viernes, 30 de enero de 2015
Una etapa difícil...
...que tuve que capear en solitario y que se alargó durante varios meses.
El banco aguantó durante un tiempo confiando en que encontrase comprador y pudiéramos liquidar el préstamo, pero al ver que no lo conseguíamos comenzaron los acosos no sólo a mí sino a los dos avalistas que firmaron.
Uno era ese amigo que trabajaba en una sucursal del mismo banco y al que se le estaban echando encima directamente con amenazas sobre su vivienda. Incluso sobre su trabajo.
La otra víctima fue Carol. Le hicieron poner a la venta su bonito piso recién decorado y rehabilitado.
Pero eso no fue lo peor. Encontró enseguida unos compradores porque puso el mismo precio de compra más un extra para recuperar lo invertido en las obras.
Pero ese extra que eran cinco millones de las antiguas pesetas, nunca llegó a sus manos porque el banco se lo quedó para recuperar parte del crédito que nos habían concedido a Gerardo y a mí.
Los dos casos de avalistas directamente perjudicados fueron terribles para ellos y para mí que tuve que enfrentarme a situaciones y palabras muy dolorosas y a las que no había derecho a respuesta porque tenían toda la razón.
Estaban pagando ellos la locura y capricho nuestro de aquel sueño inalcanzable.
Al amigo empleado del banco al final le dejaron en paz, no sin antes tenerme que tragar yo situaciones muy violentas y un distanciamiento de esa pareja, como era lo normal en esas circunstancias.
Lo peor fue el gran disgusto de ver lo que le habíamos hecho a mi hija que se quedó sin su bonito piso y ni siquiera pudo recuperar entonces los gastos que realizó en arreglarlo.
Esa deuda económica y moral con ella, no la olvidé nunca. Me dolió mucho hacerle ese daño y hoy día y a lo largo de muchos años, he conseguido eliminarla o casi.
Una vez cerrado definitivamente el negocio Gerry volvió a la Universidad en EE.UU. para terminar el último año de estudios.
También tuve que enfrentarme a diferentes proveedores con los que teníamos importantes facturas pendientes y al ver que no había forma de que alguien se interesara en la compra de "Frascuelo" decidí vender todo el frío industrial y enseres de hostelería para afrontar esas facturas.
Pero allí se quedó, para disfrute de los vendedores, todas las instalaciones y mejoras que hicimos de agua, electricidad, aparcamiento, allanamiento de terrenos y jardinería, etc.,además de los quince millones que se repartió esa familia si queríamos acceder a la compra, en fin, la suerte estaba echada y no había más remedio que aceptarlo y seguir adelante como buenamente pudiéramos.
Gerardo salió del hospital y después de lo ocurrido e incluso antes, la relación entre nosotros era fatal y ya habíamos hablado de separación aunque él no llegaba a aceptarlo.
Pero tuvo que hacerlo al ver que yo lo tenía claro y entonces decidió que si me separaba, él se iba a Australia y así lo hizo.
continuará...
domingo, 25 de enero de 2015
!Fuego!
Para que no faltase de nada en aquel funesto negocio, un caluroso día de agosto se declaró un fuego en el monte de olivos y bosque bajo.
Yo estaba en Madrid y me llama Gerardo alarmado y hecho un manojo de nervios diciéndome lo que pasaba y !!que llamase a los bomberos!!.
Traté de calmarle haciéndole comprender que los bomberos tenían que acudir de Morata o Chinchón y que era allí donde había que llamar para que llegasen rápido.
Ya lo estaba haciendo Gerry y enseguida me comunicó que estaban sofocándolo y que no me preocupara.
Gerardo, que normalmente controlaba bien las situaciones difíciles, en aquella ocasión estaba realmente asustado o más bien histérico al ver que las llamas se acercaban a las zonas edificadas.
Después, cuando había pasado todo, me resultó "tierno"pensar que su llamada de socorro hacia mi, estando yo a muchos km., fue un impulso como si pudiera solucionarlo a distancia.
Desafortunadamente no fue la única vez que se tuvo que enfrentar al fuego, pero no en el monte sino en su propio cuerpo.
Uno de los grandes problemas de aquel lugar es que no había recogida de basuras del ayuntamiento de Morata, con lo que eso significaba tratándose de un restaurante donde se trabajaba mucho los fines de semana y la cantidad de basura que se acumulaba en un par de días.
En alguna ocasión se ponía de acuerdo con un hombre del pueblo que la recogía con su vieja furgoneta y la llevaba a un vertedero, pero en aquella noche fatal Gerardo pensó en quemarla y quitársela de encima. Él se quedaba a vigilar y dormir allí y cogió una pequeña lata de gasolina y echó un chorro encima de las bolsas de basura sin darse cuenta de que al retirarse había quedado un reguero de gotas hacia donde él estaba y al prenderlo, una lengua de fuego llegó tan rápido que la ropa comenzó a arder y a pesar de que se la quitó a tirones las quemaduras fueron terribles.
