Mi segunda escala fue estupenda y a mi aire.
Génova es una ciudad preciosa y con muchos lugares interesantes e históricos que ver y disfrutar.
Al bajar del barco en vez de encontrarte con el clásico puerto enorme de donde te sacan los autobuses lanzadera, lo haces directamente a la Estazione Marítima que parece un aeropuerto antiguo y sales a una bonita plaza con una fuente y una gran hélice de barco en el centro.
Yo llevaba ya mis apuntes de internet con lo más interesante de la ciudad y pregunté al personal de la Estazione cómo llegar a la Plaza Ferrari, que es el centro de donde salen todos esos lugares antiguos que quería conocer y patear.
Me dijeron que cruzase el puente y cogiera el bus 20 o el 18. Eso hice y le pedí al conductor, en mi jerga italiana, que me avisara al llegar allí, pero no hizo falta porque enseguida un par de señoras italianas me dijeron que se bajaban allí mismo. En Italia da gusto porque no te hace falta tirar del inglés y nos entendemos estupendamente en su idioma.
Llegué a la gran Plaza Ferrari con su preciosa fuente en el centro y rodeada de bellos e importantes edificios: el Teatro de la Ópera Carlo Felice, el Palazzo Ducale, soportales con bellos arcos y columnas y un poco más abajo la Catedral de San Lorenzo a la que llegas por una calle muy explotada para turistas, pero muy bonita y con un ambiente increíble toda esa zona.
La catedral impresionante, tanto el exterior como el interior, aunque la imagen no le hace justicia.
Luego sigues caminando hacia abajo y te encuentras con una zona más tranquila y muy antigua, plazuelas con pequeñas iglesias y algunos edificios muy antiguos y preciosos, con ventanas y terrazas que me recordaban a Venecia. Sobre todo la Piazza de San Mateo es especial, casi medieval y me quedé por allí un buen rato.
Y así llegas al llamado barrio Caruggi con sus calles estrechísimas por donde no te cansas de caminar y fotografíar. ¡¡Es todo precioso!!, como volver siglos atrás en el reloj del tiempo
Pero llega el momento de regresar y todo lo que has bajado hay que subirlo en cuesta arriba muy pronunciada. Vas despacio y un poco cansada pero feliz de todo lo que estás viendo y disfrutando a tu aire y con todo detalle.

Cuando llegué de nuevo a la Plaza Ferrari pregunté a unos policías por la casa de Colón y tuve la suerte de que no estaba muy lejos. Me indicaron unas torres que se veían al fondo de una larga calle y me dijeron que allí mismo estaba la casa.
Otra calle preciosa la que te lleva hacia el castillo, con casas y edificios muy antiguos a ambos lados, cafés y pequeños restaurantes.
Del castillo queda poco más que las dos altas torres y parte de los muros, pero es uno de los emblemas de la ciudad. Son "Las Puertas de Génova" y nada más cruzarlas allí están las ruinas de la casa de Colón de la que sólo queda una pequeña parte, pero sin embargo se conserva bastante bien la zona del patio y jardín, con su pozo en el centro y rodeado de pequeñas columnas muy bonitas.
El interior de lo que queda de la casa te impresiona. Una pequeña estancia al entrar por el pasillo, a la derecha y luego unas viejas escaleras que te llevan a la parte de arriba.
Poco que ver, pero histórico e interesante.Pregunté por el puerto, donde hay un galeón muy antiguo que me hubiera gustado ver, pero tanto eso como el precioso puerto de pescadores en la zona de Boccadasse, que me apunté en la lista después de verlo en internet, quedaba lejos y aunque salí muy temprano, las horas habían pasado sin sentir y tenía que regresar a bordo antes de las tres de la tarde porque el barco zarpaba a las cuatro, así que me cogí de nuevo el bus en la Plaza de Ferrari para no quedarme en tierra.
Próxima escala CIVITAVECCHIA.



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