miércoles, 12 de agosto de 2015

Berlín II


Última página sobre mi escapada a Berlín.

Gran parte de este día lo dediqué a visitar y fotografiar lo que queda del famoso y triste MURO que tanto sufrimiento causó durante décadas, con las familias separadas entre el Berlín Este y el Occidental.

Hay varias partes del muro que se conservan en distintos puntos de la ciudad, pero la más popular es ese espacio con graffitis, algunos de ellos verdaderas obras de arte, por eso se llama el "Mourer Gallery"

Está frente al Berlín Arena y junto al río Spree que serpentea por toda la ciudad, una zona muy bonita porque los barcos que te dan paseos por su cauce tienen allí una de las paradas junto a un pequeño y bonito restaurante con terraza donde comí al sol de la tarde después de que mis ojos y la cámara, (que echaba humo), hubiesen absorbido toda la esencia de ese lugar.

Cuando bajé del bus lo primero que vi fue el más famoso graffiti, el del beso entre Brezhnev y Honeker en la celebración del 30 aniversario de la RDA en 1979.
                                                                     
Y por lo visto, la costumbre es que allí se hagan fotos las parejas besándose. Yo, como no tenía nadie a quién besar, le lancé un beso al guapetón chaval que me hizo la foto. Y luego unos japoneses me pidieron que me hiciera una con ellos, (les debí recordar a su abuelita nipona).
                                                                  Ahora queda por tirar el muro de la Merkel.                                                                  

En fin que me lo pasé muy bien y estuve horas por allí, recorriendo uno a uno los preciosos graffitis que hay a lo largo de más de un km.

Después de comer en aquella bonita terraza, cogí el barco durante una hora y pasé por puentes y lugares verdes en las orillas que, desde el barco, tienen una mejor y diferente perspectiva. Ese paseo fue el broche de oro a una tarde espléndida con una temperatura ideal.

El siguiente y último día estuve por la zona del la Plaza de Brandenburgo y el Museo del Holocausto.

Luego me fui caminando por la bonita y gran avenida en la que hay edificios impresionantes como la Universidad de Ciencias, el Museo Altes, s.XIX, ahora cerrado, con sus incontables columnas y su gran explanada de césped con mucha gente joven sentada y al cruzar el río te encuentras con el más
impresionante de todos, que es la catedral de Berlin.

Llegué cansada a Alexanderplatz, donde tenía que coger el bus al hotel, pero mereció la pena.

También vi de pasada, pero no me bajé, el famoso y poderoso Bundestag. No me interesaba pasear y fotografiar el lugar donde mueve los hilos la Kaiser-Merkel, que me cae fatal.

En fin, una interesante escapada a una no menos interesante ciudad.

Hay muchas cosas que me dejo en el tintero porque no terminaría nunca, pero hay cientos de datos sobre este Berlín, que vas oyendo por el pinganillo que te dan al subir al autobús, (21 idiomas), y que va narrando todos los detalles de cada calle y lugar por donde vas pasando.


                                                                AUFIDERSEN, BERLÍN!!!






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