domingo, 22 de febrero de 2015
"ACTION ENGLISH"
Así se llamó la academia de inglés que pusieron Maribel y Gerry en Paseo de las Delicias.
Tenía una renta más bien alta pero era un primer piso amplio y en una zona muy buena.
Cuatro aulas, despacho para Gerry y un espacio como recepción para la secretaría donde yo organicé carpetas, ficheros y material de información. En aquella época la cuestión de ordenadores no era como ahora y todo el papeleo se manejaba a base de fotocopiadora y máquina de escribir.
Lo equiparon muy bien y quedó una academia muy bonita y luminosa con sus cuatro balcones a la calle. Se pusieron grandes carteles en cada uno de ellos para que la gente se fijase y también uno pequeño a un lado del portal.
Enseguida comenzaron a llegar padres y gente joven para informarse y posteriormente a matricularse.
Era verano y nos dimos prisa para poder comenzar el curso en septiembre.
Yo alquilé un pequeño apartamento interior en la misma planta y así lo tenía más fácil. Era un poco oscuro y no muy majo, pero económico y práctico y una vez amueblado no estaba mal del todo.
Maribel y Gerry ya vivían juntos y no en Madrid porque les gustaba mucho la sierra y buscaron una casa por allí y se metieron en la compra.
Era una casa realmente preciosa en Becerril de la Sierra a unos 50 km. de Madrid. Ella trabajaba en el centro y venían juntos en el coche por la mañana y por la tarde-noche regresaban.
Carol seguía con su academia y Charlie se había venido de EE.UU. para estar con ella. Llevaban la academia entre los dos y todo iba muy bien.
"Action English" funcionó bastante bien desde el primer momento. Se contrataron los profesores-as y él daba clase a uno de los grupos por la tarde. Por la mañana daba clases individuales a ejecutivos de empresas que conocía Maribel y ese fue uno de los motivos por los que su presencia en la academia se hizo cada vez menos frecuente.
Yo estaba sola casi todo el día y eso no era positivo para el negocio. Gerry era el director y el que tendría que llevar las riendas de la academia, hablar con padres, alumnos, profesores, etc., y lo hacía, pero no con regularidad.
A él le gustaba más estar fuera que dentro y además la realidad es que tenía más ingresos con las clases a ejecutivos que con la academia y los gastos que ésta producía.
El caso es que fueron dos años con mejores o peores resultados y al final pensaron que no les convenía económicamente y que había que cerrar.
El mobiliario de la academia se iba a liquidar por cuatro cuartos y a mí me daba tanta pena que les propuse quedarme con ello, buscar un local más pequeño y barato y tratar de seguir yo sola con otro nombre y dándome de alta en autónomos.
Fue una aventura que duró poco más de un año, pero la recuerdo con cariño porque puse en ella toda mi ilusión.
En el mismo Paseo de la Delicias, pero diez números más abajo, se alquilaba un primero con dos balcones a la calle y enseguida me puse en contacto, pero los dueños, que lo eran de toda la finca, no aceptaron al principio alquilarlo para una academia con críos entrando y saliendo por el portal.
Al final lo conseguí y me lo alquilaron. Era más barato que el otro local y me quedó realmente bien, aunque con sólo tres aulas.
Se llamó "ENGLISH & MORE", porque ofrecía también otros idiomas.
continuará...
domingo, 15 de febrero de 2015
Nueva vida en la sierra.
Fue bonito mientras duró.Y no fue mucho tiempo por distintos factores. El principal fueron las condiciones de trabajo reales y las que nos habían insinuado la familia propietaria del negocio.
Ellos no tenían conocimiento del idioma inglés y les vino muy bien conocer a Gerry que era nativo y había estudiado en EE.UU. y enseguida pensaron que sería muy conveniente unirle al proyecto que le presentaron como algo que él compartiría, no sólo como profesor sino como parte del proyecto en sí mismo.
Esto le ilusionaba mucho a Gerry y a mí también.
Estuvo yendo todo el verano mientras que se realizaban las obras en aquella preciosa y enorme casa antigua rodeada de jardines. Les ayudó mucho en los planes de organización de clases según las edades, libros, juegos, etc., incluso en revisar cómo iban las obras, en fin, se volcó en ese apoyo y ayuda.