Estaba completamente solo y en el chiringuito de allí cerca no había nadie a esas horas. Pero tenía un aguante tremendo para el dolor y cogió ropa y unas deportivas y !!se fue andando hasta el chalet de unos clientes y amigos!! Menos mal que estaban allí y enseguida le metieron en su coche y le llevaron a Madrid, al Hospital de la Paz, Unidad de Quemados, no sin antes llamarme a mí para comunicármelo y encontrarnos allí.
Estuvo casi dos meses ingresado y solo podíamos verle a través de cristales y hablar con un teléfono.
Nunca más volvió a La Venta de Frascuelo porque aquello hacía semanas que apenas funcionaba y lo cerramos al público solo unos meses después de abrirlo.
Yo sí iba de vez en cuando porque allí comenzó mi lucha para tratar de venderlo a través de agencias y anuncios en los periódicos y cuando alguien se interesaba, me ponía en camino para enseñarlo. Unas veces con agente inmobiliario y en coche y otras, cuando era un posible comprador particular, yo solita en metro y luego autobús que iba a Morata de Tajuña pero que me dejaba en lo alto de la carretera y tenía que bajar la cuesta hasta llegar a la Venta.
No conseguí encontrar comprador que nos hubiera permitido devolver el crédito al banco y ahí comenzaron grandes problemas de todo tipo a los que tuve que enfrentarme por mucho tiempo.
Pero esa es otra historia....
domingo, 18 de enero de 2015
El fantasma de "Frascuelo"
Parece un cuento, pero no lo es.
Al menos las tres personas que lo vivieron, pero no lo vieron, coincidieron en los hechos.
Gerardo decidió quedarse a dormir en la casa solariega en vez de venirse a Madrid cuando cerrábamos el bar y restaurante.
Habíamos observado que faltaban cosas, incluso bebidas y estando allí vigilando podría escuchar y pillar al mangante. Además desde el balcón del dormitorio dominaba la entrada, patios, etc.
Tenía licencia de caza y la escopeta siempre cargada por si había que asustar a alguien disparando al aire.
Hubo un detalle que me extrañó. Cuando comenté al hermano, que tenía el chiringuito en una pequeña parcela junto a la finca, que Gerardo se iba a quedar a dormir en la casa, se quedó como parado y sorprendido y me dijo muy serio: "¿va a dormir en la casa?".
Yo no le dí mayor importancia y preparamos uno de los dormitorios, el que estaba junto al que había sido de los padres, que murieron muchos años antes.
Esta imagen de internet se parece mucho a ese dormitorio antiguo de los padres y viene con fantasma incorporado.
No durmió en la casa más que un par de noches.
La primera estaba tan tranquilo, el balcón abierto para que entrase el fresquito del campo y de repente, sobre la 1-2 de la madrugada, pegan unos golpes fuertes en la puerta, Gerardo pregunta y no contesta nadie. Abre con la escopeta en la mano y allí no había un alma. Bueno, quizá un alma sí, pero invisible.
En el caso de que hubiera sido algún "mandado" para asustar o lo que sea, se tenían que haber escuchado los pasos al alejarse por el pasillo a la izquierda o la escalera a la derecha. Pero el silencio era absoluto.
Gerardo, que no era hombre de asustarse por nada, se quedó mosqueado y al día siguiente se lo comentó a Gery. A mí no me lo dijeron y no me enteré hasta mucho después, cuando ya estaba cerrado el negocio y habían vivido la misma experiencia otras dos personas, mi sobrino Nacho que se quedó una noche con su novia de entonces y el mismo Gery que quería ver lo que pasaba.
La segunda noche Gerardo quiso cerciorarse y estaba esperando junto a la puerta para abrir inmediatamente, sin preguntar, y pillar al intruso o quien fuere.
Más o menos a la misma hora del día anterior sonaron los golpes en la puerta, abrió y allí no había nadie.
Era inexplicable y a partir de entonces se preparó un dormitorio en la casa del mayoral, en el patio de entrada y frente al portón. Allí no apareció el fantasma y dormía tranquilamente. Se conoce que a este fantasma lo que le molestaba es que hubiera intrusos "en su casa".La experiencia de Gery fue la misma en la única noche que durmió allí y mi sobrino Nacho que se reía cuando se lo contaron y se quedó otra noche, pero sin decir nada a la novia, se llevaron los dos un susto de muerte y no durmieron en toda la noche, aunque echaron el cerrojo y la puerta se quedó cerrada a cal y canto.
