...los juegos en la calle de la posguerra eran divertidos pero la nostalgia de la infancia no quiere decir que aquello fuera jauja, la realidad es que no sé cómo estamos aquí para contarlo.
Eran malos tiempos en todos, pero todos los aspectos. Los niños jugaban en la calle porque no tenían otro lugar donde hacerlo, casas pequeñas, (algunas no llegaban a veinte metros cuadrados), oscuras que daban a minúsculos patios y cuando llegaban las restricciones de luz aquello era la boca del lobo. Había un artilugio que se llamaba "Petromax" y que se componía de una botella con gasolina, una mecha y en el tapón una corona de metal con agujeritos por donde salían unas pequeñas llamitas, vamos un cocktel molotov con el que podíamos haber salido volando en cualquier momento o descuido.
Pero es curioso que ésto y muchas más cosas un tanto penosas que vivíamos en el día a día, no nos ponían tristes y lo vivíamos con la naturalidad y alegría de lo cotidiano. No nos quejábamos de nada, era lo que había, lo aceptábamos y sabíamos disfrutar de una pelota de goma , con suerte ,o de otra de papel de periódico atada con una cuerda. A mí la pelota me encantaba y me gustaban más los juegos de chicos que los de las chicas que me aburrían porque no salían de las muñecas o las cocinitas, siempre mamás o amitas de casa y me iban más las carreras del "rescate", las pistolas hechas con pinzas de ropa y que disparaban a toda mecha los güitos de las cerezas, las bolas de cristal de colores para jugar al "guá", las tabas que eran pequeños huesos de la rodilla de cordero, las chapas que preparábamos con la cara de ciclistas, (el mío era siempre Bahamontes), un cristal redondeado a base de frotarlo contra el bordillo de la acera y luego masilla alrededor. Con todo esto cogía peso y hacíamos carreras de "bicis" por el bordillo de la acera y si te salías de la "carretera" perdías.
En otro momento hablaré de la variada fauna que nos acompañaba en las casas por mucho que las mamás
limpiasen y combatiesen a los intrusos, unos intrusos que los niños de hoy día no aguantarían, gritarían y armarían la de san Quintín sólo con verlos o escucharlos, pero eso es otra historia...


Fabuloso QK. ¿Sabes en qué se diferencia tu blog de los de la inmensa mayoría..? Sí, claro que lo sabes.
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