miércoles, 31 de julio de 2013

De vajillas y programas de radio

La vajilla de la que hablaba en otro blog no duró mucho la pobre, bueno se salvó la sopera y un par de fuentes pero los platos, !hay los platos!, me los cargué una noche cuando íbamos a cenar y me ofrecí para trasladarlos, (menos de un metro de distancia), del armarito de cocina a la mesa.

Ese espacio llamado cocina era también cuarto de estar y por la noche dormitorio de mis hermanas mayores, vamos, multiusos y muy bien aprovechado. Bueno, a lo que íbamos, mamá cocinando, en el sofá-cama sentados mi hermana mayor Loli y su novio Bernar y mi otra hermana por ahí en algún punto de los 16 metros cuadrados, papá no había llegado aún de trabajar y yo, toda chula, en vez de coger la mitad de los platos que eran de loza pesada, me los cargué de una tacada y al darme la vuelta para ponerlos encima de la mesa, !!plaf!! todos al suelo.

!Qué susto! Cachitos por toda la cocina, yo llorando y Bernar que se partía de risa, me consolaba diciéndome: "cuñadica", no llores que no pasa nada", y mamá; "Ay, Afriquina, hay que hacer las cosas con más cuidado" y yo: "!mi vajilla de la radio, mi vajilla de la radio!.

Esa noche cenamos con platos variados, cada uno de su padre y de su madre. Luego mamá compró seis de Duralex, de aquellos transparentes y resistentes.

En este blog pensaba seguir con historias de la radio, pero es tarde y lo dejamos para otro día.
                                                                             
                                                                               

lunes, 29 de julio de 2013

HISTORIAS DE LA RADIO

En casa no tuvimos aparato de radio hasta casi finales de los años 40, pero era mi pasión escucharla en casa de las amigas, por eso cuando estando jugando en mi calle vi aparecer a mi padre por la esquina con una caja que ponía "Philips", fui la niña más feliz de este mundo y se me olvidaron todos los juegos, le seguí saltando los escalones, (hacia abajo), y no me despegué de él hasta que lo instaló y enchufó. Entonces, !!tachán!!, las voces comenzaron a salir de esa caja de madera tan bonita que aún conserva mi hija y papá girando el botón, sintonizaba las diferentes emisoras, Radio Madrid (mi prefe), Radio España, Radio Intercontinental y pocas más. Aquí un culebrón de lo más dramático, allá un concurso y acullá !!música!!, en fin, magia pura para aquella chiquilla que veía cumplido un sueño de mucho tiempo, el sueño no sólo del entretenimiento sino de escuchar todo, aprender todo, opinar de todo aunque no hubiese entendido la mitad.

Ahí comenzaron mis inquietudes por saber y la decisión tajante e irrevocable de ser !!!locutora de radio!!!cuando fuese mayor. No lo conseguí y tuve que conformarme con trabajar en una oficina de chupatintas. No estaban los tiempos para permitirse estudios de bachillerato y universidad, pero mira por dónde, una generación después nació un niño en la familia que fue y es periodista, escritor (poeta) y el AS DE LA RADIO por antonomasia, así que él ha sido el consuelo a mi gran decepción de la juventud.

Eso sí, tuve la enorrrrrme satisfacción de pequeña, de estar frente a los micrófonos de Radio Madrid en el famoso programa de Bobby Deglané "Doble o nada". Resulta que me dieron dos invitaciones para presenciar el programa en los estudios de Gran Vía. Fui con papá y llamaban por el número de asiento para salir y concursar y cuando nombraron el que tenía mi padre, enseguida me dijo que saliera yo y, francamente, no me hice de rogar, salté de la silla y me puse delante del micro en dos segundos, !!y encima
el tema era CINE!!