Yo también iba de vez en cuando porque aquello era tan bello, que salir de Madrid y pasar el día allí, respirando el aire fresco de la sierra, me encantaba y a ellos les gustaba mi compañía y hablar del inmediato futuro de comienzo del curso.
Hicieron mucha publicidad y enseguida comenzaron a interesarse padres que iban a informarse y después a realizar matrículas.
Nos trasladamos a vivir cerca del colegio y comenzó el curso. Yo era la encargada de abrir muy temprano para recibir a los padres que dejaban a los niños pequeños para el desayuno y que atendían las profes y yo les echaba una mano cuando no tenía trabajo que realizar en la oficina.
Además había que hablarles desde el primer momento en inglés enseñándoles palabras fáciles mientras que tomaban el desayuno.
Todo eso era bonito y con lo que a mí me gustan los niños, se me pasaba el tiempo volando, aunque era duro madrugar tanto para abrir a las 7:30.
Más tarde llegaban "los jefes" y también Gerry y las demás profesoras para empezar las clases.
Así fueron transcurriendo los primeros meses. Gerry daba sus clases, yo realizaba mi trabajo, cobrábamos nuestros sueldos y punto.
La relación con el matrimonio continuaba siendo cercana y buena, pero de proyectos en común, nada de nada.
Pronto nos dimos cuenta de que nos habían utilizado, sobre todo a Gery y que en cuanto vieron el funcionamiento del colegio encarrilado, "el afecto familiar" que nos demostraron meses atrás, se había terminado, sobre todo a partir de mi accidente con la bicicleta cuando iba hacia el trabajo por la tarde.
Iba muy deprisa y cuesta abajo. Al tomar la curva hacia el colegio me caí en plena carretera y tuve la suerte de que no me atropellase un coche que viniera por detrás.
No podía moverme. Caí sobre el lado izquierdo y me fracturé la muñeca y parcialmente el menisco.
Pararon enseguida varios coches y me sentaron en una banco mientras que avisaban a Gerry que estaba dando clase. Vino enseguida con el coche y me llevó al hospital de Villalba donde me vendaron, pero me remitieron al Puerta de Hierro para radiografías y enyesado.
Allí acabó mi trabajo en el colegio porque el comportamiento fue de lo más negativo. No vinieron a verme al apartamento hasta pasadas varias semanas y estuvieron unos minutos por quedar bien.
Ya tenían otra persona para que abriera por las mañanas e hiciera mi trabajo. No me dieron ni una pequeña compensación. Los días trabajados de ese mes y punto.
Visto lo visto, Gerry había perdido toda ilusión por continúar allí y como tenía una relación estable con Maribel, empezaron a pensar en poner una academia de inglés en una zona céntrica de Madrid.
Encontraron un primer piso con cuatro balcones a la calle en Paseo de las Delicias y lo alquilaron y equiparon para poder abrir en el curso siguiente.
Gerry me dijo que yo podía llevar la oficina, así que alquilé un pequeño apartamento interior en ese mismo edificio y dejamos la sierra.
Maribel y Gerry ya vivían juntos y ahí comenzó otra nueva etapa de mi vida. !!Una más, para no aburrirme!!
continuará...
sábado, 14 de febrero de 2015
!!Se acabaron los negocios!!
Y fue para siempre.
Estuve intentando traspasar la pizzería durante algún tiempo, pero al no conseguirlo se lo realquilé a dos hermanos que trabajaban allí de camareros.
Esto me permitía pagar la renta y me quedaba una cantidad razonable para vivir.
Pasados unos meses dejé el piso porque no me apetecía en aquel momento vivir en el barrio de tantos años donde no daba un paso sin encontrarme a alguien que me preguntase por Gerardo y queriendo que les contase mi vida.
Carol se quedó en ese piso que le venía muy bien porque tenía la academia en el mismo edificio.
Yo alquilé uno en el Parque de Lisboa y así estaba cerca de mis hermanas.
Mientras tanto yo había conseguido gestionar el divorcio. Era muy importante para mi tranquilidad porque había asuntos económicos graves, sobre todo con la deuda al banco que de una manera u otra contactaban conmigo y me agobiaban.
Yo constaba en los documentos como secretaria de la S.L., pero Gerardo como responsable directo y al estar divorciada y él fuera de España, todo era más fácil para mí.
