miércoles, 16 de marzo de 2016

Mis grandes viajes: TURQUÍA


Esta vez no sólo para recordar otro de mis viajes favoritos, también para lamentar lo que está ocurriendo en esa zona del mundo.

Varios atentados terroristas en unos meses, el último ayer con casi cuarenta muertos y más de cien heridos en Ankara y ahora protagonista de mercachifles mandatarios europeos que van a pagar a Turquía para que este país acoja a los miles de refugiados aparcados y abandonados entre Grecia y Macedonia, en condiciones infrahumanas y así quitárselos de encima, como quien barre la basura para esconderla debajo de la alfombra y olvidarse del problema con ese pacto de la vergüenza. Además Turquía no cumple en absoluto con los criterios de un país seguro, como ya comento al principio de este párrafo, o sea que huyen de su país en guerra y van a devolverles a otro donde en estos tiempos la seguridad y la democracia no está en su mejor momento.

Qué asco de Europa!!!

Hace varias semanas que no escribo en mi blog porque estas noticias y el barullo político que nos rodea, no te deja margen para recuerdos interesantes y agradables, pero voy a tratar de hacerlo y recorrer los lugares y caminos de ese bello país que en 2007 se podía visitar con tranquilidad.

Fue una semana increíble y un viaje diferente porque no se redujo a la bella ciudad de Estambul y alguna excursión casual.

Me apunté a un tour llamado "Esencias Turcas" porque hacía un recorrido por ciudades históricas, cuna de civilizaciones como Éfeso, Pérgamo, Bursa, Esmirna, etc.

Al principio pensé en el clásico Estambul-Ankara-Capadoccia, pero después, estudiando el itinerario vi que las "esencias" era mucho más interesante aunque más duro y cansado con más de 2.000 Km. por carretera y me preocupaban mis piernas, su mala circulación y la espalda,

Pero entonces tenía diez años menos y mereció la pena el esfuerzo. Fueron días mágicos, en lugares mágicos y hoteles mágicos de cinco estrellas, con baños turcos, saunas y todo lujo de detalles.

Cada noche dormíamos en uno diferente, según la zona y ciudad que visitábamos. Éramos un grupo pequeño porque a este circuito se apunta menos gente que al clásico y más cómodo que he mencionado al principio.

Un grupo majo, divertido y cariñoso. Todos treintaañeros y yo "la mamá Aca" de 70, pero integrada con ellos y ellos conmigo. Pasamos aventuras, asombros y risas, juntos día tras día y llegamos a cogernos verdadero afecto, como si nos conociéramos de toda la vida.
                                                                                                Biblioteca de Celsus
Comenzamos cruzando en barco el Mar de Mármara desde el Mar Negro y atravesamos el país hasta llegar al Mar Egeo y desde allí hacia la zona de Capadoccia, Pammukale y de vuelta a Estambul, total 2.400 km., pero como digo antes, mereció la pena cada km. y cada etapa de cansancio.

Describir uno a uno todos los lugares que pisaron mis pies y vieron mis ojos, sería imposible y muy largo de contar, como también es imposible escribir en esta página los sentimientos y emociones al ver y tocar esas ruinas bellísimas de ciudades milenarias como Éfeso y tantas otras, calzadas romanas de mosaico, teatros y coliseos inmensos y escuchar su historia que nos contaba con todo detalle, Arzu, nuestra guía que era un encanto y se convirtió en una amiga más del grupo.

Éfeso fue un punto y aparte de todo el recorrido. Cuando te bajas del autobús y entras por la Puerta de Hércules, vas caminando por entre esas calzadas y ruinas, te vas acercando a esa impresionante Biblioteca de Celsus que ves al final y te sientes un poco dentro de la historia milenaria de esta ciudad. La Vía Arcadiana, El Ágora Comercial, Las Termas de Varius, Casa de Placer, Templo de Adriano, Fuente de Trajano, el Gran Estadio o Coliseo, en fin, te cuesta salir de aquellas ruinas, darles la espalda y marcharte.

Pienso que este viaje se debe hacer al menos una vez en la vida.


Compré en casi todos estos lugares un cuaderno-libro en español para tenerlo conmigo, leerlo y recordar datos, que se olvidan al pasar el tiempo.

Del Templo de Artemisa, que fue una de las siete maravillas del mundo antiguo, sólo quedan algunas piedras y columnas, pues se lo fueron llevando poco a poco, (la mayoría está en el Museo Británico), y algunas partes las conservan en el Museo de Éfeso, (menos mal).

También está allí cerca la llamada "Casa de la Virgen", donde se dice pasó sus últimos días la Virgen María, cuidada por San Juan, que la trajo a Éfeso desde Jerusalem.

Jamás he visto en ningún otro país musulmán, (Túnez, Marruecos y Egipto), tantas mezquitas. Hasta en el pueblecito más pequeño y humilde que pasábamos por la carretera, tienen su mezquita con su cúpula y minarete y eso que, oficialmente y en teoría, es un país laico, aunque la realidad es que más del 90% de los habitantes son de religión musulmana.

En todos los hoteles donde dormíamos, se escuchaba al amanecer los cantos y rezos desde los minaretes que, aunque me despertaban, son tan bonitos que no me importaba, además siempre madrugábamos mucho para salir enseguida después del desayuno y ponernos en camino para seguir viendo y visitando lugares maravillosos, siempre interesantes y diferentes, caminando por la historia.

Otra de las razones por las que elegí este circuito fue saber que era el único que incluía las famosas "Cascadas de Algodón", que yo había visto en catálogos de viajes, me parecían alucinantes y no quería perdérmelas.

Efectivamente son increíblemente bellas y únicas y como llegamos por la tarde a Pammukale, pudimos contemplar allí la puesta de sol, un anochecer inolvidable.

Hice fotos y vídeo preciosos y también compré postales que tengo en el álbum de Turkía, donde se puede apreciar "parte" de la belleza del lugar, pero nunca es igual a lo que han visto tus ojos al natural y en todo su esplendor.

Antes de dirigirnos al hotel y ya casi de noche, visitamos un gran cementerio de la época romana, lleno de mausoleos que aún se conservan muy bien después de tantos siglos.

Daba un poco de "cosa" caminar por allí en la semi oscuridad, pero como íbamos en grupo todo eran chistes macabros y risas y hasta nos metimos dentro de un panteón para hacernos fotos.

Nos dijo Arzu que ya no había restos ni huesos desde hace siglos porque las diferentes civilizaciones que fueron llegando, asaltaban y robaban tumbas y todo lo que había en ellas. Era un cementerio para gente muy importante y rica de la era romana.

                                                                         continuará...

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