El locutor muy cariñoso con la niña nerviosa que tenía delante, me hizo la primera pregunta. Yo, como era de rigor, le pedí: !!que sea facilita!! Se trataba de saber el prota de una peli que creo recordar era "Sólo ante el peligro" y grité !!!Gary Cooper!!. Ya tenía un billetito de cinco pelas en el bolsillo y la cuestión era ganar el doble con la segunda pregunta o perder lo que tenía. Yo no quise arriesgarme y me fui con mi billete tan feliz no sin antes preguntar al Bobby: ¿puedo saludar?, !claro guapa! y saludé a la mitad de la gente menuda
de mi calle hasta que me tuvieron, con mucho afecto, que cortar porque el concurso tenía que continuar.

También tuve una nueva experiencia en Radio Madrid, esta vez el programa era de Jose Luis Pécker y no fue ante el micrófono, pero al final rifaban una vajilla, !!Y me tocó!! Recuerdo lo que nos costó a mamá y a mí llevar la pesada caja en el metro hasta casa.

Y con respecto a esta vajilla y otras historias de la radio, escribiré más...pero será otro día.

sábado, 27 de julio de 2013

"Alimentos de la posguerra"

Los recuerdo como si los estuviese saboreando ahora mismo, !y todos me gustaban!, (o era muy conformista o había mucha hambre o las dos cosas).

Bueno, todos no, porque el famoso puré de San Antonio sabía a rayos, pero era muy barato y sólo había dos opciones, el de patata y el del santo.

En los platos calientes, aparte de los dos anteriormente citados, estaba la sopa de ajo, (que era un poco gurmet porque nunca sobraba pan para el día siguiente), y las patatas viudas como las llamaba mamá porque no iban acompañadas de nada, pero con el refrito que hacía mamá y el caldito bien calentito estaban muy ricas.

Luego estaba el "main course", o sea el segundo plato que se componía casi siempre de pescado azul: sardinas, boquerones, chicharros, bacalaíllas o verdeles, (ahora caballa), porque la carne era bocado prohibido hasta que empezó a llegar de Argentina la carne congelada que nos cortaba el carnicero muy finas con su gran cuchilla redonda de manivela, (aún no existían las eléctricas). Luego mi madre golpeaba los filetes con una piedra que aún conservo en lugar privilegiado en casa y que tiene la huella de su dedo pulgar porque fueron muchos años de uso, y ya estaba preparada para que, con un poco de esfuerzo, las muelas pudieran triturarla. Pero también estaba muy rica porque ella la aderezaba con ajo y perejil.

Vamos a los postres. En general era fruta del tiempo, pero no cualquier fruta porque los plátanos, cerezas, fresas... no entraban dentro del presupuesto, pero sí las uvas del albillo, pequeñitas pero muy buenas tanto las blancas como las negras, con algunas secas-pasas en los racimos que me encantaban, las manzanas, también las pequeñas que eran más baratas y poco más.

De vez en cuando mamá nos hacía natillas con los sobres de Potax o arroz con leche-aguada y nos chupábamos los dedos. También flan y recuerdo cómo ponía un poco de azúcar en la sartén para calentarlo y hacer caramelo para depositarlo en la fuente honda antes de verter el flan y luego cuando cuajaba lo íbamos cortando en cuadraditos bien administrados. !Ah,! y algunas veces cuando sobraba un poco de caramelo todavía líquido en la sartén, mis hermanas y yo hacíamos cucuruchos con papel de estraza y echábamos el caramelo, poníamos un palillo encima y !ya teníamos un pirulí de la Habana que se come sin gana!.

El desayuno antes de ir al cole era un poco de leche-aguada, en un tazón bien calentita con unas sopitas de pan o cuando había suerte un par de galletas María. Por cierto que estas galletas me gustaban tanto que una de mis fantasías era que en la tienda de ultramarinos de Avelino, en la esquina de mi calle, me regalaban una caja de aquellas grandes, metálicas y cuadradas y podía comer todas las María que me apeteciesen. (Me siguen gustando mucho y las tomo en el desayuno).

