Las obras se iban terminando y el dinero también, así que empezamos a pensar en que la apertura fuera cuanto antes.
La fecha que teníamos en mente era la primavera de 1.991, pero había que equipar de frío industrial y toda clase de utensilios a la cocina de abajo y también la del salón de celebraciones de arriba, equipamiento que costó un dineral.
Luego estaba todo el papeleo de licencias, gestiones con telefónica para la instalación de teléfonos públicos, petición y concesión de permiso para una gran valla publicitaria cerca de la carretera, un par de Km. antes de llegar y mil cosas más que retrasaron la apertura hasta primeros de junio.
Gerry se había incorporado a la gran aventura y aparte de ayudar en todo, se ocupaba de la publicidad desde Arganda hasta Chinchón y recibía a los posibles clientes que llegaban para informarse sobre eventos, etc.
Habíamos habilitado la oficina en la Casa del Mayoral
A mí se me ocurrió hacer un BANDO, recordando los de Tierno Galván y me quedó muy bien. Luego encargamos que lo fueran pegando en los pueblos del alrededor.
Guardé uno pero no lo encuentro. Más o menos decía así:
BANDO
Se hace saber a los habitantes de la comarca, que en la carretera a la noble Villa de Chinchón, abre sus puertas a caminantes y viajeros, LA VENTA DE FRASCUELO, donde las buenas viandas y caldos de la tierra, son su señuelo.
Y para que conste lo firmo a cinco de junio del año de gracia de 1.991.

Y en la parte de abajo estaba dibujado todo el complejo, desde la casa solariega hasta la plaza de toros, toriles, etc.
De tamaño póster grande, quedó estupendo y atrajo a bastante gente a visitarlo.
Tuvimos que cambiar el nombre antiguo de Parador por el de Venta. No nos lo permitían por la cuestión "Paradores de España".
Próximo capítulo: APERTURA


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