcos, que por sí sólo ya merece el viaje, pero además disfruté de otros lugares y momentos muy especiales.
Cuando llegué a la gran plaza, paseando por la orilla del río Bernesga, me dejó impactada la bellísima y larga fachada, (casi 100 metros), de lo que fue el antiguo Convento de San Marcos, s.XVI-XVIII.
El edificio es un ejemplo del arte gótico-plateresco que vas descubriendo de un extremo a otro, como si fuera una monumental serie de esculturas que no deja de asombrarte mires donde mires.
Al final, a la derecha, te encuentras con la iglesia y convento de San Marcos que no pude visitar porque estaba cerrada por obras.
A través de los siglos fue Escuela de Veterinaria, hospital penitenciario, prisión militar, (Quevedo estuvo allí prisionero cuatro años), y también Casa de Misiones de la Compañía de Jesús.
Como Parador es una auténtica maravilla y tanto el exterior como el interior creo que supera a todo lo conocido y visto en los catálogos de Paradores de España.
Aparte de la decoración con muestras artísticas y elementos con muebles antiguos preciosos y que te encuentras por todas partes, como las lindas cunas del s.XVI, recuperación de tallas de madera, pinturas flamencas y tapices impresionantes, están los claustros y jardines de la planta baja y los de la planta superior.
No me cansaba de pasear por allí y tengo fotos estupendas. Había comido muy bien antes de llegar y a esa hora de calor y siesta no había nadie por allí y tenía el Parador para mí sola.
Mi habitación con cama alta y dosel, preciosa y cómoda, con un balconcito que daba al río y dormí como una reina.
Al día siguiente me fui a patear la ciudad. Me habían recomendado que no dejase de ver la Colegiata y Real Basílica de San Isidoro, s.XI-XII, que se considera el complejo de monumentos más valioso del románico español. Me gustó mucho todo lo que se conserva razonablemente bien del exterior y espacios muy bellos del interior, sobre todo el Panteón de los Reyes y sus espléndidas pinturas.
La Catedral otra maravilla. Tuve la suerte de que había concierto de órgano de Bach y disfruté mucho del tiempo que estuve allí. Es curioso pensar que yo no suelo ir a ninguna iglesia, pero cuando se trata de joyas de la arquitectura con siglos de antigüedad, como son las catedrales, no me pierdo una, vaya donde vaya. Esta de León tiene las vidrieras más bellas que jamás he visto y además tantas y tan variadas que es asombroso y admirable.Camino de la Catedral me encontré un bello edificio que me llamó
mucho la atención. Pregunté y me dijeron que era la Casa Botines de Antonio Gaudí. Por lo visto una de las pocas joyas que el gran arquitecto construyó fuera de Cataluña. Tiene 365 ventanas, una por cada día del año. Es de la Diputación de León y entonces no se podía visitar pero sí admirar su exterior. Parece salido de un cuento de hadas.
La Plaza Mayor también me encantó, en fin, un par de días estupendos en León.
Una ciudad con muchas joyas dentro.






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