El pan merece un apartado sólo para él. Para mí y mucha gente, era un manjar que siempre nos sabía a poco porque estaba racionado, pero había "estraperlistas" que lo vendían en la calle, (por lo bajinis, porque si pasaba un guardia de abastos, se lo quitaban todo), y cuando era posible comprábamos un chusco de pan candeal que era pura gloria, pero a mí el que más me gustaba y encima era el estraperlo de pan más barato, eran las llamadas bolas que eran de harina de maíz de color amarillo y de las que todavía recuerdo su sabor.

Se me olvidaba comentar que la fruta que sí estaba a nuestro alcance, algunas veces, eran las naranjas de las que aprovechábamos todo porque nos encantaba la parte blanca debajo de la piel y además mamá las pelaba con mucho cuidado para que la tira quedase entera y las colgaba encima del fogón y daban un olor muy agradable a la cocina. Y del melón quitábamos las tripas y las pipas las poníamos a secar extendidas encima de la placa y estaban buenísimas tostaditas. También me gustaban !!las algarrobas!!
                                                                                                                             
La merienda solía ser un trocito de pan con aceite y azúcar. También me lo preparo ahora de vez en cuando y me encanta.                                                                                

Y mil cosas más que podría contar...pero otro día.

miércoles, 24 de julio de 2013

Volver a mi barrio.

!Y qué luna llena vi ayer en el parque de mi barrio! Ese parque que ahora se ha puesto de moda y que lo llaman  "Madrid Río". No existía cuando vivíamos aquí la familia en los años 80-90.  Por lo visto todo ésto que han hecho aquí ha metido a los madrileños en una deuda enorme pero la verdad es que está precioso y los que vivimos junto a él lo disfrutamos mucho todos los días.

Mis paseos matinales chupi, pero los de la tarde-noche son maravillosos. Setos, flores, mares de lavanda por los que pasas suavemente los dedos y te los perfuma de tal manera que cuando llegas a casa no quieres lavarte la manos. Àrboles de todas las especies, grandes espacios de cuidado césped con montículos y surtidores que te acompañan todos los caminos con el rumor del agua.

Su larguísimo circuito para ciclistas y patinadores, es increíble. Yo no lo conozco completo, pero Carol y los nietos se van con sus bicis y me cuentan que en quince minutos se ponen en Príncipe Pío.



Hay dos piscinas de chorros a ras del suelo, que suben y bajan y que de pronto se convierten en agua espolvoreada, como una nube, y los niños de todas las edades, (y muchos papás también), disfrutan todo el día refrescándose y sin el peligro de las piscinas normales donde ya han ocurrido varios accidentes mortales este verano con críos de corta edad.

Y luego están los dos preciosos puentes, el de Toledo del s. XVIII y a unos cien metros el nuevo llamado Puente de Arganzuela del s. XXI, tan diferentes y tan bellos. Por la noche los iluminan y las viejas piedras, con sus grandes ojos encendidos y el otro, como un gran tirabuzón de plata, te llevan del pasado al presente asomándose al Manzanares y yo doy gracias por mis ojos, por la vista que me permite disfrutar de todo ello.

Por cierto, me he puesto a contar mis paseos por el parque de mi barrio, que ya no es Aluche, porque en abril he vuelto a General Ricardos, mi calle de muchos años, donde vivíamos toda la familia, teníamos la pizzería y Carol comenzó con su academia de inglés y también tiene su hermoso y bonito piso junto a Marqués de Vadillo, He tenido la suerte de encontrar un apartamento monísimo y muy cerca de ella y mis nietos, así que estoy encantada. Es muy importante a mi edad la cercanía con mis cuatro cariños. Tengo ascensor y más comodidades que en el piso anterior, el metro al lado, en fin, he ganado calidad de vida en todos los aspectos.







 Y sigo comentando algo que disfruté anoche paseando por "mi parque".
   
                                                                                           
De repente la naturaleza te hace un regalo añadido y aparece una luna como una naranja enorme que me dejó embobada por el color y el tamaño. Después fue subiendo poco a poco y tornándose blanca pero igualmente bellísima. Dicen que hay personas a las que afecta negativamente la luna llena. A mí me pasa todo lo contrario y me podría quedar mirándola durante horas, allí, suspendida en el firmamento con ese brillo único que cuando te entra por una ventana proyecta una luz absolutamente mágica.