Gerry regresó de EE.UU. después de terminar los estudios y se vino a vivir conmigo.
Comenzó su búsqueda de trabajo y envío de C.V. a las empresas, pero lo que encontró de momento no fue bueno ni bien remunerado.
Pero surgió algo que parecía interesante, a través de unos conocidos que tenían varias escuelas infantiles y que pensaban montar un colegio bilingüe español-inglés en la sierra de Madrid, (Villalba).
Le propusieron trabajar allí y me lo ofrecieron a mí también porque sabían que dominaba bastante bien el idioma. Gerry como profesor y yo para atender la secretaría y ayudar a las profesoras con los pequeños cuando fuera necesario.
Así que no estuve más de un año en Parque de Lisboa y cuando terminaron las obras del colegio y comenzó el curso nos trasladamos allí. A los dos nos apetecía vivir en la sierra y para mí era importante trabajar y tener un sueldo porque lo del realquiler de la pizzería no era seguro el tiempo que podía durar o cómo les iba a funcionar el negocio a los hermanos que se lo dejé.
Alquilamos un apartamento cercano al colegio. Era muy bonito y desde el balcón se veían las montañas de la sierra. Al principio fue todo muy positivo y agradable, tanto el trabajo como la vida cotidiana. Yo iba en bicicleta todos los días y eso me encantaba, aunque después fue la causa de un accidente que contaré más adelante.
Gerry, con un dinero que tenía ahorrado del trabajo anterior, cumplió uno de sus sueños que era tener un caballo y lo compró en la cuadra donde iba a montar los fines de semana.
Aprendió a montar siendo pequeño, en Valencia y también en Madrid cuando regresamos de Australia y teníamos un terreno en Serranillos Playa. El caso es que en aquellos bonitos parajes podía disfrutar de cabalgar y estaba encantado. Hizo buenas amistades en aquel mundillo de jinetes y allí conoció a Maribel, la que sería su pareja y se casaron posteriormente.
Todo era muy bonito hasta que dejó de serlo.
continuará...
domingo, 1 de febrero de 2015
De pizzería y otros temas...
De nuevo en el pequeño pero bonito negocio que habíamos abandonado en manos de empleados y que no era, ni volvería a ser el que dejamos.
Ese pájaro en mano que habíamos desatendido por ciento volando.
Gerardo se había ido a Australia y allí estaba yo "sola ante el peligro" de cientos de problemas que tenía que ir solucionando día a día.
Solo el hecho de tener que llevar el negocio sin la presencia de Gerardo, se convirtió en una tarea muy dura y casi imposible de sacar adelante. Él hacía las compras con el coche yendo a Makro o donde hiciera falta. Abría temprano y preparaba todos los aperitivos y cuando llegaba la cocinera y los empleados, estaba todo en orden.
Tuve que adaptarme a realizar esas cosas con la ayuda del camarero que tenía coche y cambiando horarios, etc.
Y lo peor es que habíamos perdido gran parte de nuestros clientes por la desatención en todos los aspectos, que habían observado desde que no atendíamos el negocio personalmente y que me comentaban cuando me encontraba a esos clientes por la calle.
Además fuimos durante años la única pizzería de la zona y hacía unos meses que habían abierto a poca distancia la poderosa Telepizza que estaba poniendo sucursales por todo Madrid y con servicio a domicilio. Claro que lo nuestro seguía funcionando medio bien gracias a que era restaurante aparte de pizzería y teníamos una carta variada.
Al menos en fin de semana funcionaba, sin embargo yo llevaba fatal el hecho de estar allí por las noches, que siempre atendía Gerardo y ahora tenía que ver y aguantar a aquellos clientes noctámbulos que entraban ya con una copa de más y pedían otra hasta que había que echar mano de algún empleado para ponerlos en la calle, en fin, que no tardé ni tres meses en pensar en alejarme de todo aquello.
Cuando se lo comentaba a mi hermana Carmina y mi cuñado Elías, me comprendían muy bien y hasta llegaron a ofrecerse para echarme una mano y apoyarme en esas noches de fin de semana.
Nunca olvidaré esas tres o cuatro veces que estuvieron allí conmigo, hombro con hombro y adaptándose a un trabajo que jamás habían realizado antes, pero en el que salieron adelante y me ayudaron muchísimo no sólo física sino anímicamente.
