Fue bonito mientras duró.Y no fue mucho tiempo por distintos factores. El principal fueron las condiciones de trabajo reales y las que nos habían insinuado la familia propietaria del negocio.
Ellos no tenían conocimiento del idioma inglés y les vino muy bien conocer a Gerry que era nativo y había estudiado en EE.UU. y enseguida pensaron que sería muy conveniente unirle al proyecto que le presentaron como algo que él compartiría, no sólo como profesor sino como parte del proyecto en sí mismo.
Esto le ilusionaba mucho a Gerry y a mí también.
Estuvo yendo todo el verano mientras que se realizaban las obras en aquella preciosa y enorme casa antigua rodeada de jardines. Les ayudó mucho en los planes de organización de clases según las edades, libros, juegos, etc., incluso en revisar cómo iban las obras, en fin, se volcó en ese apoyo y ayuda.
Yo también iba de vez en cuando porque aquello era tan bello, que salir de Madrid y pasar el día allí, respirando el aire fresco de la sierra, me encantaba y a ellos les gustaba mi compañía y hablar del inmediato futuro de comienzo del curso.
Hicieron mucha publicidad y enseguida comenzaron a interesarse padres que iban a informarse y después a realizar matrículas.
Nos trasladamos a vivir cerca del colegio y comenzó el curso. Yo era la encargada de abrir muy temprano para recibir a los padres que dejaban a los niños pequeños para el desayuno y que atendían las profes y yo les echaba una mano cuando no tenía trabajo que realizar en la oficina.
Además había que hablarles desde el primer momento en inglés enseñándoles palabras fáciles mientras que tomaban el desayuno.
Todo eso era bonito y con lo que a mí me gustan los niños, se me pasaba el tiempo volando, aunque era duro madrugar tanto para abrir a las 7:30.
Más tarde llegaban "los jefes" y también Gerry y las demás profesoras para empezar las clases.
Así fueron transcurriendo los primeros meses. Gerry daba sus clases, yo realizaba mi trabajo, cobrábamos nuestros sueldos y punto.
La relación con el matrimonio continuaba siendo cercana y buena, pero de proyectos en común, nada de nada.
Pronto nos dimos cuenta de que nos habían utilizado, sobre todo a Gery y que en cuanto vieron el funcionamiento del colegio encarrilado, "el afecto familiar" que nos demostraron meses atrás, se había terminado, sobre todo a partir de mi accidente con la bicicleta cuando iba hacia el trabajo por la tarde.
Iba muy deprisa y cuesta abajo. Al tomar la curva hacia el colegio me caí en plena carretera y tuve la suerte de que no me atropellase un coche que viniera por detrás.
No podía moverme. Caí sobre el lado izquierdo y me fracturé la muñeca y parcialmente el menisco.
Pararon enseguida varios coches y me sentaron en una banco mientras que avisaban a Gerry que estaba dando clase. Vino enseguida con el coche y me llevó al hospital de Villalba donde me vendaron, pero me remitieron al Puerta de Hierro para radiografías y enyesado.
Allí acabó mi trabajo en el colegio porque el comportamiento fue de lo más negativo. No vinieron a verme al apartamento hasta pasadas varias semanas y estuvieron unos minutos por quedar bien.
Ya tenían otra persona para que abriera por las mañanas e hiciera mi trabajo. No me dieron ni una pequeña compensación. Los días trabajados de ese mes y punto.
Visto lo visto, Gerry había perdido toda ilusión por continúar allí y como tenía una relación estable con Maribel, empezaron a pensar en poner una academia de inglés en una zona céntrica de Madrid.
Encontraron un primer piso con cuatro balcones a la calle en Paseo de las Delicias y lo alquilaron y equiparon para poder abrir en el curso siguiente.
Gerry me dijo que yo podía llevar la oficina, así que alquilé un pequeño apartamento interior en ese mismo edificio y dejamos la sierra.
Maribel y Gerry ya vivían juntos y ahí comenzó otra nueva etapa de mi vida. !!Una más, para no aburrirme!!
continuará...

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