DEBE SER QUE SOY UNA LUNÁTICA LÙCIDA.

lunes, 22 de julio de 2013

Fauna política

No confío en la fauna política en general, sea del color que sea, pero lo que está ocurriendo ahora mismo en este país, con este Gobierno, día por día desde hace poco más de un año, es increíble, vomitivo, vergonzoso, alucinante y te dan ganas de salir corriendo muy lejos y si te paras agotado y te preguntan: "¿de dónde eres?", -¿yo?, de Laponia".    
          UN ÁNGEL INSERTÓ ESTA DULCE FOTO PARA CALMAR MI INDIGNACIÓN)
¿Qué va a ser de nuestros nietos, de sus hijos y de los hijos de sus hijos? En la actualidad está claro, terminar la carrera universitaria y marcharse fuera de España a trabajar de camarero, a fregar platos o limpiar en un hotel, siempre claro que tengas alguna pequeña noción de inglés. Jóvenes en los que se hizo una inversión en conocimientos para después obligarles a macharse por esos mundos de Dios.
                                                         
Esto para los que ya terminaron sus estudios pero los peques de primaria, adolescentes de secundaria y jóvenes de Universidad pública, ahí están, unas condiciones como no se habían vivido desde épocas preconstitucionales y como la cosa siga así llegaremos ponto a lo que contaba en otro blog, "Colegios del Estado", o sea la enseñanza de los años 40 del siglo pasado y sólo los hijos de los ricos podrán acceder a una educación de calidad. Y no hablemos de los recortes en investigación y la pena de ver cómo nuestros mejores cerebros están exiliándose a otros países por cierto, encantados de acogerlos sin haber gastado un euro en su preparación.

Tampoco hablemos de lo que está ocurriendo en la Sanidad Pública. Yo soy pensionista con muchos años y de los siete medicamentos mensuales por problemas crónicos que me recetaba la Seguridad Social, ahora sólo me dan tres y los otros cuatro los tengo que pagar de mi bolsillo y ésto con suerte porque de momento tengo una salud razonablemente aceptable, pero pienso en los pensionistas con un mínimo de poder adquisitivo que dejan de comprar, por no poder pagarlos, muchos de los medicamentos que antes les recetaban y los que llevan meses y meses en lista de espera para operaciones.


Luego están los desahucios canallas que además dejan a la pobre gente con una enorme deuda con el banco de turno, (todos unos sinvergüenzas que son salvados por el Estado con miles de millones de euros, pero ellos no salvan a nadie y encima son responsables del hundimiento de algunos de ellos pero se van de rositas y con jubilaciones millonarias.

Los engaños con las preferentes a ahorradores de toda una vida, gente mayor que le dijeron:"tú firma aquí" y así lo hicieron confiando en su banco de confianza del pequeño pueblo, provincia o ciudad.

A ver si la enorme corrupción y corruptelas durante más de 20 años que se están descubriendo en estos días
de la cúpula de estos peperos de la derecha-derecha, levanta de los sillones a esta gentuza y se van a tomar... el aire en unas largas vacaciones a Soto del Real y acompañar al p... jefe de la mafia para que no se aburra y puedan maquinar juntos nuevas fechorías, a no ser que los ciudadanos de a pie aprendamos de esta experiencia bochornosa y no permitamos su regreso en mucho, mucho tiempo.

Bueno, ya está bien de política por hoy, prefiero hablar de otras historias mas bonitas y gratificantes...

                                     

martes, 16 de julio de 2013

Nacer bajo las bombas...

...y vivir para contarla, como dice el gran maestro Gabo, fue una empresa ardua desde el principio.

Esta debió ser mi primera página por que es cuando nací, pero como no lo llevo por orden cronológico, lo dejaremos así.