Allí estaba Elías metiendo y sacando pizzas de los hornos, Carmina atendiendo la barra conmigo, poniendo cafés, cañas, etc., y charlando con los clientes, sobre todo cuando me veían nerviosa y estresada, echándome un capote.
Siempre nos habíamos ayudado mutuamente, en Australia y en España, pero su apoyo en esta etapa y algunas otras situaciones, no lo olvidaré nunca.
Como no hay nada perfecto en esta vida, hubo desencuentros en algunas ocasiones, no sólo con Carmina sino con Loli también, aunque siempre nos llevamos bien y estábamos muy unidas. Aparte de pequeñas rencillas sin importancia, como pasa normalmente entre hermanas-os, el desencuentro serio que más recuerdo fue cuando se vendió el piso de nuestros padres, un piso que estuvimos pagando las tres hermanas durante años, hasta la última letra. Carmina y yo mandábamos el importe todos los meses desde Australia.
Con eso de ser la pequeña de las tres hermanas, no me incluían en gestiones o planes familiares, sobre todo cuando eran económicos. Lo hablaban y decidían entre ellas dos y luego me lo contaban. Mamá ya entonces comenzaba a tener muchas lagunas en su cabeza y no contaba en las decisiones.
Total que me comunican que han pensado en vender el piso y que nos teníamos que reunir allí las tres.
Lo que yo no sabía es que en aquella reunión ya estaba "todo el pescado vendido", o sea que lo tenían todo proyectado, desmenuzado y decidido, pero a mí no me habían consultado nada.
Es un episodio triste pero muy importante y tiene que estar en mis memorias.
Cuando llegué estaban mis hermanas esperándome y sin darme tiempo a reaccionar con la contundencia que debía haberlo hecho, me dicen que ya había comprador para el piso, pero que el producto de esa venta debía distribuírse entre ellas dos "porque era lo justo y lo que debía ser".
Yo me quedé alucinada, pero eran mis hermanas mayores y escuché sin rechistar las "razones" que me daba cada una de ellas.
Loli que ella "necesitaba" vivir sola y tranquila y se iba a comprar un piso cerca del de Carmina en Parque de Lisboa y que "necesitaba" pagarlo y amueblarlo al contado para estar tranquila. Que tenía dos hijos y "necesitaba" saber que les dejaría algo en herencia. Que ella era viuda y yo tenía un negocio que iba muy bien.
Como la veía nerviosa y creyéndose ella misma que su vida era un drama, cuando estaba claro que tenía un trabajo privilegiado de funcionaria, aunque lo llevaba fatal y estaba deseando pre-jubilarse,
y además de un sueldo tenía la pensión de viudedad y hubo etapas en las que hacía otro trabajo de media jornada cuando salía y reunía mensualmente una cantidad importante con la que vivía desahogadamente, viajaba y reservaba los mejores hoteles de cinco estrellas y vestía muy buena ropa, la que yo nunca podía comprarme con "ese negocio que me iba tan bien", Digo que era un trabajo privilegiado porque, según me contaba ella, tenía la facilidad de ponerse de acuerdo con compañeras para que ficharan en su lugar si llegaba tarde por cualquier circunstancia, ir a la peluquería en horas de trabajo, salir todas las mañanas a la cafetería a desayunar tranquilamente, en fin, que trabajaba mucho pero en muy buenas condiciones, condiciones que no se parecían nada a las que tuvimos años atrás las tres hermanas en la gestoría. Ese sí fue trabajo duro y mal pagado. Era injusto todo lo que estaba escuchando, pero cuando quise tímidamente darle algún argumento en mi favor, como que yo también tenía dos hijos y vivía en un piso alquilado, que el local del negocio era también alquilado, etc., se puso más nerviosa aún y hasta se le saltaron las lágrimas. Me callé y empecé a escuchar las "razones" de Carmina:
"Que ella se iba a llevar y cuidar de mamá hasta el último día de su vida, (ésto al final no fue así), y que "necesitaba" vender el piso normal que tenían en Parque de Lisboa y comprar en ese mismo edificio un duplex para poder hacer un apartamento independiente para mamá en la parte de arriba.
Mi argumento fue que mamá podía vivir seis meses con cada una de nosotras dos y no tendría que hacer el gasto de la nueva vivienda duplex y yo recibiría la parte que me correspondía del piso.
