Parece un cuento, pero no lo es.
Al menos las tres personas que lo vivieron, pero no lo vieron, coincidieron en los hechos.
Gerardo decidió quedarse a dormir en la casa solariega en vez de venirse a Madrid cuando cerrábamos el bar y restaurante.
Habíamos observado que faltaban cosas, incluso bebidas y estando allí vigilando podría escuchar y pillar al mangante. Además desde el balcón del dormitorio dominaba la entrada, patios, etc.
Tenía licencia de caza y la escopeta siempre cargada por si había que asustar a alguien disparando al aire.
Hubo un detalle que me extrañó. Cuando comenté al hermano, que tenía el chiringuito en una pequeña parcela junto a la finca, que Gerardo se iba a quedar a dormir en la casa, se quedó como parado y sorprendido y me dijo muy serio: "¿va a dormir en la casa?".
Yo no le dí mayor importancia y preparamos uno de los dormitorios, el que estaba junto al que había sido de los padres, que murieron muchos años antes.
Esta imagen de internet se parece mucho a ese dormitorio antiguo de los padres y viene con fantasma incorporado.
No durmió en la casa más que un par de noches.
La primera estaba tan tranquilo, el balcón abierto para que entrase el fresquito del campo y de repente, sobre la 1-2 de la madrugada, pegan unos golpes fuertes en la puerta, Gerardo pregunta y no contesta nadie. Abre con la escopeta en la mano y allí no había un alma. Bueno, quizá un alma sí, pero invisible.
En el caso de que hubiera sido algún "mandado" para asustar o lo que sea, se tenían que haber escuchado los pasos al alejarse por el pasillo a la izquierda o la escalera a la derecha. Pero el silencio era absoluto.
Gerardo, que no era hombre de asustarse por nada, se quedó mosqueado y al día siguiente se lo comentó a Gery. A mí no me lo dijeron y no me enteré hasta mucho después, cuando ya estaba cerrado el negocio y habían vivido la misma experiencia otras dos personas, mi sobrino Nacho que se quedó una noche con su novia de entonces y el mismo Gery que quería ver lo que pasaba.
La segunda noche Gerardo quiso cerciorarse y estaba esperando junto a la puerta para abrir inmediatamente, sin preguntar, y pillar al intruso o quien fuere.
Más o menos a la misma hora del día anterior sonaron los golpes en la puerta, abrió y allí no había nadie.
Era inexplicable y a partir de entonces se preparó un dormitorio en la casa del mayoral, en el patio de entrada y frente al portón. Allí no apareció el fantasma y dormía tranquilamente. Se conoce que a este fantasma lo que le molestaba es que hubiera intrusos "en su casa".La experiencia de Gery fue la misma en la única noche que durmió allí y mi sobrino Nacho que se reía cuando se lo contaron y se quedó otra noche, pero sin decir nada a la novia, se llevaron los dos un susto de muerte y no durmieron en toda la noche, aunque echaron el cerrojo y la puerta se quedó cerrada a cal y canto.
Yo no creo en fantasmas, pero lo ocurrido allí no tiene explicación.



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