Noche de bombardeos en Madrid. Noviembre de l936, yo queriendo desesperadamente salir y mi madre aguantando el parto porque la comadrona estaba en el refugio y no llegaba. Así hasta que apareció con las primeras luces del día y yo a punto de espicharla me sacaron moradita como una berengena y con el cordón umbilical bien enroscadito alrededor del cuello. Las pasamos canutas mi madre y yo, pero al final las buenas manos de la comadrona y un buen azotón en el culo aderezado con un poco de suerte y ganas de vivir hicieron que soltara un gran berrido y aquí estoy con muchos, muchos años en el DNI ,(con deciros que ya no me lo renuevan), pero bastantes menos en mente y espíritu.

Mi padre, que llegó poco después de Teruel y Valencia donde llevaba un convoy de abastecimiento en el bando republicano, dijo: !!otra chica!! Ya había dos en la familia y se esperaba un chaval, pero tan contento al ver que todo había salido bien en unos momentos tan terribles donde llovían bombas y obuses y la vida se abría camino entre tanta destrucción y muerte.

Poco después nos llevó a toda la familia a Valencia. Pero eso es otra historia...

lunes, 15 de julio de 2013

Cinema Paradiso

Mi Cinema Paradiso era el cine Chueca en la Plaza de Chamberí desaparecido hace ya muchos años y los jueves por la tarde que no había cole, (justo enfrente del cine), era cita obligada al programa doble y sesión continua que a veces, si no había prisa para la cena porque papá estaba trabajando fuera de Madrid, nos quedábamos a repetir y veíamos !cuatro pelis! y hasta "fin de fiesta" donde salían los folklóricos mediocres de la época, pero ésto era sólo en sábado.

En fin, que en mi infancia y adolescencia vi tanto cine que me convertí para siempre en una cinéfila empedernida. Cine en blanco y negro, luego llegó el color y las pelis de aventuras, piratas, espadachines, arabescas y por supuesto las de romanos, leones y cristianos, aunque después mis prefes fueron aquellos dramas estupendos como Cumbres Borrascosas, Rebeca, Que verde era mi valle, Capitanes Intrépidos, etc., junto a la peli de mi vida, "Lo que el viento se llevó", Tiempos modernos y La quimera del oro, (muda), de Chaplin, las mejores de este pequeño gran hombre, en mi opinión. Realmente hay muchas películas de mi vida. El cine tiene la magia de hacerte vivir esas historias mientras dura la proyección y olvidarte de todo. Ríes, lloras y en muchas ocasiones te ves reflejada en los personajes y guiones. !!!VIVA EL CINE!!!
   
                                                                                   
Mis actores y actrices favoritos: María Montez, Douglas Fairbans, Tarzán, (el apellido es complicado), cómo no Charles Chaplin, los hermanos Marx, Errol Flyn y ya más adelante, Cary Grant, Gary Cooper,
Orson Welles, Marlon Brando, Humprey Bogart, Robert de Niro, Dustin Hofman, Al Pacino, Sean Connery,etc., etc., y mis chicas favoritas: Greta Garbo, Katherine Herburn , Audrie Herburn, Meryl Streep,
!Ingrid Bergman!, !Juliette Binoche!, Christine Schott Thomas y algunas más que me dejo en el tintero. !Ah!, se me olvidaban Clint Eastwood, Clark Gable, Anthony Hopkins y otros más de imperdonable olvido pero
ya los recordaré en otro momento.

En los años 40-50 había en mi barrio muchos cines más aparte del Chueca, como quien dice uno a la vuelta de cada esquina: el Quevedo, Proyecciones, Bilbao, Voy, Diana, Apolo...y de propina los de verano que se instalaban en varios de los solares de alrededor. Se llamaban "cines al aire libre" y ponían sillas plegables y cuando había más demanda que sillas,, los vecinos se cogían una de su casa y !ale!, a comer pipas y al salir, si el bolsillo lo permitía, una horchatita en el kiosco.

Mi primer amor de pre-adolescencia, lo conocí en mi Cinema Paradiso-Chueca. Se llamaba Pedrito, pero esa es otra historia...
                                                                                                                 
                                                           

sábado, 13 de julio de 2013

Fauna diversa

Esta parte de mi memoria pensaba dejarla en el apartado de amnesis voluntaris pero, !qué narices!, forma parte de ésta que lo es y no hay que desperdiciar ni uno de mis recuerdos por si algún día se borrasen, (espero que no).