No me dejó ni terminar. Se puso tan violenta que yo vi claramente que o me callaba y aceptaba todo lo que habían planeado o terminaba con mis hermanas quizá para siempre y eso para mí era más doloroso e importante, que el hecho de que me dejasen al margen de mis derechos en la venta de la vivienda familiar.
Carmina sabía que cuidar de mamá y que viviera con ellos era una carga diaria que tendría que asumir, pero también sabía que su patrimonio familiar aumentaría mucho con el duplex a la hora de venderlo, como así fue más adelante.
Con las obras que hicieron sobre plano quedó preciosa la parte de abajo y la de arriba era un apartamento completo con dos dormitorios, salón y baño y todavía quedaba espacio para una amplia azotea, en fin, una maravilla de piso que cuando lo vendieron años más tarde les dio para comprar uno en Alameda de Osuna, que era la zona donde se iba a vivir su hija y !!darles diez millones de las antiguas pesetas a cada uno de sus hijos!!, para que dieran una entrada importante en la compra de dos preciosos y amplios pisos cerca del de ellos.
En contadas ocasiones he querido sacar a relucir este asunto con mis hermanas, porque cuantos más años pasaban más injusto me parecía, pero lo sabían cortar de manera que no había posibilidad de aclarar nada y que todo podía acabar en una discusión seria y esto es lo último que yo deseaba.
Cuando ellas se han ido, yo lo he hablado con sus familias porque era importante para mí que ellos lo supieran. Por lo visto, mis hermanas no contaron a sus hijos que a mí me habían dejado al margen de esa venta. Gerardo no se lo creía cuando volví de aquella reunión y le dije lo que había. Él tenía muchos defectos pero no el de pesetero y se limitó a decirme que respetaba lo que yo había aceptado pero "que era tonta y que me había dejado envolver y dominar por mis hermanas", y tenía razón. Recuerdo cómo tuve que ir dos veces al notario para firmar la venta y también mi renuncia a los derechos sobre la misma. Y lo "curioso" es que esos dos documentos notariales a mi nombre nunca me fueron entregados. Los guardó Loli y después han aparecido. Volverlos a ver y tenerlos en mis manos me enfadó e indignó de alguna manera y esa ha sido la causa de haber querido poner en antecedentes de lo ocurrido a sus hijos y a mi cuñado Elías que, al parecer, tampoco sabía nada de este asunto. Fue una injusticia y un egoísmo increíble, aunque mis hermanas lo vieran de otra manera.
El hijo de mi hermana Loli y su familia, reaccionó de una forma generosa que yo no esperaba y que a ellos no les correspondía, pero lo hicieron y fue un detalle muy bonito que yo agradeceré siempre y que me ayudó mucho en esos momentos.
En el otro caso no ha habido reacción alguna al respecto, aunque la pérdida que han tenido ha sido tan repentina y dolorosa que no se lo tengo en cuenta. Pero es importante que se hayan enterado de cómo fueron las cosas.
El epílogo a este pasaje familiar es que yo, con 78 años, vivo en una modesta pero muy maja vivienda ALQUILADA y todos sus descendientes en casas propias en Madrid y el extranjero, acumulación de patrimonio gracias a su esfuerzo y trabajo, pero también a la ayuda recibida de sus padres.
Aunque la verdad es que la forma de vida que siempre elegimos Gerardo y yo fue la del riesgo y aventura y aunque yo hubiera sido partícipe de aquella pequeña herencia de mis padres, seguramente los años finales de mi vida serían los mismos, sin propiedades pero FELIZ, LIBRE y sin aficiones de acumular patrimonio, pero sí acumular maravillosas experiencias en viajes económicos y hoteles modestos, pero inolvidables. Algún día escribiré sobre ello. Tengo cuadernos de viaje donde narro lo más importante de esas escapadas mágicas, pero lo recordaré también en mis memorias. Ahora viajo menos porque dependo de mis ahorrillos de pensionista, pero hubo unos años que tuve trabajos muy majos y ese extra lo dediqué a viajar.
!!Y vivo a unos metros de mi hija y mis tres preciosos nietos, con los que comparto muchos de mis días y momentos!!
Este es el mejor patrimonio que se puede tener.
continuará...
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