Yo no creo en fantasmas, pero lo ocurrido allí no tiene explicación.
viernes, 16 de enero de 2015
La gran boda-desastre.
Septiembre 1.991.
Todo salió mal en aquella boda con casi 300 invitados.
Contratamos a un buen grupo de camareros con el jefe al frente que pudo dirigir el evento bien, pero aparte del servicio de mesas, había mil cosas más que pensamos podíamos controlar y de nuevo nos equivocamos.
Por ejemplo el banquete en el que falló lo más importante del mismo, el plato principal que era cordero asado.
Pero el fallo no fue solo la mala calidad de ese cordero sino el error de pensar que un banquete de esas proporciones podíamos condimentarlo y prepararlo nosotros con unos ayudantes de cocina.
Los hornos no daban abasto aunque se comenzó a preparar y organizar todo el día anterior. Las cocinas tampoco. Los platos salían mal coordinados en el tiempo, en fin, para qué recordar detalles.
El jefe de camareros, cuando terminó todo nos dijo que esas grandes bodas, aunque fueran camperas, tenían que servir los banquetes ya preparados, por empresas que se dedican a ello y que llevan todo organizado, personal, menú, etc.
El beneficio es menor pero merece la pena y el resultado positivo para todos.
Lo peor fue enfrentarse a los novios y sus familias. Desilusionados, indignados y tristes. Ese día tan especial en sus vidas, había sido un fracaso para ellos y ante sus numerosos invitados.
No hubo coordinación ni organización apropiada. Involuntario por nuestra parte, pero una vez más engañándonos a nosotros mismos.
Se les había ofrecido "la luna" y no obtuvieron más que chapuzas.
El comienzo con barra libre, aperitivos y capea estuvo bien, pero todo lo que siguió acabó fatal.
Tuvimos que hacerles un gran descuento, tan grande que no nos dejó beneficio alguno, pero se medio cubrieron los gastos. Lo que más sentimos y nos dejó sabor amargo no fue la cuestión económica sino pensar en esa joven pareja, sus familias y el mal recuerdo que guardarían para siempre de "su gran día".
Y ahí comenzó el final de "La Venta de Frascuelo" que cerraba sus puertas al mes siguiente.
continuará...
Todo salió mal en aquella boda con casi 300 invitados.
Contratamos a un buen grupo de camareros con el jefe al frente que pudo dirigir el evento bien, pero aparte del servicio de mesas, había mil cosas más que pensamos podíamos controlar y de nuevo nos equivocamos.
Por ejemplo el banquete en el que falló lo más importante del mismo, el plato principal que era cordero asado.
Pero el fallo no fue solo la mala calidad de ese cordero sino el error de pensar que un banquete de esas proporciones podíamos condimentarlo y prepararlo nosotros con unos ayudantes de cocina.
Los hornos no daban abasto aunque se comenzó a preparar y organizar todo el día anterior. Las cocinas tampoco. Los platos salían mal coordinados en el tiempo, en fin, para qué recordar detalles.
El jefe de camareros, cuando terminó todo nos dijo que esas grandes bodas, aunque fueran camperas, tenían que servir los banquetes ya preparados, por empresas que se dedican a ello y que llevan todo organizado, personal, menú, etc.
El beneficio es menor pero merece la pena y el resultado positivo para todos.
Lo peor fue enfrentarse a los novios y sus familias. Desilusionados, indignados y tristes. Ese día tan especial en sus vidas, había sido un fracaso para ellos y ante sus numerosos invitados.
No hubo coordinación ni organización apropiada. Involuntario por nuestra parte, pero una vez más engañándonos a nosotros mismos.
Se les había ofrecido "la luna" y no obtuvieron más que chapuzas.
El comienzo con barra libre, aperitivos y capea estuvo bien, pero todo lo que siguió acabó fatal.
Tuvimos que hacerles un gran descuento, tan grande que no nos dejó beneficio alguno, pero se medio cubrieron los gastos. Lo que más sentimos y nos dejó sabor amargo no fue la cuestión económica sino pensar en esa joven pareja, sus familias y el mal recuerdo que guardarían para siempre de "su gran día".
Y ahí comenzó el final de "La Venta de Frascuelo" que cerraba sus puertas al mes siguiente.
continuará...
domingo, 11 de enero de 2015
Nueva página...
...después de un mes.
Ya pasaron las fiestas de Navidad que han sido muy tranquilas y bonitas.
También nostálgicas al recordar a los que hemos perdido a lo largo de 2014.
Ya hemos comenzado un nuevo año al que pido solamente una cosa, SALUD PARA TODOS.
En estas últimas semanas me he asomado a internet solo para mirar el correo y facebook. Ahora continuaré con mis "Memorias de África" que tengo un poco abandonadas.
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