Bueno, queridos niños, de edad y los otros de espíritu, en tiempos de Matusa Len convivíamos con faunas de tamaños varios, estaba el ratón Pérez y toda su puñetera familia que vivían a dos palmos de nosotros bajo el suelo en nuestra micro casa con su intercambiador dominando todas las direcciones, (era fácil de observar por esa loseta un poco levantada allí y otra allá), pero su "work on progress" lo tenían en un punto detrás de la taza del water y cuando veíamos que rascaban acelerados y con entusiasmo a flor de pared, le pasábamos a papá el parte de guerra y la operación era la siguiente: romper ahí, (de momento salían corriendo por sus túneles subterráneos aunque sabíamos que volverían), y papá mezclaba yeso con cemento y cristales rotos y como si fuera el relleno de un pavo, allí iba todo bien apretadito para tratar de desmoralizarles al hacerse pupa en su trabajo de minería.

Durante unas semanas o meses como mucho, lo conseguíamos, aunque siempre era !!Volver a empezar!!, pero sin Oscar.

Luego estaban las cucas de diferentes especies y tamaños: aquellas que parecían grillos y las rubitas pequeñas, alargadas y con bigotes. Las combatíamos con todas las armas posibles, casi siempre con aquellos feos polvos amarillos y cuando una se iba a escapar, el que la visualizaba gritaba a la que estaba más cerca: !por ahí va, mátala!

En fin, safaris continuos, pero eran gajes del oficio con los que lidiar muchos días y que en una posguerra no eran los peores porque la falta de alimentos nutritivos, las cartillas de racionamiento con los cupones que te permitían ir sobreviviendo pero siempre con carencias básicas, etc., Esa era la lidia más difícil de sobrellevar
sobre todo para mamá que cada día tenía que hacer verdaderos milagros para salir adelante.

Se me olvidaba la fauna más común y molesta que eran los pipis, pero como ahora parece que se han puesto de moda de nuevo y envían cartas de los colegios, privados, públicos y mediopensionistas, para que los niños se laven el pelo con champú especial, ya no tiene interés el tema.





Los alimentos de los años 40 son curiosos de recordar y comentar. Pero eso es otra historia...

miércoles, 10 de julio de 2013

Como decíamos ayer...

...los juegos en la calle de la posguerra eran divertidos pero la nostalgia de la infancia no quiere decir que aquello fuera jauja, la realidad es que no sé cómo estamos aquí para contarlo.

Eran malos tiempos en todos, pero todos los aspectos. Los niños jugaban en la calle porque no tenían otro lugar donde hacerlo, casas pequeñas, (algunas no llegaban a veinte metros cuadrados), oscuras que daban a minúsculos patios y cuando llegaban las restricciones de luz aquello era la boca del lobo. Había un artilugio que se llamaba "Petromax" y que se componía de una botella con gasolina, una mecha y en el tapón una corona de metal con agujeritos por donde salían unas pequeñas llamitas, vamos un cocktel molotov con el que podíamos haber salido volando en cualquier momento o descuido.

Pero es curioso que ésto y muchas más cosas un tanto penosas que vivíamos en el día a día, no nos ponían tristes y lo vivíamos con la naturalidad y alegría de lo cotidiano. No nos quejábamos de nada, era lo que había, lo aceptábamos y sabíamos disfrutar de una pelota de goma , con suerte ,o de otra de papel de periódico atada con una cuerda. A mí la pelota me encantaba y me gustaban más los juegos de chicos que los de las chicas que me aburrían porque no salían de las muñecas o las cocinitas, siempre mamás o amitas de casa y me iban más las carreras del "rescate", las pistolas hechas con pinzas de ropa y que disparaban a toda mecha los güitos de las cerezas, las bolas de cristal de colores para jugar al "guá", las tabas que eran pequeños huesos de la rodilla de cordero, las chapas que preparábamos con la cara de ciclistas, (el mío era siempre Bahamontes), un cristal redondeado a base de frotarlo contra el bordillo de la acera y luego masilla alrededor. Con todo esto cogía peso y hacíamos carreras de "bicis" por el bordillo de la acera y si te salías de la "carretera" perdías.

