domingo, 2 de noviembre de 2014

Flores de ida y vuelta...



...al cementerio de La Almudena.

Ayer estuve caminando por este laberinto más de dos horas !y no conseguí encontrar el nicho de los papás!

Hace tiempo que no iba, (los cementerios no me gustan demasiado, sobre todo desde la última vez que me fui un día cualquiera de diario y no había un alma), por eso me animé, era 1º de noviembre, estaría lleno de gente y además hacía un día espléndido.

Total que compré en el barrio unas "siemprevivas" moradas, que se conservan bonitas mucho tiempo, y volvieron a casa conmigo. Bueno, dejé una rama en la tumba de Tierno Galván y otra en la mano de la escultura de Lola Flores.

Vamos, que me encontré y pasé por todas las sepulturas de ilustres y famosos finados, menos por la de los abuelos Julián y Dora.

Hice el mismo recorrido de siempre, (o así lo creía yo), pero me debí de despistar y llegué hasta la parte alta del cementerio. Volví hacia abajo y recorrí filas y filas de nichos, rotondas y rotondas y aunque vi el número 200 varias veces, no era la sección que yo buscaba y no recordaba, la número 10, de la que me informaron en la oficina al salir. Ahora también tengo el mapa señalado y el próximo finde volveré.

Por cierto ocurrió algo, entre divertido y metedura de mata,
cuando estaba cerca de la de Tierno Galván, pero no la localizaba y mirando alrededor veo a una abuela, la hija y las nietas, las cuatro muy pijas y muy arregladas, junto a unas sepultura. Yo que iba ya muy cansada les pregunto si sabían dónde estaba y se me vuelven muy serias y con mala cara, "!no tenemos ni idea, señora!".

Entonces miro aquel lugar y resulta que era el monumento a la falange de la División Azul, con una gran bandera de metal, "ondeando al viento" y con la gallina franquista en el centro, (bueno, el águila, yugo, flechas, etc.), y comprendí la reacción del cuarteto fascistoide.

También me imagino sus comentarios cuando me alejé. "!!Preguntarnos a nosotras por ese rojo socialista!!"

Siempre he pensado por qué el viejo profesor, alcalde de Madrid, fue enterrado en La Almudena en vez de el Cementerio Civil. Era agnóstico y socialista. Bueno, mi padre también y está allí mismo.
Quizá él hubiera preferido el civil, pero nunca hablamos de ello, que yo recuerde.

Una mañana de sol, cansancio y un poco de hambre porque me dieron casi las cuatro en la gran caminata y llegué a casa a las cinco. Menos mal que me eché al bolso un par de polvorones que compré hace unos días en el super. !Ya estamos en la pre-Navidad!

Iba a pararme a comer algo en Manuel Becerra, pero ahora llega el metro hasta La Almudena y aguanté hasta casa.

Las flores de ida y vuelta llegarán a su destino la próxima semana...


No hay comentarios:

Publicar un comentario