viernes, 1 de abril de 2016

Castillo de GALA-DALÍ


Al día siguiente me cogí el tren de cercanías para ir a Púbol y me encontré con que era un apeadero y el pequeño pueblo donde está el castillo se encuentra alejado y sin apenas medio de transporte.

Pregunté en el bar si había algún taxi y sí, había UNO pero tenía que llamar a casa del taxista para que viniera. Me dieron el número y después de un buen rato llegó y me pudo trasladar hasta allí.

Me dijo que para volver no iba a ser fácil porque hay autobuses muy de tarde en tarde que paran en la gasolinera de la carretera que estaba cerca del pueblo.

La gente va en coches particulares o autobuses de turistas con visita programada, así que yo, que fui por mi cuenta, me encontré con algunas dificultades horas después y que se convirtieron en una pequeña aventura que contaré al final de la página.
 

                                                                       


Por el pueblo no pueden entrar coches, así que me dejó junto a un caminito desde el que se veía el castillo y pensé que después seguiría la misma ruta para salir a la carretera y gasolinera, (pero la historia no fue así).
                                                           
Bueno, concentrémonos en el castillo. Llegué enseguida y había un pequeño grupo esperando para la visita guiada. Era en catalán pero me enteraba de todo, o casi.

Qué lugar!!! Antes de entrar te encuentras en un jardín daliniano asombroso, con aquellos enormes elefantes de larguísimas patas de jirafa y pezuñas de crustáceo por todas partes, con los que Dalí quiso representar una senda de elefantes entre las plantas. El estanque al final del jardín, que antes fue la piscina de Gala, con unas figuras ornamentales muy antiguas que Dalí descubrió en el solar de un palacete de Figueras y que compró y se llevó al castillo. Él incorporó un surtidor y una gran cabeza de pescado que es otro gran surtidor de agua y además muchas, muchas pequeñas cabezas de colores distintos con la cara de Wagner, que era el único músico que los dos admiraban, ("lo que componía Wagner era música, lo demás ruido").

También le hizo a Gala un gran banco de piedra con dos enormes flores de lis en el respaldo con desconchones pintados para que parecieran antiguos. Lo de la flor de lis lo plasmaba en muchas de sus obras por los "delirios de grandeza" que siempre tuvo y que al final de su vida consiguió hacerlos realidad ya que el rey Juan Carlos le concedió el título de Marqués de Dalí y Púbol.

Ese jardín de pura fantasía nos reservaba la sorpresa al final de la tarde, después de terminar la visita, de ver a los elefantes, con su trompas hacia arriba, convertidos en surtidores de agua. Fue increíble.

La guía te va explicando con todo detalle la historia del castillo cuando lo compró Dalí para Gala y todo lo que fueron incorporando los dos a nivel mobiliario, decoración, pinturas, esculturas, etc.,

Ella era su musa y en los años que estuvieron juntos fue cuando este genio polifacético desarrolló su gran y mejor obra al máximo.



Todo está lleno de objetos y cosas geniales que él hacía para ella: un juego de ajedrez de bronce en el que las figuras son los dedos de ellos dos, un "trono-sillón para su reina", con el nombre de Gala en letras doradas, puertas abiertas pintadas en las paredes, las famosas sillas de respaldo altísimo, grifos dorados en la bañera con forma de cabezas de dragón, almenas pintadas en el techo, como las que hay fuera del castillo, un precioso crucifijo en una especie de altar que parece de plata labrada y resulta que lo hizo Dali totalmente con papel de aluminio, una enorme puerta de iglesia que mandó traer desde Toledo y que está fijada a la pared pero solo se abre una puertecita pequeña en la parte de abajo y mil cosas más que sería muy largo de contar.

En el garage hay un antiguo Cadillac , que es el que llevó el cuerpo de Gala cuando murió, del hospital de Gerona hasta el castillo, porque Dalí no quiso que la metieran en un coche fúnebre.

Me impresionó ver en el tocador que hay en el baño, uno de sus lazos negros de terciopelo que llevaba casi siempre recogiendo su pelo, que aparecen en varios de sus cuadros y tantos y tantos objetos personales que allí hay, sobre todo de ella, pues el castillo era su retiro personal y donde le gustaba vivir.                

Dalí iba y venía, previa llamada a Gala, pero para ella era su reino particular donde recibía a sus amigos y !amantes!.

En fin, dos genios, cada uno a su manera, que se encontraron, se amaron y se complementaron y que dejaron sus huellas en este precioso lugar de Púbol.

Cuando salí estaba cayendo el sol y me di una pequeña vuelta por ese minúsculo pueblo donde los pocos vecinos, casi todos de edad avanzada, se sientan a charlar a la puerta de sus antiguas casitas.

Comí algo en la terraza de un bar cercano y me dispuse a coger el camino hacia la carretera general y la gasolinera para esperar al
autobús, pero me despisté y el que yo creía que era el mismo que me llevó hacia el castillo, resultó que no lo era y aquí llegó la aventura de este viaje.

Me pongo a caminar y como a los lados había olivos y era muy parecido, sigo andando tan contenta porque hacía una tarde preciosa, hasta cogí algunas flores, (como Caperucita), menos mal que no salió ningún "lobo" y caminaba, caminaba pensando: "qué bonito es el campo y la naturaleza", pero la carretera general no aparecía, aunque a lo lejos escuchaba los coches y camiones pasar. No me daba cuenta que ese camino no iba recto como el anterior, sino en diagonal.

Empecé a preocuparme al ver que se escondía el sol y que pronto se haría de noche, entonces no me lo pensé y cuando vi que venía un coche, (no había pasado ni uno en todo el tiempo y llevaba más de una hora andando), le hice señas y enseguida paró y mira por donde era una de las guías del castillo que le había ido a buscar su familia y al preguntarles me dijeron que me había equivocado y que ese camino iba a otro pueblo.

Enseguida me invitaron a subir y me llevaron a la gasolinera y esperaron conmigo a que llegase el autobús, (que por cierto era el último del día).

Mi "autostop" podría haber tenido consecuencias negativas si en vez de esta familia tan maja, me para alguien "no tan majo".

En fin, no me he perdido nunca en viajes a lugares lejanos y exóticos y me pasó aquí.

Pero todo terminó bien, cogí el tren y al hotel a descansar.

Día accidentado pero con final feliz.

A la derecha sepultura de Gala. Ninguna inscripción sobre el mármol, ni nombre, ni fechas, sólo una cruz pintada en negro.


No hay comentarios:

Publicar un comentario