En otro momento hablaré de la variada fauna que nos acompañaba en las casas por mucho que las mamás
limpiasen y combatiesen a los intrusos, unos intrusos que los niños de hoy día no aguantarían, gritarían y armarían la de san Quintín sólo con verlos o escucharlos, pero eso es otra historia...

martes, 9 de julio de 2013

Jugar en la calle

Madrid, verano años 40 del siglo pasado, vacaciones en el cole y en las calles del barrio de Chamberí que era el mío, los niños la ocupábamos a todas horas y no sólo las aceras, la calle al completo era nuestra. Pocos coches, algún tranvía de vez en cuando y todo servía para aumentar y crear nuevos juegos y travesuras a veces un tanto arriesgadas: chapas puestas en los raíles justo cuando iba a pasar y que nos las dejaba bien aplastaditas y ganaba la que quedaba más plana y perfecta. También tirábamos de la cuerda del troley, lo sacábamos del cable eléctrico, el tranvía se paraba y salíamos corriendo antes de que el conductor o cobrador nos pillase. (Nunca lo conseguía pero nos llamaba de todo menos guapos). Había algunos chavales-as que nos atrevíamos a montar en el parachoques de la parte de atrás cuando comenzaba a andar y nos bajábamos en marcha al coger más velocidad.
                                                           
Esto es sólo un pequeño ejemplo del montón de juegos y alegres e inocentes aventuras que a diario vivíamos
e inventábamos los niños de aquella época. En otro momento recordaré alguno más.

Ahora las calles están tomadas por el monóxido de carbono de los miles de coches, autobuses, motos, camiones, etc., y las aceras por los viandantes que se cruzan con paso acelerado.

Los niños juegan en pequeños parques vallados o en sus casas prisioneros de la Play, el ordenador o el móvil de última generación, nunca mejor dicho. Pero eso es otra historia...  


sábado, 6 de julio de 2013

Colegios del Estado

Los que ahora se llaman colegios públicos, en los años 40 de aquel otro siglo eran colegios del Estado, del Estado franquista claro y era la única ¿educación? que podíamos recibir los pobres, los hijos de obreros y los perdedores de la guerra civil. Luego estaban los otros, los privados, casi todos de curas y monjas, segregados por sexos y para niños bien, hijos de enchufados y salvapatrias, donde estudiaban bachillerato y preparación para la Universidad.

Los pseudo colegios del Estado eran de auténtica vergüenza ajena. Mis hermanas y yo fuimos al de la Plaza de Chamberí que estaba en el último piso del edificio de la Policía Municipal. Había un solo maestro para todo un montón de chicos de todas las edades y una sola maestra para chicas de todas las edades desde los 7 a los 14 años en una sola clase, los pequeños en las mesas de atrás haciendo palotes y sin aprender ni enterarnos de nada, mesas intermedias con edades más avanzadas, sólo las edades porque la enseñanza era de todo menos avanzada, y en la primera fila las de l3-l4 años, otro tanto de lo mismo. A los 14 y con una nula y penosa preparación, !a la calle!, a currar de lo que sea por unas cuantas pesetas o aprender costura con alguna modista. Nosotras tuvimos suerte y nuestros padres se preocuparon con mucho sacrificio de apuntarnos en lo que se llamaban "Academias de Cultura General", que una vez fuera del colegio te ayudaban a ampliar pequeños horizontes de conocimiento, mecanografía, taquigrafía, etc., y optar a conseguir trabajo en alguna oficina, !Y ESO ERA UN PRIVILEGIO!

!Ah!, también había una pequeña clase de párvulos que es donde yo entré a los 5 años. Su casi anciana maestra Doña Paca era muy cariñosa pero de enseñar, muy poquito la pobre. La de la clase de "totum revolotum", Doña Angelita, era muy del régimen y por lo tanto de armas tomar, aunque no me extraña sabiendo a lo que se tenía que enfrentar cada día. Eso sí, grandes crucifijos, vírgenes y dos enormes retratos de Franco y José Antonio a los que teníamos que cantar mano en alto en fechas señaladas. El mes de mayo era exclusivo para la Virgen y aún recuerdo la canción diaria; "Venid y vamos todos, con flores a María, con flores a porfía, que Madre nuestra es".

Sobre la educación, qué os voy a decir. Dos o tres libritos donde se reunían todos los temas, mates, (entonces aritmética), geografía y poco más y por supuesto religión, mucha religión y adoctrinamiento del régimen que había salvado a la patria y a los españoles.

Mis hermanas y yo tuvimos la fortuna de ser autodidactas y aun siendo muy diferentes unas de otras, tener inquietudes por saber, aprender, leer y no quedarnos en la limitada frontera que nos querían marcar, "cuanto menos sepa el rebaño, más fácil de conducirlo". A papá, que fue otro autodidacta venido de un pueblecito cuando era un crío y sin haber pisado apenas un colegio, le gustaba mucho leer, escribir, (tenía una preciosa letra), el arte y la cultura en general y sobre todo los acontecimientos y problemas sociales. Èl fue quien nos llevó por primera vez al Museo del Prado y también a ver una obra de teatro, "Don Juan Tenorio" en el Teatro Español. Mamá fue una estupenda madre que luchó y trabajó como una fiera para sacar a sus hijas adelante en la terrible posguerra, ella solita, cuando papá estaba en la cárcel como preso político, pero nunca tuvo inquietudes culturales. Se quedó sin madre a los 9 añitos y como era la mayor de cuatro hermanos dejó el colegio cuando apenas lo había comenzado, en su pequeño pueblo de la provincia de Burgos y tuvo que llevar ella la casa, las comidas, las ropas, en fin, muy triste, pero lo fue más aún cuando se casó de nuevo el padre y llegó la "madrastra de Blancanieves". Pero eso es otra historia...

                                                                                                                                                       

                                                                                                         

viernes, 5 de julio de 2013

Nunca tuve una granja allá en Àfrica...

... pero tengo un sobrino que vale su peso en oro, (poco oro porque hay poco peso), pero mucho, mucho de todo lo que más importa.

No me gusta hablar de la muerte pero ahora viene a cuento, !!!NO TE DEBERÍAS MORIR NUNCA!!!

!Lo he conseguido, sobrino! Yo solita  y en un locutorio del barrio porque al final no he subido a la academia. Hace mucho calor y además tengo que comprar algunas cosas.

Esto marcha y es que los buenos agentes como tú y yo no fallan una, porque somos guapos, listos y guays.

                                                              mmmmmmmmmmuá

jueves, 4 de julio de 2013

érase una vez...

lucero del alba..


...una chica de 77 años, llamada África, que deseaba meterse en este lío de internet y no sabía cómo.

Entonces apareció un doncel muy guapo, de pelo gris y alma blanca y me dijo: "pide un deseo", y le contesté: "enséñame a entrar en este lugar mágico y complicado".

Y dicho y hecho, aunque no sin esfuerzo por ambas partes. Estamos en el mes de julio de 2.013 y hace un calor terrible.

Pero ahí vamos los dos, mano a mano, sudando tinta china, con el ventilador cerca, él en el teclado y yo mirando con los ojos bien abiertos y tomando nota en un folio de todos los clics que había que hacer hasta llegar a la meta deseada, que no era solo e-mail, Facebook, YouTube, Google, imágenes, etc., sino lo más importante, preparar todo para comenzar mi blog de memorias.

Y aquí estoy, con mi primera página de "Memorias de África".

La preciosa imagen me la ha subido mi ángel de la guarda y estará siempre en la portada del libro digital sobre mi vida.

                                                 continuará...